“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para diciembre, 2015

Propuesta navideña de un médico cubano.

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Por Jeovany Jimenez Vega.

Como regalo de fin de año del Gobierno cubano, a partir del pasado 7 de diciembre los médicos especialistas activos en el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) que deseen viajar definitiva o temporalmente al extranjero están obligados a solicitar nuevamente la “liberación” de su Ministro, quien tendrá la potestad de retenerlo hasta por cinco años antes de otorgar la autorización para su salida del país por motivos personales.

Como se recordará, con la entrada en vigor de la nueva Ley Migratoria, en enero de 2013, se autorizó también los viajes al extranjero por asuntos personales de los médicos y personal técnico subordinado al MINSAP, tras lo cual se produjo transcurridos pocos meses una salida prácticamente masiva de personal especializado mediante contrataciones individuales en otros países. La suma de esta reciente avalancha, unida a los más de 40000 médicos desperdigados en Misiones Médicas oficiales en más de 60 países –por cuyo trabajo el Gobierno cubano sí cobra entre 8000 y 10000 millones de dólares anuales– terminó por comprometer seriamente la atención a la población, y fue en este contexto que el Gobierno cubano anunció hace dos semanas que el MINSAP ha decidido retornar a su anterior política de retener a sus especialistas –excepto los de Medicina General Integral– y residentes de último año.

Por supuesto, el Gobierno cubano adjudica la causa del éxodo actual al Cuban Medical Professional Parole Program (CMPP), instrumentado por el gobierno de W. Bush en 2006 para amparar a los médicos desertores de Misiones Oficiales, y a la Ley de Ajuste Cubano, pero nada menciona sobre la verdadera causa que promueve la salida de esos miles de profesionales de su país, a saber, las pésimas condiciones de vida y trabajo a que permanecemos sometidos en Cuba, la persistente desatención de nuestras demandas y necesidades, la consecuente falta de expectativas profesionales, la profunda frustración que en lo personal todo esto genera y la certeza de que no existe la voluntad política del gobierno para resolver, o siquiera mitigar remotamente este lúgubre panorama que corroyó definitivamente la fe de nuestro profesional en sus autoridades.

Según el enfoque oficial este desastre se debe a los miles de médicos que se han amparado hasta 2015 en el CMPP y a aquellos que decidimos trabajar en el extranjero bajo contratación individual, y nunca a los más de 40000 que, de forma “programada”, son salvajemente explotados por su gobierno en las Misiones Médicas oficiales. O sea que al MINSAP lo que le molesta –como si existiera alguna diferencia en el vacío dejado por unos o por otros– es que salgamos por nuestra cuenta y no a través de su moledora, que algunos hayamos decidido rotundamente no dejarnos explotar por la dictadura que atropella nuestros derechos.

¿Qué le propondría al Gobierno cubano y al MINSAP como solución a corto plazo? Pues muy simple: que haga retornar a Cuba a esa mayoría absoluta de médicos generales y especialistas que mantiene bajo su régimen de explotación capitalista alrededor del mundo –el retorno de sólo un tercio del total implicaría en términos prácticos unos 15000 médicos– y así se resolvería inmediatamente la situación asistencial actual; que deje de enfocar el asunto como culpa de otros cuando es tan evidente que la causa esencial del éxodo es la profunda insatisfacción de nuestras necesidades más básicas; que deje de culpar implícitamente a quienes salimos del país por contrataciones individuales de una tendencia que hace años se veía venir, pues somos definitivamente la minoría en términos estadísticos y no se nos debe señalar como causantes de un desastre que nos antecedió; que se produzca una mejoría sustancial y consistente en la atención a nuestro sector en general, y en particular a los especialistas que hoy retiene por la fuerza –un buen comienzo sería el aumento salarial de $5000.00 CUP lanzado como rumor, y nunca concretado en la práctica– junto a la derogación inmediata de esta nueva política ministerial, así como derogando también la ominosa práctica de prohibir el retorno a su propio país durante ¡ocho años! de miles de profesionales –no sólo médicos, por cierto– que han desertado de misiones de trabajo en el extranjero, degradante prohibición que se mantiene vigente hasta hoy.

