“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para agosto, 2018

A propósito del matrimonio igualitario en Cuba.

¡Definitivamente no soporto a los maricones! Esos impúdico no respetan nuestro derecho a vivir sin ofuscarnos con sus profanaciones a la decencia, tienen como sello distintivo un inescrúpulo a prueba de balas y siempre ocultan detrás de sus confusas maneras dobleces que sólo me animan al asco y al desprecio; son seres depravados que ni siquiera se sonrojan al ofender la más pueril inteligencia hablando de pureza cuando en realidad viven de simulaciones y mentiras.

Llena de oscuras intenciones, esta lacra de maricones a que me refiero sembró un día mi país de campos de trabajo forzado donde debían corregirse junto a opositores irreductibles, religiosos e intelectuales incómodos, además, homosexuales inocentes; les llamó UMAP, y en estas prisiones se ensañó con el dolor de aquellos “degenerados” y muchísimas vidas fueron segadas. Desde entonces, a lo largo de varias décadas ha arruinado la existencia de miles de homosexuales de todas las edades, sexos y colores por el simple hecho de serlo, y hasta el sol de hoy nadie ha escuchado de semejantes maricones una sola palabra de disculpa.

Estos tipos sucios ahora quieren deslizar el asunto del matrimonio gay en el simulacro de Constitución redactado por Raúl Castro y compañía, organizando meticulosa y simultáneamente un estudiado circo mediático y atizando, en un país homófobo y de tradición machista, dos corrientes de opinión excluyentes y opuestas, a favor y en contra de la unión igualitaria.

Para lograrlo han organizado por un lado marchas públicas por el Orgullo Gay a nombre del CENESEX y Mariela Castro, y por otro han permitido efusivas manifestaciones públicas de puritanismo desde el Consejo Nacional de Iglesias escandalizado por el tema, y que sin embargo parece no haberse enterado que en Cuba cada día se comenten atropellos muchísimo más graves y masivos, una insultante realidad comparada con la cual la unión gay parecería un juego de niñas en los jardines de un convento.

De tan obvio ofende: se trata de una estrategia que persigue en realidad focalizar la atención del pueblo y la opinión pública internacional en un asunto relativamente trivial, para desviarla del verdadero meollo del problema cubano y así dejar irresueltos los puntos más cardinales, entiéndase la total ausencia de un sistema electoral creíble; el reconocimiento legal de un único partido de prácticas totalitarias; la falta de libertades de opinión, de reunión y asociación; la ausencia de libertad de una prensa; la ausencia de garantías procesales y civiles; la falta absoluta de un cuerpo constitucional y legal que garantice la división real y efectiva de poderes y proteja al ciudadano de abusos de autoridad y transgresiones a su privacidad, junto a otra larga saga de gravísimos problemas. Por todo esto es que duele ver cómo teniendo mi país dramas mucho más urgentes se malgaste energía en algo llamado a ser finalmente asimilado por la sociedad mundial.

Pero como todavía los detractores aúllan su argumento sobre el hecho “contranatural”, yo preguntaría: ¿contranatural el matrimonio igualitario? Sí, sin duda, como también lo son las tostadas con tocino y la McDonald’s con papas, el enchilado de langosta, el pavo de navidad y el tamal de fin de año. También lo son la cirugía láser, el Internet y la televisión satelital, el Hubble, el Concorde y la cura de la polio, el IPhone y el acelerador de partículas, así como también las misas del Papa, la Ópera de Milán, la pizarra del Latino y los Carnavales de Río.

Pero bajando los humos, también sería contranatural cada variante de intimidad hetero que se aparte de la clásica salida Peón 4 Rey, porque si nos vamos a poner rigurosos y hacerlo en función únicamente de procrear, para ser consecuentes dejaríamos fuera de juego varios orificios y el 99% de las variantes usadas por la humanidad desde que el mundo es mundo.

