“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

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Por Jeovany Gimenez Vega.

Una economía en ruinas, el retorno de apagones de varias horas, agudizada una vez más la perpetua crisis del transporte, un desabastecimiento generalizado en la red minorista, sometida a la carestía más absurda la familia promedio y ánimos cada vez más enconados. Son signos de alarma que ya suenan a rebato desde los campanarios de la sociedad cubana, y son señales indiscutiblemente indicativas de potenciales sucesos convulsos o estallidos sociales; conozco los síntomas porque ya vivimos la enfermedad en 1994, y nada más parecida a aquella que esta, salvando las obvias gradaciones. Cierto que el contexto es otro desde el descongelamiento con Estados Unidos, pero este ha tenido, hasta hoy, un impacto prácticamente nulo hacia el interior de la sociedad de la isla debido a la intransigencia del gobierno de Raúl Castro.

Como me asiste el derecho a opinar al respecto, aquí le dejo a nuestro Presidente unos sinceros consejos para destrabar el dominó de la sociedad cubana y así evadir el ya inminente retroceso a los más lamentables rigores de un Período Especial todavía inconcluso. Para hacerlo no hecho mano al sarcasmo, que se pinta solo para la ocasión, sino que lo hago francamente preocupado por el futuro de mi país. Aquí les van:

1.- Priorizar irrestrictamente la inversión directa de los emigrados.

Durante más de medio siglo millones de emigrados cubanos –una cuarta parte de la población total– ha trabajado con encono en múltiples latitudes, y muchos de ellos han sido sumamente exitosos y han terminado granjeado una fortuna nada desdeñable, fortuna que en no pocos casos estarían dispuestos a invertir a gran escala en su país de origen –a lo cual dicho sea de paso, les asiste un auténtico y natural derecho– de existir allí la voluntad política y las garantías legales mínimas. Autorizar la inversión directa de la emigración cubana en su propio país sería apenas un imprescindible acto de justicia histórica. Renunciar a ese enorme caudal, que reactivaría a muy corto plazo la economía interna y generaría cientos de miles de nuevos empleos, continúa siendo una de las posturas más torpes, injustificables y absurdas del gobierno cubano postrevolucionario, que paradójicamente se muestra todavía dispuesto a negociar con el mundo entero pero nunca con sus propios conciudadanos.

2.- Modificar seriamente la política económica interna.

Dado que las medidas instrumentadas hasta ahora han resultado indiscutiblemente ineficaces y no han pasado de tener un puro efecto vitrina que sólo exporta al mundo una imagen irreal del país, se impone asumir con seriedad cambios que destraben la actividad del productor interno. Sería muy útil, por ejemplo, liberar completamente la gestión del sector agropecuario mediante la derogación de toda ley o resolución que frene  su productividad, así como desmantelar el monopolio de la Empresa Nacional de Acopio, que no hace más que sabotear el fruto de su trabajo. Igualmente se impone dotar a todo tipo de cooperativas de una autonomía absoluta; a partir de entonces los límites de su productividad dependerían únicamente de sus propias decisiones y nunca de las arbitrariedades de funcionarios indolentes. Esto es extensible a todo el sector trabajador por cuenta propia –que no es otra cosa que la cosmopolita empresa familiar privada– no limitando más su gestión con medidas irracionales que hagan imposible su rentabilidad. En este sentido se debe autorizar la importación, directamente por el productor, de sus propios insumos y materias primas, así como garantizar un fluido comercio mayorista interno. Instruméntese un razonable sistema de impuestos y todo concluido.

3.- Modificar la Ley de Inversión Extranjera.

La actual legislación limita demasiado y no ofrece suficientes garantías legales para el inversor extranjero. Si algo tan elemental como elegir a quienes dirigirán en Cuba su empresa, o cuánto salario recibirán directamente sus empleados no puede ser su propia decisión –pues el Gobierno cubano insiste en siempre intermediar al respecto– usted tranquilamente elegirá otro sitio donde invertir su capital. Mientras esto sea así los inversores nunca cederán en su natural recelo, y ya se sabe que sin inversión –es una máxima ampliamente establecida en Economía– no hay desarrollo: ahí permanece empolvada y vacía la Zona Franca de Mariel, a varios años de inaugurada, para demostrarlo.

4.- Permitir el acceso pleno y sin censura a Internet del pueblo cubano.

Puede que esta apertura traiga aparejada los peligros de “ciberataques terroristas”, pero también en muy cierto que Cuba está en condiciones de asumir su propia ciberseguridad tal y como la asume el resto del mundo. Después de todo el Gobierno cubano ha demostrado contar con mecanismos suficientemente seguros para mantener a buen resguardo su información más sensible, por lo que, a la luz de estos razonamientos, nada justifica el enfermizo aislamiento en que el régimen policial cubano pretende mantener a la sociedad ya avanzada la segunda década del siglo XXI. Permitir el libre y masivo uso de la Internet es una de las condiciones indispensables para que florezca la emergente, y por décadas absurdamente maniatada, empresa familiar cubana, naturalmente llamada a alcanzar un estimable peso en nuestro PIB. Mientras el Gobierno de Raúl Castro continúe negándose a tal apertura, esto continuará representando una autodenuncia con respecto a su verdadera naturaleza dictatorial. Para satisfacer nuestra necesidad de conectividad nunca bastarán esos puntos públicos Wi-Fi donde, a cambio de un 20% de nuestro salario por cada hora de pésima conexión, nos derretimos bajo el sol en las aceras: los cubanos demandamos tener acceso pleno a Internet desde cada uno de nuestros hogares.

5.- Instrumentar mecanismos de diálogo con la oposición política pacífica.

Hay una certeza que el Gobierno cubano debe terminar por admitir: su discurso de que cada opositor cubano es un asalariado del imperio yanqui está definitivamente desgastado. Son cada vez más evidentes las muestras públicas de rechazo al régimen totalitario y cada vez más patentes las intenciones de unidad dentro de la oposición cubana. Pero incluso dentro de esa oposición las autoridades oficiales encontrarán siempre posiciones más moderadas –no por esto menos firmes en sus exigencias– que merece la pena escuchar. Un diálogo público y en igualdad de condiciones echaría mucha luz sobre de los conflictos más agudos. La reciente ola de disidentes cubanos en huelga de hambre exigiendo el cese de la represión –donde descolló la resuelta postura mantenida por Guillermo Fariñas durante más de 50 días– en contraste con la marcada política represiva del régimen, que mantiene inalterable su modus operandi mediante sistemáticas golpizas a activistas pacíficos, allanamientos y detenciones arbitrarias a opositores, son claramente indicativas del calamitoso estado de los Derechos Humanos en Cuba. Una condición indispensable para establecer cualquier vía de diálogo sería por supuesto el cese de toda forma de coacción o violencia contra opositores y disidentes al sistema, sin lo cual todo sería en un contrasentido.

Como notarán nuestro Presidente, y nuestro estimado lector, aquí no pido que Raúl Castro abandone el poder, no hablo de elecciones democráticas. En sufragios libres, en igualdad de condiciones con su oposición política, la dictadura cubana no tendría la más mínima posibilidad de triunfar después de la desolación económica, pero sobre todo moral y ética, que ha impuesto por la fuerza al pueblo cubano. El cumplimiento de esta sola condición convertiría en superfluos los consejos aquí enunciados. Tampoco hablo hoy de división de poderes, ni de libertad de prensa, por sólo citar dos puntos que bastarían para derribar a este gigante de pies de barro que es la dictadura cubana. Sólo dejo aquí propuestas prácticas, que oxigenarían nuestra economía y aliviarían inmediatamente el clima tenso de nuestra sociedad.

Si bien Raúl Castro estuvo en condiciones de quedar ante la Historia como un reformador, hasta ahora no ha mostrado menos obcecación por el poder que su hermano mayor, ni menos vocación por el uso sistemático de la represión política, y tomando en cuenta el corto período que nos separa del anunciado fin de su mandato, nada hasta ahora señala a que esto vaya a cambiar. No obstante aquí le dejo estos consejos, que ya él decidirá si tomar o no, con sus inevitables consecuencias en un sentido u otro. Pero decida el General lo que decida, algo sí debe quedarle claro: Cuba se merece otro camino, y lo tomará quiera él o no lo quiera. Esto es algo inevitable.

Comentarios en: "Algunos consejos prácticos a Raúl Castro" (4)

  1. Los Castro saben perfectamente de tus consejos ,pero no las aplicaran ,la llamada “apertura “,no fue ni es ,mientras sigan en el poder y piensen en dejar descendientes ,nada cambiara .
    No pretendo ser aguafiestas ,pero el mundo fue complice durante 57 años y los hermanitos hicieron y manipularon a su antojo ,hoy es igual .
    El acercamiento de Estados Unidos su “peor enemigo” ,no modifico la vida del cubano de a pie .

  2. Cuando se privilegian los intereses de clanes , élites de poder se gobierna para esos grupos. Hace mucho tiempo que el contrato social se rompió en Cuba pero mucho tiempo, la junta militar que desgobierno Cuba no oye no ve ignora las penurias y los intereses del pueblo solo concentrada en un frenesí de concretar “negocios” que están en manos del grupo GAESA cuyos generales y coroneles devenidos en “empresarios” serán los dueños de esas empresas una vez consumado el reparto y “muerto el perro”
    Hace unos días se demolió el Hotel Internacional de Varadero para acometer la construcción de uno nuevo , las construcciones para el turismo son prioridad para la junta militar a la vez imponen más austeridad y restricciones al pueblo garantizando el pago de obligaciones con los acreedores para poder conseguir más créditos y continuar acumulando activos para la piñata que ya comenzó hace rato
    No es casual que se haya reaccionado tan furibundamente al discurso de Obama y a la vez se ha recrudecido la represión quieren que la estocada final se realice según el plan diseñado por el General sin batallas Luis Alberto Rodriguez Lopez Callejas el designado por Raul Castro ya se anexaron Habaguanex , en fin estamos asistiendo al mayor latrocinio que se ha cometido sobre el pueblo de Cuba y se ha despejado la verdadera intención de la pandilla que conquistó el poder el 1 de enero de 1959 un

  3. dudo mucho que los castro y su pandilla acepten tus propuestas con las que estoy de acuerdo,de todas formas la primera donde te refieres a las inversiones por parte de la comunidad cubana en el extranjero seria muy riesgoso llevarlas a cabo dado el caracter tramposo del sistema ,la inseguridad y la ausencia de un marco juridico efectivo que proteja a los inversionistas,tambien hay que tener en cuenta que algunos de estos inversionistas solo irian con el proposito de enriquecerse a costa de la necesidad del pueblo cubano y les pagarian una miseria a sus empleados,aunque tambien otros lo harian con el proposito de realmente ayudar a su patria,creo que cuba sera un pais seguro para invertir solo cuando esa banda de delincuentes este totalmente fuera del poder y tengamos una verdadera democracia

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