En tal sentido el régimen de La Habana tiene una enorme cantera de potenciales reemplazos en los más de 30000 profesionales que han mantenido hasta ahora la Misión Médica cubana en el latifundio de Caracas sosteniendo su escandalosa megaoperación internacional de lavado de dinero. En caso de que se pudra Maduro –y esto ya parece un hecho consumado con el pueblo y el parlamento en contra– el retorno a casa de decenas de miles de médicos ya se puede ir dando por sentado, y esto convertiría el giro de política actual en algo prácticamente innecesario en términos asistenciales.

Pero por ahora asistiremos a un aumento de las deserciones desde todas las Misiones Médicas oficiales, pues se ha dejado esa única puerta abierta a aquellos profesionales en activo que desean salir del país a título personal. Sin embargo de compulsar estas deserciones no se encargará ningún programa extranjero, sino las propias autoridades del MINSAP que coordinan estas misiones, manteniendo su proyección habitualmente despótica hacia esos trabajadores. No puede suceder de otro modo cuando estos profesionales permanecen fuera de Cuba en condiciones tan precarias, en medio de una permanente inseguridad, pugnando contra la hostilidad de la población y los galenos nativos –entre los que despiertan generalmente aversión y rechazo– y sometidos a todo tipo de humillantes vejaciones, chantajes y amenazas de deportación a Cuba ante cualquier desviación de las reglas férreamente dictadas por una odiada Seguridad del Estado que les custodia como la sombra al cuerpo.

Menudo regalo nos ha deparado el MINSAP para esta navidad, pero ya nada nos sorprende en un país sin leyes que se respeten, gobernado mediante decreto por una élite incapaz de sostener su palabra y que todo lo resuelve según la lógica simplista del porrazo. Era algo que se venía venir, una sospecha sustentada en la antológica tradición del régimen castrista de resolverlo todo a los trancazos, pues sencillamente no saben, no quieren y no pueden hacerlo de otro modo. Pero toma el rábano por las hojas quien intenta resolver un mal sin atacar su causa, y este dictado refrito también fracasará en su patético intento de solucionar el problema asistencial en el área de salud.

¿Qué lecciones debemos extraer ya en los umbrales de 2016 de este retorno a tan ultrajante política? Pues muy simple: este botón de muestra es un preludio de la potenciales contraórdenes que lanzaría el régimen cubano una vez que se haya hecho con el premio gordo, porque un gobierno que se retracta con tal ligereza ¿no borraría de un plumazo todos los presuntos “avances” en su tímida concesión de “libertades” una vez levantados el embargo estadounidense y la Posición Común Europea? ¿No sería entonces capaz la zorruna dictadura cubana de plantearse un retorno inescrupuloso y oportunista al hermetismo prosoviético de los 80?  Voluntad política para esto ha demostrado con creces, como lo evidencia este retroceso, tan grotesco y brutal como develador de la naturaleza real de quienes hoy presumen de cambios para engañar al mundo.

Cumple 5 años Ciudadano Cero.

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Por Jeovany Jimenez Vega.

Ciudadano Cero cumple 5 años. Nacida el 13 de diciembre de 2010, esta bitácora se planteó entonces dar a conocer ante la opinión pública una lucha que había comenzado 4 años antes debido a una injusta sanción impuesta contra quien escribe y un amigo, que nos inhabilitaba desde 2006 para el ejercicio de la Medicina en Cuba.

Un día como hoy me invita a reflexionar sobre la trascendental importancia cobrada durante los últimos años por la blogosfera alternativa cubana en la difusión de la verdad sobre nuestro país. Pero esta trascendencia se debe en gran medida al silenciamiento a que es sistemáticamente sometida la prensa oficial cubana en todas sus variantes –podríamos asegurar que sin excepción– por un régimen totalitario que continúa teniendo la libertad de pensamiento como sinónimo de apocalipsis.

Hoy por hoy quien pretenda un acercamiento a la realidad cubana muy poco tendría que buscar en publicaciones oficiales si desea que este acercamiento sea serio y objetivo. Podríamos asegurar que la mayor parte del mejor periodismo en Cuba o sobre Cuba se ha publicado durante los últimos años en sitios alternativos al poder. Ahí están, para demostrarlo, Café Fuerte, Diario de Cuba, Convivencia, Cubanet, Primavera Digital, Penúltimos Días y Cubaencuentro, entre otras muchas páginas antológicas de obligada visita para aquel que se proponga un contacto con la convulsa realidad cubana.

