“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por Jeovany Jimenez Vega.

Acaba de producirse la visita a Cuba de Maria Grazia Giammarinaro, Relatora Especial de Naciones Unidas sobre la Trata de Personas. Contrario a lo que opina la mayoría de los cubanos, incluidos decenas de miles de protagonistas enrolados en las propias misiones oficiales, y de los círculos opositores que hicieron pública su posición en los días previos a su llegada, esta señora acaba de desestimar las acusaciones de que el Gobierno cubano ejerza la esclavitud laboral en los convenios oficiales que mantiene con otros países.

O sea que si a usted, siendo médico, lo envían hoy mismo a un país lejano donde trabajará en medio de la nada y alejado de su familia, recibiendo el 20% del salario de un médico local a cambio del mismo trabajo, donde el gobierno cubano intermedia sin que usted se lo haya pedido para robarle tres cuartas partes de su salario –algo difícil de plantearse aún por el capitalista más inescrupuloso– al parecer todo esto no resultaría ser explotación laboral, según la señora relatora.

Tampoco le importaría si además la mitad de ese 20%, que allá le pagan, queda retenida en La Habana en una cuenta bancaria controlada por el gobierno, dinero que no le será entregado sino hasta el fin de su misión. En caso de que usted decida abandonar la misma ese dinero no podrá ser retirado en Cuba por su familia, sino que será automáticamente incautado por el Gobierno cubano y en ese caso a usted le será rigurosamente negada la entrada a su propio país por los siguientes ¡ocho años! durante los cuales no volverá a ver a sus hijos, pues en Cuba quedó su familia como rehén. Pero esos también parecieron ser detalles superfluos a la vista de la distinguida relatora.

Tampoco le dijo nada a esta señora que a cada colaborador le sea retirado inmediatamente su pasaporte cubano en cuanto pone un pie en el país de destino, ni tampoco que una vez allá sea constantemente amenazado con regresarlo a Cuba a la menor señal de “insubordinación” –que pudiera tratarse de algo tan simple como salir a una tienda cercana sin avisar al informante del grupo– y como si de un crío de cuatro años se tratara, tendrá prohibido salir sin pedir permiso con antelación. Tampoco estará autorizado a trabar “demasiada amistad” con los locales, y ni siquiera hablar de relacionarse de ningún modo con algo que siquiera huela a opositor político a algún régimen afín a La Habana. ¡Sacrilegio! Esto colocaría al “transgresor” en inminente riesgo de ver interrumpida su misión y de ser regresado inmediatamente a Cuba. Nada de esto debe ser entendido como coacción o amenaza según los parámetros de la señora relatora, sólo porque algún funcionario cubano le ha “…garantizado que los galenos solo participan de manera voluntaria y pueden regresar cuando quieran.”

En ese país usted podrá estar expuesto tanto a la malaria como al ébola o al VIH, y el azar o la mala suerte podrán situarlo ante un asalto o en medio de una vendetta y recibir algún disparo –peligros a los que estará constantemente expuesto a cambio de unos pocos cientos de dólares mensuales– pero esto tampoco pareció un detalle trascendente para la relatora.

En fin, estamos ante un espantoso engendro sostenido efectivamente mediante todo tipo de ruindades, donde el chantaje, la coacción y la amenaza son practicados sistemática e indiscriminadamente por un sistema que priva a esos trabajadores de sus más elementales derechos cívicos y laborales, una aberración que se nutre de la misma pobreza que genera, pues estos profesionales ostentan el salario gremial más bajo del mundo. A pesar de que ha generado entre 8000 y 10000 millones de dólares netos anuales durante las últimas décadas para la dictadura cubana, nada de esta riqueza ha sido destinada esencialmente a mejorar salarios ni condiciones de vida de los médicos, para de este modo perpetuar deliberadamente este ciclo de lacerante necesidad.

