“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

La detención desde el pasado 1 de octubre del opositor José Daniel Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), bajo la falsa acusación de haber “secuestrado” y “apaleado” a cierto individuo, han sumido en un nuevo torbellino de críticas al régimen castrista, que como siempre insiste en que el detenido será procesado como un reo común, lo cual se ajusta a la perfección a la praxis continuista del administrador de turno en la Plaza de la Revolución.

La repercusión internacional del caso quedó evidenciada en la condena del Parlamento Europeo, que mediante Resolución votada el último 28 de noviembre solicitó al Gobierno de La Habana la liberación inmediata del líder opositor. Ya se había pronunciado en similares términos Amnistía Internacional -que solicitó al gobierno de Díaz-Canel que le permita participar en el juicio del opositor– además de relevantes personalidades, dentro y fuera del exilio cubano.

El régimen de La Habana ve con suma preocupación y mayor torpeza como estas castañas se le carbonizan al fuego, según lo prueba el asqueante reportaje lanzado la pasada semana -en vísperas de la citada Resolución del Parlamento Europeo- por el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana donde, mediante una burda manipulación se distorsionaron hasta la náusea hechos, videos y fotos tomados a Ferrer, y se mostró como concluyente un collage de adulteraciones y mentiras montadas para presentar al detenido como un vulgar delincuente, por demás gratuitamente iracundo y violento.

Uno de los momentos de este bodrio muestra en una resolución de video bien baja -algo muy curioso e inexplicable en un país que ya cuenta con canales en alta definición- a alguien de fisonomía parecida a la de Ferrer, que en determinado momento se golpea varias veces la frente contra una mesa ante un impasible oficial, tan inofensivo y manso como una monjita en noche de pascuas. Esto presuntamente probaría, según el hilo conductor del reportaje, que toda lesión hallada sobre la anatomía de Ferrer sería autoinfligida.

En lo personal creo que, según se ha comentado en muchos sitios, quien se golpea en el manipulado reportaje no es Ferrer sino un doble cuidadosamente elegido. Lo delatan algunas gesticulaciones y sutiles matices de la voz, ambas, por demás, fácilmente adulterables mediante la tecnología digital actual. Pero aún en el presunto caso de que Ferrer se autolesionara en aquel video, habría que tener en cuenta los dos meses que lleva secuestrado por sus captores, sufriendo todo tipo de amenazas, bestiales vejaciones, torturas físicas y psicológicas extremas, y aislado en medio de una indefensión absoluta, todo lo cual, humanamente hablando, excusaría este momento de autoagresión. Obsérvese, sin embargo, que tal violencia nunca se dirige al oficial que sin duda le hostiga. Por todo esto, aun en el hipotético caso de que este video muestre a un auténtico Ferrer que exasperado se autogolpea, en nada le demeritaría.

Que estamos ante uno más de los múltiples casos construidos por la dictadura, típico de su modus operandi y donde miente escandalosamente, fue demostrado por quienes investigaron con paciencia este vulgar montaje de los sicarios de la 21. Es tal el descrédito que ya merecen los gobernantes cubanos, tal el grado de impudor mostrado durante más de medio siglo, tan vulgares, reincidentes e inescrupulosos han sido en sus mentiras que hace mucho tiempo no les creo una palabra. Ni certezas tan definitivas como la redondez de la Tierra me suenan a verdad si las escucho en ese noticiero que ahora intenta linchar a Ferrer.

El simple hecho de que un reportaje de alcance nacional destacara la identidad de Ferrer con pelos y señales -algo meticulosamente evitado por las autoridades durante seis décadas para privar de visibilidad a sus opositores- no hace más que denunciar un alto grado de desesperación. Aunque este disparo podría terminar saliendo por la culata de la dictadura. Tal como están las cosas podría obrar con doble filo y lograr exactamente lo contrario a lo que se propone: en lugar de aniquilar a Ferrer podría terminar dándole una inusitada relevancia hacia el interior del país.

Pero nunca deja de indignar la impudicia del lance. En lo personal siempre preferiré enfrentarme a un déspota antes que a un cínico. Al menos aquel, a pesar de su arrogante prepotencia -o justamente por eso- tiene el valor de presentar con claridad las reglas del juego: ¡esto será así por mis cojones, y ya está! Sin embargo el cinismo tiene como agravante la cobardía: es el tipo que no se atreve a mostrarse en todo lo arrogante y avasallador que es -en lo cual no secunda en absoluto al déspota- sino que además ofende tu inteligencia cuando pretende que le creas esa estupidez que te escupe al rostro.

Este es el caso de los esbirros de la policía política cubana cuando visten de civil en sus impunes operativos para no dar la cara ¡por pendejos!, es el caso del clásico dueto Partido Comunista-Seguridad del Estado, cuando organiza los mítines de repudio y las palizas públicas contra opositores pacíficos -donde nunca falta el reglamentario cordón de seguridad de la PNR aderezado con algún que otro represor en uniforme oficial, montado para “humanamente” proteger a la escoria apaleada de la furia del pueblo enardecido que “espontáneamente” defiende su revolución- así como también es el tipo de cinismo que en este caso Ferrer nos ocupa.

Se aferra otra vez la dictadura, en su naufragio, a la misma tabla de siempre: todo aquel que disienta del rebaño no es más que un mierda, un lumpen desechable, un mercenario pagado por la CIA y el Gobierno de USA. Pero este sobresocorrido truco, por reiterativo, ya les hace agua y sufre de un irreparable desgaste, por eso hoy se lo tragan únicamente los trasnochados más irreductibles.

Pero una mentira repetida mil veces nunca será más que eso, una mentira mil veces repetida, y ya hay una evidencia aquí que no se puede sepultar: José Daniel Ferrer, más allá de las simpatías que genere o no dentro o fuera de Cuba, tiene el innegable mérito de haber cohesionado la organización opositora más extensa, activa, y que ha mantenido una resistencia cívica más visible, sistemática y constante frente a la dictadura castrista durante las últimas dos décadas, y lo ha hecho contra viento y marea, desde el civismo, sin métodos violentos y mostrando un valor a toda prueba. Esta es, a pesar de la pataleta de los gorilas y sus asqueantes embustes, una verdad que ya no pueden revertir los represores de La Habana.

Ver Yusnaby Pérez: Desenmascarado el video de la Televisión Cubana sobre José Daniel Ferrer en 8 minutos.

Ver Univista TV: Hermano de José Daniel Ferrer desmiente videomontaje de la TV cubana.

Comentarios en: "El caso Ferrer: la reiteración de un modus operandi." (1)

  1. Edith Gómez Ibarra dijo:

    Excelente!!

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