Aunque esto no implica que todo sitio goce de la misma seriedad, ni que el mero hecho de ser opositor, o más o menos contestatario, le garantice necesariamente una preconcebida calidad. Es la blogosfera alternativa cubana un conglomerado heterogéneo de sitios, blogs y portales, tan disímiles y variopintos como la compleja sociedad que reflejan, y ha tenido que forjarse, eso sí, bajo un intenso fuego, bregando contra una dictadura para la cual el término “Internet” continúa siendo una mala palabra.

En este punto no puedo menos que pensar en la prosa contundente de Mirian Celaya; en el rigor histórico de las publicaciones de Dimas Castellano o José Gabriel Barrenechea, entre otros; en el profesionalismo y olfato periodístico de Reynaldo Escobar; en el estilo siempre ligero y coloquial, a pesar de su “mala letra”, de Regina Coyula; en los elevados preceptos éticos de Dagoberto Valdés y en el profundo desvelo por la legalidad de Wilfredo Vallín o Laritza Diversent; en la poética conceptual y purificada estética visual ofrecida por Orlando Luis Pardo; en la posición vertical de Pedro Campos; en la firmeza de Antonio Rodiles desde su “Estado de Sats”, o en propuestas más recientes como Somos +, de Eliecer Ávila, y en el muy personal estilo en ascenso de Yoanis Sánchez, devenida en una especie de hermana mayor de muchos bloggers de la isla por su condición de pionera, y sin dudas nuestra referencia más visible, que evolucionó exitosamente desde su “Generación Y” –la cual llegó a ser la página en Español más visitada del mundo– hacia su actual diario digital 14yMedio, que ha alcanzado en un tiempo sorprendentemente corto un sólido poder mediático y una indiscutible madurez.

Muchos nombres más expandirían esta lista, pero hasta aquí se ilustra la fibra de un fenómeno sumamente interesante, que deberá tenerse en cuenta cuando se vaya a escribir sobre este período de Historia, y sin cuyo devenir hubieran pasado desapercibidos para el mundo miles de atropellos perpetrados por la dictadura cubana. Es la denuncia de estos constantes abusos lo que nutre a la blogosfera alternativa dentro y fuera de la isla y esa al parecer será, mientras la dictadura no modifique su psicología, una cantera inagotable de motivos que le auguran a los bloggers opositores y disidentes cubanos un vasto material de trabajo futuro.

En este pool de páginas se inscribió hace 5 años Ciudadano Cero; ha sido un buen compañero de viaje, con sus altas y sus bajas, y hasta con momentos de involuntarias pausas. Desde este humilde rincón he intentado llamar la atención sobre temas diversos y puesto el dedo sobre más de una llaga, aunque siempre con la intención de optar por una Cuba mejor y más habitable, soñando siempre con la patria del futuro donde cabremos todos con tolerancia y respeto. Por sus páginas han discurrido variados temas, se han publicado posts de esos que eclosionan de pronto y se escriben de una sola sentada, otros que se escriben en una semana y aún aquellos que se cavilan durante meses y toman forma poco a poco, como postura que germina, dada la complejidad de su tema.

Si en este blog he tratado de cuidar la redacción hasta donde pude, si tuve o no acierto en el estilo, si he logrado un ritmo cómodo o giros afortunados, y si han sido más o menos elocuentes mis palabras, eso poco me preocupa. Este sitio no opta por premios en concursos literarios, y aunque me subyuga la máxima martiana de que la verdad llega más lejos si se le escribe bellamente, lo primordial aquí es la sustancia del mensaje: lo esencial en este, como en el resto de los blogs cubanos alternativos, es que la sangre de la verdad mane desde los manantiales abiertos de la patria sufrida; lo demás no importa.

Durante este tiempo de andar junto a otras bitácoras desde Cuba, tuve el privilegio de conocer personas que junto a sus carencias, y hasta sus humanos temores, ostentan una firmeza a prueba de balas, grandes caracteres capaces de enfrentar con tremendo estoicismo los embates de un poder inmisericorde, dispuestos a pagar las consecuencias de haber elegido vivir en libertad aún bajo un régimen de oprobio y que han erigido así, cada cual a su modo, su templo personal a la verdad. Ha sido bello abrazar a hombres y mujeres de esa estirpe. Del lado de estos cubanos proscritos estará Ciudadano Cero hasta el día esperado en que llegue un nuevo amanecer para la patria.

Derechos humanos en Cuba: el cuartico está igualito.

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Por: Jeovany Jimenez Vega.

Pasados más de siete años de la firma de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, y de los Económicos, Sociales y Culturales, y a una semana de que se cumpla un año justo desde el anuncio de restablecimiento de relaciones Cuba-EE.UU. valdría la pena llamarnos a recuento sobre el punto en que nos encontramos ya en los umbrales de 2016.

Quienes han propugnado durante el último año la eliminación de los mecanismos de presión política a que permanece supeditado el Gobierno cubano –entiéndase básicamente el embargo estadounidense y la posición común europea– con frecuencia argumentan sobre las presuntas reformas emprendidas por Raúl Castro durante los últimos años.

Pero si aceptamos como premisa que desde 1959 en Cuba ha existido un único gobierno –pues se ha evidenciado que en esencia el mandato de Raúl ha sido una prolongación del mandato de Fidel– podemos asumir también con un grado sólido de certidumbre que la psicología del régimen sigue siendo exactamente la misma, y esto nos conduce a un cuestionamiento lógico: ¿cabría esperarse que, en caso de ser levantadas aquellas sanciones, la oligarquía verdeolivo por fin le concediera al pueblo cubano los derechos contemplados en los Pactos de DD. HH. cuya ratificación e implementación La Habana mantiene como tema pendiente desde febrero de 2008?

Los optimistas volverían sobre la idea de las reformas raulistas, pero quien haga un acercamiento más detenido a estas pretendidas “transformaciones” encontrará que realmente muy pocas han representado un giro práctico, beneficioso e inmediato en la vida de los cubanos de dentro y fuera de la isla.

Pero obremos desde una muy buena fe que la contraparte no se ha merecido y aceptemos que entre estas medidas algunas representaron un giro más drástico y positivo que otras: entre estas se encuentran la liberación del derecho de viajar al extranjero y la autorización a la compra y venta de viviendas entre personas naturales.

No podemos olvidar, sin embargo, que la reforma migratoria entrada en vigor en 2013 dispone que no se le permitirá viajar libremente a algunos profesionales “…en virtud de las normas dirigidas a preservar la fuerza de trabajo calificada…”; ni podemos desdeñar que también establece como “…inadmisible…” para entrar al país a todo aquel acusado por el Gobierno cubano de “…Organizar, estimular, realizar o participar en acciones hostiles contra los fundamentos políticos, económicos y sociales del Estado cubano…”, “…Cuando razones de Defensa y Seguridad Nacional así lo aconsejen…” y a todo aquel que el Gobierno considere que deba “…Tener prohibida su entrada al país, por estar declarado indeseable o expulsado.” Es evidente el amplio margen de maniobrabilidad que deja a los represores esta deliciosa herramienta de coacción.

En cuanto a la autorización a la compra y venta de viviendas, recordemos que a esta ley se le endilgó este año una serie de molestas regulaciones en los precios a pactar que vuelven a inmiscuir la mano del gobierno donde no se le llamó, como para recordarnos que aquí las buenas nunca duran demasiado tiempo.

Ahora bien, una mirada al resto del paquete sí ya nos denunciará sospechosas aristas en estas pretendidas “reformas”. Es sumamente difícil aceptar la sinceridad de la “autorización” a la compra de autos usados a precios estratosféricos; o el viciado enfoque impuesto a la gestión de las nuevas cooperativas subordinadas a empresas estatales ineficientes; o la imposición a todos los cuentapropistas de impuestos desmesurados mientras se les mantiene privados de un mercado minorista de materias primas; o todas las limitantes que provocan el evidente fracaso de la política agraria, por citar sólo algunos ejemplos.