Pero una vez más parece salir airoso el régimen castrista de una inspección programada. Se marcha la relatora asegurando que “…la fortaleza del sistema es que las personas cuentan con un elevado nivel de educación y conocen sus derechos”. Queda demostrada una vez más la indiscutible capacidad de la dictadura cubana, zorruna en su astucia, para manipular bajo condiciones de laboratorio rutas prediseñadas a visitantes de organismos internacionales, previo meticuloso estudio, por supuesto, de la personalidad en cuestión.

El drama que viven los colaboradores en las Misiones Médicas oficiales mantenidas por el régimen de La Habana en más de 60 países se inscribe entre los pasajes de inmoralidad más atroz de la Historia de Cuba. Es inconcebible que en pleno siglo XXI, ante los ojos del mundo, se perpetre todavía un trasiego de esclavos de semejante envergadura. Pero más sorprendente, y hasta ofensivo aun, es que la relatora, en medio de su recién concluida visita oficial a Cuba, y por más absurdo que esto nos parezca, no haya tratado este vergonzoso asunto –cuando técnicamente cumple con cada criterio para ello– como lo que realmente es: un indignante ejemplo de trata moderna, que en la práctica somete a decenas de miles de profesionales a auténticas condiciones de esclavitud. Ni más ni menos.

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Comentarios en: "La trata de profesionales en Cuba a la vista de una Relatora Especial." (3)

  1. todos los cubanos a partir de 1959 hemos sido esclavos modernos o siervos de la dinastia Castro,yo trabaje mas de 20 anos como tecnico de la salud con un salario simbolico[miserable] y estoy de acuerdo contigo en lo que planteas,nos han utilizado desde hace casi 60 anos,todo comenzo con las misiones a Algeria a principios de los 60,s a donde enviaron a mi padre ,el lema era ”los mejores van a Algeria” el era enfermero en aquel entonces las cosas no estaban muy claras todo aparentaba un altruismo pero en realidad todo era una cuestion politica y financier.fuimos y seguimos siendo instrumentos de ese sistema diabolico

  2. Artículo de Marlene Azor Hernández, para Cubaencuentro:

    Llama la atención la definición de trata de personas que la propia Relatora señaló: la trata implica que la persona es explotada laboral o sexualmente, mediante el uso de coerción[1]. Sin embargo, desestimó la acusación de los opositores sobre la “trata de batas blancas” en relación a las misiones médicas contratadas por el Gobierno en el exterior.
    Declaró:
    “Se me ha garantizado que solo participan (por ejemplo, los galenos) de manera voluntaria y pueden regresar cuando quieran”. “Estas misiones (médicas) tienen buena reputación y trabajan en zonas remotas”.[2]
    Aunque la Relatora especial especificó que se dedicaba sobre todo a las mujeres y los niños sobre el tema de la trata, evidencia un desconocimiento de la violación de los Derechos laborales en Cuba. Los galenos no son los únicos que son explotados en Cuba y tampoco los únicos que bajo coerción se les confiscan los salarios, carecen de libertad sindical, de libertad de empleo, de libertad de huelga y de libertad de negociación laboral con sindicatos independientes, violando las Convenciones de la OIT número, 95, 87, 98 y 158. Por eso, los contratos laborales son simulacros que esconden las condiciones de coerción y vigilancia a la que son sometidos los trabajadores cubanos. Una forma moderna de esclavitud que no escapa a la Organización Internacional del Trabajo.
    La política de confiscación de salario está penalizada en la Convención de la OIT número 95, ratificada por Cuba el 29 de septiembre de 1959 por lo tanto el Gobierno cubano es Estado parte. En esta Convención se señala:
    “El art. 6 prohíbe categóricamente a los empleadores limitar en forma alguna la libertad del trabajador de disponer de su salario y, por otra parte, el art. 9 dice textualmente: “Se deberá prohibir cualquier descuento de los salarios que se efectúe para garantizar un pago directo o indirecto por un trabajador al empleador, a su representante o a un intermediario cualquiera (tales como los agentes encargados de contratar la mano de obra) con objeto de conservar un empleo.”[3]
    Si el trabajo en Cuba no es libre, los trabajadores no escogen su trabajo, sino que son aceptados por la figura de “idoneidad demostrada” en el nuevo Código de Trabajo que permite la expulsión del trabajador según la veleidad de sus empleadores y la no aceptación de su candidatura según criterios políticos, entonces estamos en un escenario de explotación con coerción.
    Si los profesionales cubanos están cautivos en las empresas estatales, sin posibilidad de ejercer sus profesiones en el área privada y cooperativa por ley, y sometidos a salarios paupérrimos, estamos frente a condiciones de coerción.
    Si los galenos cubanos en “misiones” se les descuenta el 80 % de su salario por el estado, pero aun así el salario es superior al bajo salario que reciben en la Isla, estamos en condiciones de explotación con coerción. Si los Médicos y trabajadores de la salud, son vigilados en los países donde trabajan, muchas veces retenidos sus pasaportes para que no deserten y sometidos a comida y alojamiento miserables, estamos frente a condiciones de explotación y coerción.
    Si los que salen en “misión” tienen prohibido formar parejas con los nacionales de los países donde trabajan, estamos frente a condiciones de coerción. Si los que huyen de estas condiciones de semiesclavitud, tienen ocho años de castigo para volver a entrar a su país, estamos frente a condiciones de coerción.
    Si los empleos en el área de las inversiones extranjeras están sometidos a un intermediario estatal que confisca el 80 y 90% de los salarios estamos frente a condiciones de explotación y coerción.
    Si en Cuba no existe la posibilidad de formar un sindicato independiente y los que lo intentan son reprimidos, si la huelga está reprimida y prohibida de facto, si los contratos laborales son manipulados por el sindicato y el partido en el poder, en fin, si estamos en presencia de un estado totalitario que viola todos los derechos ya que ninguno puede reivindicarse ni es justiciable, entonces nos sorprendemos de las conclusiones de la Relatora Especial de Derechos Humanos en su reciente visita a Cuba.

