“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

¡Definitivamente no soporto a los maricones! Esos impúdico no respetan nuestro derecho a vivir sin ofuscarnos con sus profanaciones a la decencia, tienen como sello distintivo un inescrúpulo a prueba de balas y siempre ocultan detrás de sus confusas maneras dobleces que sólo me animan al asco y al desprecio; son seres depravados que ni siquiera se sonrojan al ofender la más pueril inteligencia hablando de pureza cuando en realidad viven de simulaciones y mentiras.

Llena de oscuras intenciones, esta lacra de maricones a que me refiero sembró un día mi país de campos de trabajo forzado donde debían corregirse junto a opositores irreductibles, religiosos e intelectuales incómodos, además, homosexuales inocentes; les llamó UMAP, y en estas prisiones se ensañó con el dolor de aquellos “degenerados” y muchísimas vidas fueron segadas. Desde entonces, a lo largo de varias décadas ha arruinado la existencia de miles de homosexuales de todas las edades, sexos y colores por el simple hecho de serlo, y hasta el sol de hoy nadie ha escuchado de semejantes maricones una sola palabra de disculpa.

Estos tipos sucios ahora quieren deslizar el asunto del matrimonio gay en el simulacro de Constitución redactado por Raúl Castro y compañía, organizando meticulosa y simultáneamente un estudiado circo mediático y atizando, en un país homófobo y de tradición machista, dos corrientes de opinión excluyentes y opuestas, a favor y en contra de la unión igualitaria.

Para lograrlo han organizado por un lado marchas públicas por el Orgullo Gay a nombre del CENESEX y Mariela Castro, y por otro han permitido efusivas manifestaciones públicas de puritanismo desde el Consejo Nacional de Iglesias escandalizado por el tema, y que sin embargo parece no haberse enterado que en Cuba cada día se comenten atropellos muchísimo más graves y masivos, una insultante realidad comparada con la cual la unión gay parecería un juego de niñas en los jardines de un convento.

De tan obvio ofende: se trata de una estrategia que persigue en realidad focalizar la atención del pueblo y la opinión pública internacional en un asunto relativamente trivial, para desviarla del verdadero meollo del problema cubano y así dejar irresueltos los puntos más cardinales, entiéndase la total ausencia de un sistema electoral creíble; el reconocimiento legal de un único partido de prácticas totalitarias; la falta de libertades de opinión, de reunión y asociación; la ausencia de libertad de una prensa; la ausencia de garantías procesales y civiles; la falta absoluta de un cuerpo constitucional y legal que garantice la división real y efectiva de poderes y proteja al ciudadano de abusos de autoridad y transgresiones a su privacidad, junto a otra larga saga de gravísimos problemas. Por todo esto es que duele ver cómo teniendo mi país dramas mucho más urgentes se malgaste energía en algo llamado a ser finalmente asimilado por la sociedad mundial.

Pero como todavía los detractores aúllan su argumento sobre el hecho “contranatural”, yo preguntaría: ¿contranatural el matrimonio igualitario? Sí, sin duda, como también lo son las tostadas con tocino y la McDonald’s con papas, el enchilado de langosta, el pavo de navidad y el tamal de fin de año. También lo son la cirugía láser, el Internet y la televisión satelital, el Hubble, el Concorde y la cura de la polio, el IPhone y el acelerador de partículas, así como también las misas del Papa, la Ópera de Milán, la pizarra del Latino y los Carnavales de Río.

Pero bajando los humos, también sería contranatural cada variante de intimidad hetero que se aparte de la clásica salida Peón 4 Rey, porque si nos vamos a poner rigurosos y hacerlo en función únicamente de procrear, para ser consecuentes dejaríamos fuera de juego varios orificios y el 99% de las variantes usadas por la humanidad desde que el mundo es mundo.

En fin, contranatural sería toda la creación científica y artística de la humanidad, todo lo que el hombre añadió a la naturaleza entendida tal y como fue puesta ante sus ojos, porque lo estrictamente natural sería que en lugar de haber creado Colors of Benetton o Christian Dior aun anduviéramos cazando en pelotas, y que en lugar del pretexto de la flor usáramos todavía el garrotazo para llevarnos a una hembra hasta el fondo de la cueva.

Pero aun así todavía los perros ladran. ¿Que sin procreación no tiene sentido el matrimonio? Millones de matrimonios hetero vieron pasar décadas de unión estable sin haber dejado descendencia. ¿Que bajo la unión gay nunca podrá hablarse de familia? La familia es unas veces la que nos trae la cigüeña y otras la que nos crea la vida; millones de familias adoptivas así lo probarían.

El matrimonio es una institución necesaria sólo para gozar en igualdad de condiciones de derechos y beneficios preestablecidos por el contrato social, pero que en ningún modo garantiza por sí mismo la felicidad y perdurabilidad de una relación. En cambio, lo esencial son el amor y la familia, la unión auténtica sellada por una irreductible lealtad y donde está nuestro lugar en el mundo.

La familia es nuestro más básico derecho. A nadie le asiste la potestad de elegirla en nuestro lugar o de imponernos conductas contrarias a nuestra naturaleza en función de disquisiciones morales tan subjetivas como variables para cada lugar y tiempo. De aquí se deriva una consecuencia incontestable: si un ciudadano libre, en pleno uso de su derecho y facultades mentales, decidió cobijar legalmente a su familia elegida bajo el manto protector del matrimonio absolutamente a nadie le asiste el derecho a fustigarle. Así de simple.

No obstante revienta ver como hoy en Cuba aquellos mismos maricones de siempre aprovechan una tendencia mundial para pasar por tolerantes, mientras se mantienen irreductibles con relación a decenas de derechos más trascendentales, y es ahí donde se me hace evidente el cinismo.

Muy lejos de lo que se podría pensar, para contarse entre esa chusma cabaretera no es obligado llevar en el alma la bayamesa, sino que basta con ser tan pendejo como para golpear sin remordimientos a una dama de blanco o dárselas de bravucón atizando turbas contra disidentes pacíficos, lanzar olas represivas contra una oposición legalmente indefensa, encarcelar a cubanos inocentes mediante falsos cargos o ser capaz de organizar desde una vil impunidad sus denigrantes mítines de repudio, para luego tener la desvergüenza de apearse con lo del pueblo enardecido, cuando en realidad es esta maricona escoria, y nadie más, la que nos hace la superlativa mierda de arruinar este país.

Definitivamente, entre estos tipejos y yo hay algo personal.

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Comentarios en: "A propósito del matrimonio igualitario en Cuba." (2)

  1. Apretaste, médico chino.
    Te confieso que hay varios personajes en Cuba que me ponen homofóbico. Tú lo has expresado a las mil maravillas.
    Un abrazote (de macho)

    • Cierto hermano. Detrás de tanta brabuconería barata al final esconden algo, y tal vez el asunto es tan simple como eso. Lo jodido es que el complejito le ha salido demasiado caro a este nuestro pueblo. Visito 14 con avidez siempre que puedo, siempre sigo atento a todo. A ti y a tu flaca los respeto y los quiero. Abrazos a los dos.

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