Pero más grave aún que estas “nimiedades” de corte económico, lo es la persistencia de la política represiva que sigue fomentando el dueto Partido Comunista/Seguridad del Estado: desde las oficinas del que continúa siendo el único partido legalmente reconocido, se siguen trazando las tácticas y estrategias que luego en la calle ejecutan los esbirros de la policía política.

En la Cuba de 2015 aún persisten las detenciones arbitrarias y la más abyecta precariedad de las garantías procesales, hijas bastardas de la no división de poderes; continúan perpetrándose impunemente golpizas y mítines de repudio sin que ninguna autoridad se moleste en evitarlas; se ordena a los sicarios acuchillar a líderes opositores y se reprime en plena calle a mujeres que no llevan más armas que gladiolos blancos; persiste una censura férrea y absoluta al pensamiento disidente, se sigue ejerciendo un hermético monopolio sobre los medios de difusión y todos los tipos de prensa, y se continúa vetando nuestro acceso efectivo a Internet ya avanzada la segunda década del siglo XXI. Por consiguiente, podemos concluir que en Cuba los “cambios” que se han producido hasta ahora son insustanciales y epidérmicos, pura cosmética.

Esta fauna verdeocre no está en capacidad de ofrecer ya nada diferente, por lo que se hace muy natural y lógico dudar de sus futuras “buenas” intenciones o de su capacidad para concebir un esquema de prosperidad real, y muchísimo menos si la fórmula para que así sea incluye que se aparten del camino. Es completamente cuestionable que estas “reformas” reflejen una sincera intención de abrirle las puertas al pueblo cubano hacia una economía globalizada. Es más coherente suponer que siempre se ha tratado de una interminable saga de maniobras dilatorias para perpetuar a la misma oligarquía de antaño en el poder.

Porque en caso de que la comunidad internacional, el pueblo cubano y su oposición interna decidieran dar su voto de confianza ¿hasta qué punto esto garantizaría que luego sean ratificados e implementados los mencionados Pactos de DD.HH. y que se produzca una apertura hacia la democracia? El innegable razonamiento lógico, a la luz de la psicología mostrada hasta hoy por el régimen, conduce a la conclusión inequívoca de que esto nunca sucedería, de que esto sólo redundaría en una oxigenación inmediata de todos los resortes represivos del régimen y en una inmerecida legitimación internacional de la dictadura.

No pasaría a ser el Gobierno cubano económicamente más eficiente, sólo contaría con más recursos para dilapidar, cebar aún más sus millonarias cuentas en el extranjero y enaltecer sus delirios de grandeza. Ya la fiera probó la sangre y no se detendrá ante nada: un gobierno autocrático como el de los Castro, una vez liberado de estos instrumentos de presión política y con el tácito visto bueno que esto internacionalmente implicaría, jamás ratificaría los Pactos de DD. HH. sino que se volcaría con mayor saña que nunca, como ya se ha hecho patente, a reprimir el pensamiento disidente desde una posición más cómoda y distendida.

La Historia nos enseña que definitivamente hay gente que nunca cambia. Las tres décadas de maridaje con la desmerengada Unión Soviética evidenciaron que nunca fue el pueblo cubano el destinatario de aquella riqueza, y si no lo fue entonces ¿por qué suponer que lo sería ahora, cuando se han acumulado más aún la indolencia y la corruptela gubernamental?

Es muy cierto que la libertad de Cuba no depende de las acciones de ningún gobierno extranjero sino del valor y la sagacidad que sepa demostrar su pueblo, pero hacer todas las concesiones internacionales incondicionalmente sin que ese pueblo que dentro de la isla sufre, lucha o espera nada reciba no parece ser precisamente una ayuda.

Se cierra 2015 sin haberse percibido la más leve señal de distención hacia nuestros derechos cívicos, ni haberse logrado algo tan básico como la ratificación de los mencionados Pactos Internacionales de Derechos Humanos. En este contexto hacer regalías gratuitas al régimen totalitario de La Habana, justo ahora que se tambalea Caracas, sería una catástrofe estratégica para mi pueblo, y retrasaría varias décadas la llegada tan largamente sufrida de la democracia para la nación cubana. El tiempo dirá la última palabra.

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