    Ver artículo completo en http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/la-relatora-especial-de-la-onu-no-coordina-con-la-oit-y-yerra-en-sus-apreciaciones-329166

  3. Tomado de Diario de Cuba:

    “…La clave de todo esto es que el régimen miente. Contabiliza los subsidios de Venezuela como venta de servicios médicos. Curiosamente, Rodríguez en su artículo no incluyó el año 2016, en el que Caracas redujo el monto de las subvenciones a la Isla. Expertos calculan que han caído en un 40%, y que las entregas de petróleo se redujeron de 110.000 a 55.000 barriles diarios. Eso explica la crisis actual de combustible en la Isla…”

    “…Además, suponiendo que todo lo dicho por el exministro fuese verdad, resulta inmoral que la cúpula castrista proclame abiertamente que les roba el salario a los médicos. Eso se llama trata de personas. Esos 11.543 millones de dólares les pertenecen a los médicos. Los ganaron con su trabajo y se los confiscaron.

    Según el pacto entre el anterior gobierno de Brasil y Cuba, negociado con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Gobierno brasileño le paga a Cuba 4.080 dólares mensuales por cada médico cubano. De ese monto, el galeno recibe menos del 25%, o sea, menos de 1.000 dólares, según testimonian los médicos que han abandonado Brasil, y las denuncias de la Federación Nacional de Médicos Brasileños, que califica los contratos de los médicos cubanos como “trabajo esclavo”. Por cada médico cubano en Brasil, Castro se embolsa 3.000 dólares mensuales…”

    “…Es una vergüenza que la comunidad internacional no se haya escandalizado con la exportación de médicos cubanos como esclavos en pleno siglo XXI. Ni la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ni gobierno alguno en el mundo ha denunciado semejante abuso. La Relatora de la ONU para la Trata de Personas, Maria Grazia Gianmarinaro, acaba de visitar La Habana, pero al parecer se conformó con la explicación que le dieron sus anfitriones, maestros en el ejercicio de la propaganda en favor de la dictadura.”

    Ver artículo completo en: http://www.diariodecuba.com/cuba/1492545550_30475.html

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