“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Me permitiría llamarle hermano, aunque no me conozca. Le bastaría saber que soy un médico cubano graduado en La Habana en 1994, tres condiciones que hicieron que me conmovieran los sucesos protagonizados hace algunos días por él y el resto de los estudiantes congoleños en la Residencia Estudiantil de la Facultad Salvador Allende.

Durante mis años de becario en G y 25, mientras estudiaba en la Facultad Calixto García a inicios de los 90, conocí a no pocos estudiantes africanos, entre ellos algunos congoleños, y les recuerdo como buenos estudiantes, generalmente enfocados y tranquilos, educados y afables, buenos compañeros y amigos.

Por eso las protestas ahora protagonizadas por esta generación me convencieron, desde sus primeros momentos, de que muy buenos motivos debieron tener para que se exacerbaran así los ánimos. Luego trascendió que durante meses se habían reunido con cuanta autoridad les fue permitido para intentar solucionar algo a todas luces injusto, recibiendo sólo evasivas como respuesta, y entonces las razones comenzaron a aflorar.

Luego vimos como la prensa oficial cubana, con su habitual cinismo, hablaba en términos de “retraso”, cuando en realidad se trata del descarado impago de ¡27 meses del estipendio de cientos de estudiantes!, quienes saben que ese dinero debió llegar cada mes a sus manos en virtud de un convenio claramente pactado, y que además infieren –lo cual es más indignante aun– que ese dinero tal vez fue desviado, con un grado muy alto de certeza, hacia el bolsillo de algún que otro funcionario corrupto.

A nadie sorprende escuchar un eufemismo tan ofensivo de la prensa oficial cubana, porque ya forma parte del habitual impudor de este engendro controlado por los mismos déspotas de la Plaza que ya para ese momento habían enviado contra estudiantes indefensos a sus tropas represivas de élite, cagándose de paso en la ya extinta autonomía universitaria.

Nada pone más nerviosa a cualquier dictadura que una protesta pública, del tamaño que sea. Pero cuando esos escuadrones de tropas especiales se desplegaban amenazantes frente a su facultad, no era en realidad contra esos jóvenes congoleños que iba dirigido el mensaje; esos estudiantes, a pesar de sus muchas razones, protestaban de forma pacífica. Ese mensaje de intimidación iba directamente dirigido contra el subconsciente del pueblo cubano, y fue lanzado por una dictadura experta en ejercer todo género de violencia física y psicológica.

Fue un mensaje diáfano y claro: no se hagan los simpáticos, las protestas públicas están terminantemente prohibidas en la Cuba de los Castro, so pena de recibir la más impune y devastadora paliza. Se lanzaba de ese modo una clara advertencia a todo el pueblo cubano justo ahora que el régimen castrista atraviesa una de sus más profundas crisis económicas y políticas, mientras Caracas se tambalea y la credibilidad de La Habana toca fondo, por todo lo cual temen en punto cero que se generalicen protestas semejantes debido a la injustificable pobreza acumulada después de seis décadas de oportunismo y desidia.

La dictadura cubana es demasiado astuta como para no percatarse de que tiene el culo encima de un polvorín, sabe muy bien que mi pueblo le odia hasta los tuétanos, y como le teme a este pueblo exhibe, aun gratuitamente y cada vez que la oportunidad se presenta, toda su potencial brutalidad represiva.

No le importaba a los represores de La Habana, en ese tenso minuto, el fondo de las demandas. Ninguna de las razones esgrimidas les conmoverían en lo absoluto: sesenta años de hacer oídos sordos frente a las necesidades de millones de cubanos a los que, cargados de demagogia, pregonan deberse, les han entrenado para ignorar olímpicamente cualquier queja de ese talante. Una vez más se trataba de reprimir por reprimir, porque esa es una cuestión cardinal de principios para toda buena dictadura.

Y para cereza del pastel por último escuchamos que alguien, a nombre de varios estudiantes, mediante mensaje en redes sociales magnificado por la prensa gubernamental, se disculpaba con el pueblo cubano.

A pesar de que las demandas fueron muy claras y estuvieron dirigidas exclusiva e inequívocamente al gobierno del Congo, la réplica de la prensa títere de La Habana no se hizo esperar y se explayó en acusaciones sin fundamento, lanzando gratuitas acusaciones sobre una presunta “manipulación política de los hechos por los enemigos de la revolución”, algo que en ningún modo obedecía a la verdad.

Ya imagino las presiones a que estarían sometidos, y al respecto todo temor está justificado. No olvidemos que la universidad en Cuba no es del pueblo, sino de los “revolucionarios”, recordemos las recientes expulsiones de varios estudiantes universitarios por motivos políticos, y que no en vano fueron nuevamente activadas en cada una de estas universidades centrales las tristemente célebres Brigadas de Respuesta Rápida. Y todo esto no ocurre en 1965, sino en 2019, lo cual establece una línea ininterrumpida de terror que cubre todo el período castrista, y ahí quedan los hechos para demostrarlo ante la Historia.

Pero lo dicho, dicho está, y le respondería yo: hermano, este pueblo bueno que hoy te acoge no necesita de tus disculpas. Más bien te agradece que le recuerdes con tu gallardía los tiempos pasados, cuando la escalinata universitaria fue un recinto sagrado; que existió alguna vez una FEU fundada por aquel Mella valiente asesinado por sus ideas, y luego guiada por un Echavarría a protagonizar el gesto más temerario de aquella Revolución, tan auténtica y necesaria entonces como traicionada más tarde por el gran demagogo, Fidel Castro.

De aquella FEU ya no queda nada, y lo habrá advertido en el cómplice mutismo que guardó, escondida en su ratonera, mientras los antimotines reprimían a sus propios estudiantes –pues la mayoría de esos estudiantes debe tener activa en ella su membresía, valga recordarlo– y es que hace más de medio siglo aquella FEU, como el resto de las organizaciones se su tipo en Cuba, quedó castrada y reducida a escombros, a su triste papel de hoy como una polea más al servicio exclusivo del Partido Comunista.

La represión sufrida ahora por estos jóvenes africanos es la misma largamente sufrida, durante seis décadas, por el pueblo cubano, que ha terminado exhausto de esperar justicia y sólo ha recibido, como ellos, promesas incumplidas, palabrería vana lanzada al viento por una casta de neoburgueses cuya presencia al frente de mi país es su mayor vergüenza. Este clan de viejos decrépitos, dilapidadores del tesoro público de la nación cubana, que anuncian eternamente malos tiempos, hoy nos invitan a saciarnos con pellejo de jutía y mondongo de avestruz desde la opulencia de su mesa.

Pero sé que en el fondo ya no le engañan, pues con la paliza llegó el desencanto, confeso o inconfeso, ya poco importa. Sólo espero que cuando, una vez graduado y esté donde esté, mi amigo recuerde a Cuba, sepa discernir claramente entre la dictadura y mi pueblo ese que sé me permitiría llamarle hermano, aunque no me conozca, y que jamás olvide que por esta vez la vida nos puso en el mismo ruedo del lado de los ofendidos.

Anuncios

Comentarios en: "Reflexión sobre una protesta estudiantil en La Habana." (1)

  1. Your blog is still being translated into English and it is being posted on the shared site “TranslatingCuba.com”. If you put this link on your site your readers will find you in English.
    http://translatingcuba.com/category/authors/jeovany-j-vega/
    un abrazo
    María

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: