“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por Jeovany Jimenez Vega.

Sí General, en este punto estoy plenamente de acuerdo con usted: “el enemigo usa armas informativas cada vez más sofisticadas. Entendido por enemigo, claro está, todo el que se oponga pertinazmente al progreso de mi pueblo; aquel que con desvergüenza lo priva de sus derechos; todo aquel que le obliga a vivir en la miseria; quien le miente, sin ruborizarse, con consignas huecas; quien le defalca sus riqueza y la dilapida en caprichos sectarios; quien suprime a la fuerza las voces disidentes o aquel que llega a la vileza de arrastrar y golpear mujeres indefensas sin respeto ni siquiera por sus propias leyes.

Gracias al terror impuesto a golpe de atropellos, fusilamientos y cárceles, estos consumados infames lograron controlar todos los resortes del poder desde principios de los 60 para al final arruinarnos un país predestinado naturalmente a la prosperidad, y hoy podemos ver como estos miserables se reparten los despojos de mi patria.

Esos temibles enemigos de mi pueblo, General –acostumbrados a su monopolio de mentiras– son los que hoy se crispan de miedo cuando les ilumina la verdad. Pero como las cosas van cambiando –no gracias a ellos, sino a pesar de ellos– y existe algo llamado progreso y algo inherente a la naturaleza humana llamado libre albedrío, han surgido neologismos que no codifican con su jerga absolutista –palabras ininteligibles para ellos, impronunciables en boca de un pueblo esclavo. ¿Internet accesible, pleno y sin censura? ¡horror! ¿Libertad de prensa, libertad de reunión y de asociación? ¡jamás! –entre otros muchos libertinajes que se permite ese cruel capitalismo mundial que nos cerca por todas partes.

Debido al egoísmo, la paranoia, la cobardía y la anquilosis mental de esos enemigos públicos que usted menciona, mi país acaba de ver pasar de largo un rosario de excelentes oportunidades, ofrecidas por un presidente norteamericano que rompió el esquema de todos sus predecesores. Entonces pudimos ver cómo los mismos inmorales que ayer se atrincheraron aludiendo inexistentes sirenas de guerra, hoy se repliegan otra vez tras las mismas trincheras, descolocados también ante la pipa de la paz. Cuando en su soberbia se negaron a reciprocar aquella mano tendida quedaron una vez más en evidencia ante mi pueblo como los oportunistas incorregibles que siempre han sido.

Es precisamente por la testarudez y la consumada mediocridad de estos enemigos jurados del pueblo cubano, General, que todavía se pudren la mitad de las cosechas antes de llegar a nuestras mesas, que una significativa parte de los campos continúa cubierta de marabú africano y otro injustificable por ciento permanece todavía incultivado mientras mi país importa innecesariamente más de 1700 millones de dólares anuales en alimentos –incluida una parte de su azúcar ¡algo increíble!– cuando, notoriamente, a la llegada de estos miserables hace casi sesenta años Cuba era exportadora neta de alimentos y la primera potencia mundial en exportación de azúcar.

Pero no puede suceder de otro modo en un país con dos terceras partes de sus empresas y corporaciones dirigidas por militares que de economía nada saben, pero que en cambio sí se han doctorado, con honores, en estafas y malversaciones. Digo yo, General, que si un periodista independiente puede caer preso en Cuba porque según la policía política “no tiene un título de graduado en esa carrera, ni está autorizado por el gobierno, ni inscrito en ninguna Agencia reconocida por el régimen cubano”, entonces se debería aplicar la misma lógica a estos casos y retirar a todos los militares cubanos de todo cargo y responsabilidad civil, confinando sus funciones a las Fuerzas Armadas, la única área de influencia que deberían detentar dada su formación exclusivamente militar.

En fin, General, raras veces sucede, pero esta vez sí le asiste a usted toda la razón: hoy por hoy la mejor tecnología del país está en manos de los enemigos consumados del pueblo cubano. Estos señores para concretar sus inescrúpulos disponen de Internet de banda ancha, de todas las conexiones satelitales posibles, de móviles de última generación y de recursos ilimitados que abastecen a legiones de trolls/agentes subnormales que intentan crear corrientes de opinión favorables a la dictadura que sostienen.

Estos enemigos son los que controlan el monopolio de ETECSA, que sentado como un gigante implacable a la puerta de todos los pobres nos impone tarifas prohibitivas por mala telefonía y una Internet censurada, lenta y cara únicamente accesible bajo el sol tropical de las aceras cubiertas por Wi-Fi. Son los mismos que intervienen y escuchan todas las conversaciones y mensajes enviados desde y hacia Cuba, y lo mismo limpian la bandeja de tu correo como que hackean sitios incómodos y censuran páginas contestatarias.

Pero ¿le digo algo General? No es menos cierto que ya a estos enemigos de mi pueblo se les acabó su tiempo, y como lo saben se les nota el miedo. La ola de depredación desatada contra la oposición pacífica en mi país durante el último año denuncia su desesperación. Saben que mi pueblo hace mucho tiempo dejó de amarles –si se le puede llamar así a algo engendrado bajo la mentira– pero que hoy, definitivamente, sólo les odia y les teme. Por eso esta canalla lanza, una tras otra, inmisericordes oleadas de represión, porque saben que el miedo es el único y último recurso que les queda.

Por suerte el miedo es un sentimiento tan engañoso como fugaz, y suele agotarse con el tiempo. Hoy una parte cada vez mayor de mi pueblo no le teme más a sus verdugos y decidió definitivamente ya no humillarse ante los tiranos. Pero esa liberación personal irradia un aura peligrosamente contagiosa y el enemigo muy bien lo sabe, y aunque insista en presentarse con apariencia imperturbable, sin embargo, su nerviosismo lo delata.

Infiero que usted puede conocer personalmente a tales enemigos. Si llega a topárselos por favor confírmeles en nombre del pueblo cubano que ya es hora de que se aparten de nuestro camino. Es muy necesario y saludable, además, que usted también lo sepa General.

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Comentarios en: "Conversando con el enemigo." (2)

  1. Carlos R. Gles dijo:

    Y si no cuando salga el ultimo, que apague la farola del morro

  2. jccollant95 dijo:

    Hace 58 años en función que esa lacra ha sido y es enemigo de ese sufrido pueblo cubano.

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