En fin, contranatural sería toda la creación científica y artística de la humanidad, todo lo que el hombre añadió a la naturaleza entendida tal y como fue puesta ante sus ojos, porque lo estrictamente natural sería que en lugar de haber creado Colors of Benetton o Christian Dior aun anduviéramos cazando en pelotas, y que en lugar del pretexto de la flor usáramos todavía el garrotazo para llevarnos a una hembra hasta el fondo de la cueva.

Pero aun así todavía los perros ladran. ¿Que sin procreación no tiene sentido el matrimonio? Millones de matrimonios hetero vieron pasar décadas de unión estable sin haber dejado descendencia. ¿Que bajo la unión gay nunca podrá hablarse de familia? La familia es unas veces la que nos trae la cigüeña y otras la que nos crea la vida; millones de familias adoptivas así lo probarían.

El matrimonio es una institución necesaria sólo para gozar en igualdad de condiciones de derechos y beneficios preestablecidos por el contrato social, pero que en ningún modo garantiza por sí mismo la felicidad y perdurabilidad de una relación. En cambio, lo esencial son el amor y la familia, la unión auténtica sellada por una irreductible lealtad y donde está nuestro lugar en el mundo.

La familia es nuestro más básico derecho. A nadie le asiste la potestad de elegirla en nuestro lugar o de imponernos conductas contrarias a nuestra naturaleza en función de disquisiciones morales tan subjetivas como variables para cada lugar y tiempo. De aquí se deriva una consecuencia incontestable: si un ciudadano libre, en pleno uso de su derecho y facultades mentales, decidió cobijar legalmente a su familia elegida bajo el manto protector del matrimonio absolutamente a nadie le asiste el derecho a fustigarle. Así de simple.

No obstante revienta ver como hoy en Cuba aquellos mismos maricones de siempre aprovechan una tendencia mundial para pasar por tolerantes, mientras se mantienen irreductibles con relación a decenas de derechos más trascendentales, y es ahí donde se me hace evidente el cinismo.

Muy lejos de lo que se podría pensar, para contarse entre esa chusma cabaretera no es obligado llevar en el alma la bayamesa, sino que basta con ser tan pendejo como para golpear sin remordimientos a una dama de blanco o dárselas de bravucón atizando turbas contra disidentes pacíficos, lanzar olas represivas contra una oposición legalmente indefensa, encarcelar a cubanos inocentes mediante falsos cargos o ser capaz de organizar desde una vil impunidad sus denigrantes mítines de repudio, para luego tener la desvergüenza de apearse con lo del pueblo enardecido, cuando en realidad es esta maricona escoria, y nadie más, la que nos hace la superlativa mierda de arruinar este país.

Definitivamente, entre estos tipejos y yo hay algo personal.

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¡Ping pong fuera!… ¿consulta a la gusanera?…

Por Jeovany Jimenez Vega.

Estamos otra vez ante la demagogia en su estado más puro. Hace varios días el “gobierno” de Díaz-Canel “convocó” a la diáspora cubana a “participar” en la nueva “reforma” constitucional. Demasiadas comillas, diría el academicista, pero en las primeras líneas de este post cada una está justificada, pues donde los ingenuos pueden guardar aún rastros de esperanza los conocedores del argot de la Plaza perciben entre líneas el calibre real del nuevo cinismo.

Es muy curioso que se convoque a la emigración a una consulta a la cual, sin embargo, nunca fueron genuinamente convocados ni siquiera los cubanos dentro de la isla. Este mamotreto, recortado a la medida de los Castro y concebido letra por letra, con miras obtusas y peores intenciones, en los laboratorios del Departamento Ideológico del Partido Comunista y en las galeras más empolvadas del Buró Político del Consejo de Estado es ya, hace mucho tiempo, letra fundida.

No hubo antes ni habrá modo después de esta payasada montada antes en los barrios de Cuba y propuesta hoy on line fuera de ella, en que esto redunde en provecho de Liborio. Demasiada intolerancia ha derrochado este lobo arrogante, como para merecerse este voto de confianza que nos pide hoy solo porque llega disfrazado de oveja.

Hoy la dictadura “convoca” al mismo pueblo que por seis décadas ha privado de viajar libremente al extranjero –pues la nueva política también coarta derechos y deja demasiadas potestades al capricho de las autoridades– y así mismo del derecho irrestricto de regresar a su patria cuando cada cubano así  de modo inconsulto lo decida –pues inconsultos son los auténticos derechos.

Nauseas da con solo pensarlo. Resuma cinismo y es una burla a la nación cubana. Iniciativas como esta se oponen a la esencia de las dictaduras, son ejercicios propios de las democracias pero incompatibles con autocracias absolutistas como esta de La Habana, que por más de medio siglo ha cerrado a cal y canto las puertas de su propio país a millones de exiliados y hoy descaradamente les “convoca” sin ni siquiera insinuar una disculpa por los huevazos y las golpizas.

Nadie pierda la perspectiva: todo cuanto haga el régimen cubano siempre será en beneficio propio y nunca en el de mi pueblo. Recordemos cómo Raúl Castro, ese especialista en limosnas a cuentagotas, aflojó el cerrojo migratorio sólo cuando olfateó, viendo cerrarse el grifo venezolano, los más de 3500 millones de dólares anuales que por concepto de mercancías o remesas entran a esta islita los emigrados desde la apertura parcial de 2014. Además, los dictadores saben que mientras más cubanos viajen más carne fresca llegará a la moledora en las aduanas.

No es que nos considere más justamente la dictadura, es sólo una cuestión pragmática, de valor agregado, puro enfoque utilitario según el más elemental principio del capitalismo de estado regente en la Cuba de los Castro.

¿Qué sucederá cuando esa emigración exija su auténtico derecho a regresar a su país sin intromisiones burocráticas y sin las estafas inherentes al pasaporte más inútil y caro del mundo? ¿Qué si exige su naturalísimo derecho a probar fortuna y apostar como inversora a mediana y gran escala en su propia tierra? ¿Serán abiertas definitivamente las puertas a la inversión de estos mismos emigrados a lo que hoy se les “convoca” a opinar? ¿Será reformada la irrespetuosa Ley de Inversión Extranjera –donde por cierto, si vamos a ser justos, nada pintarían los nacionales ni sus descendientes– para priorizar a estos cubanos emigrados?

¿Veremos por fin el trabuco de béisbol que Cuba se merece competir en el próximo Clásico Mundial, y a los desterrados de las misiones médicas volver de visita, pues ya no tendrán que esperar una larga década para volver al regazo familiar? ¿O seguirá la dictadura politizando todas y cada una de las facetas de algo tan natural y antiguo como la posibilidad de emigrar, probar fortuna y regresar o no a su lugar de origen según cada cual lo determine?

¿Serán los fundamentalistas que todavía reinan en la Plaza capaces de respetar algún derecho a la diáspora de este país de una belleza y una bondad indiscutibles, esa diáspora cubana únicamente justificada por el manto de terror con que le cubren su país? ¿Será posible que un “parlamento” donde ni siquiera hallan genuina representación los cubanos de la isla, encuentre resonancia en las necesidades o exigencias de quienes residen más allá del vasto océano? Quisiera pensar que sí, pero al respecto me confieso pletórico de escepticismo.

De modo que ahora, sin mediar disculpas, cuentan los desarrapados de los discursos del comandante, los gusanos denigrados, aquella inmunda escoria de la Historia. Horrendo ha sido el crimen, absolutos el irrespeto y el despotismo. Ahora la dictadura cubana –es vital llamar a cada cosa por su nombre– haciendo uso de su habitual despotismo exhibe una nueva manera de burlarse de mi pueblo.

Hoy este régimen extremista, con ese sacrosanto derecho que pretende poseer sobre todos los cubanos, a modo de limosna desea aparentar que los desterrados de Camarioca, de Mariel, del maleconazo y del más reciente superéxodo centroamericano, todavía son considerados como cubanos por los césares, y que pueden llegar a influir –¡oh! milagro divino– sobre una Ley de leyes sellada de antemano y destinada a ser letra muerta ante la Historia.

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