“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

f0016924

Por Jeovany Jimenez Vega.

En Cuba el desabastecimiento de mercancías en todas las cadenas de comercio minorista, incluidos artículos de primera necesidad, durante décadas ha sido un fenómeno continuo, tan reiterativo que parece incorporado ya al genoma mismo del régimen, y ha devenido en uno de los síntomas cardinales que más ha denotado la indolencia, inoperancia y mediocridad de la dictadura económico/militar de los Castro.

Han alertado constantemente sobre esto muchos sitios alternativos dentro y fuera de la isla e incluso, dada su magnitud, a la prensa oficial no le ha quedado de otra que reconocer en más de una ocasión la gravedad del fenómeno. No es nueva para nadie la vocación de las voces oficialistas de culpar de este desastre al embargo norteamericano –al cual inexorablemente han llamado bloqueo aun teniendo ante sus narices vitrinas adornadas con mercancía llegada desde los cuatro puntos cardinales.

En miles de ocasiones fuimos víctimas de las onerosas consecuencias de vivir bajo una autocracia que ejerce su monopolio sobre toda la red nacional de comercio. Esta innatural y cómoda posición le ha permitido a déspotas ineptos e indolentes hacer gala de su irresponsabilidad para especular con las necesidades más apremiantes de mi pueblo y hemos sido testigos hasta la saciedad de cómo suben precios sin explicaciones o cómo han dejado muchas veces un determinado producto estancado durante años debido a su mala calidad como única alternativa a la venta para imponer su salida.

Pero lo que sucede hoy en Cuba parece ser diferente y sospecho que esta vez algo más se teje en lo oscuro. Durante el último año hemos presenciado una agudización hasta cierto punto inexplicable del fenómeno y hemos asistido a una carestía más intensa de lo habitual, quizás la más aguda y duradera desde 1994. Cada cubano ha sido testigo de esto en su propio lugar de residencia, y a su vez ha recibido referencias de que la situación es igual, sino peor, en otros territorios.

Sobre todo durante los últimos meses la escases ha sido tan constatable y generalizada, ha cobrado tal intensidad a todo lo ancho del país y se ha prolongado tanto que ya hace sospechar que no estamos ante una más de las cíclicas crisis de desabastecimiento en la oferta –reconocidas incluso por el sordomudo Granma– sino que esta vez podemos estar ante una burda maniobra táctica para la consecución de un fin concreto a corto plazo. Esto es algo que sucede a contracorriente, en momentos que deberían ser más bien de relativa mejoría dados los vientos que corren desde el último 17/12, pero el razonamiento y accionar de la cúpula verdeocre parecen no percibirlo así y todo indica que ha preferido reajustar el velamen según su enfermiza vocación de mantener el control a toda costa.

Un hecho muy simple evidencia la profunda contradicción: si a la luz de la licencia otorgada por el Congreso, en 2008 Cuba importaba 710 millones de dólares en alimentos directamente desde Estados Unidos, para 2013, en su lugar, importó sólo 348 millones y en la primera mitad del corriente 2015 ha disminuido más aun hasta comprar únicamente 119 millones. O sea que esta tendencia se consolidó a la par que avanzaban las negociaciones secretas sostenidas durante 2014 con el gobierno norteamericano y luego, paradójicamente, se intensificó una vez hecha pública la intención bilateral de deshielo.

Entonces las preguntas se imponen: ¿será acaso que nuestra autocracia militar no duda de la inminente caída de su aliado estratégico de Caracas en las próximas elecciones y nos prepara desde ya para minimizar el inevitable impacto que provocará la suspensión del subsidio venezolano? ¿O puede que al final sea cierta la aseveración del congresista norteamericano Rodney Davis sobre la inminente unificación monetaria en menos de un mes y el Gobierno cubano encuentra necesario, por alguna misteriosa razón, que para entonces haya un mínimo record de mercadería expuesta a la venta? ¿O será acaso que todo no es más que una táctica con vistas a maximizar la percepción psicológica de mejoría en cuanto la cúpula devele alguna próxima apertura mientras libera toda la mercancía hoy deliberadamente oculta a la venta, para así “demostrar” que esta carestía sistémica siempre fue, en efecto, culpa del “criminal bloqueo yanqui” y de nadie más?

Quizás no quieren permitirnos ni una bocanada de aire mientras no se produzca un relevo demócrata en las elecciones de 2016 que garantice la continuidad del proceso iniciado por Obama. O simplemente temen arriesgarse a que demandemos con demasiada premura para el gusto de Raúl Castro, adicto a los “cambios” sin prisa y con muchas pausas, cualquier cambio en las reglas del juego, o a que olfateemos demasiado bruscamente el aroma de las propuestas del norte y que en el fondo no están dispuestos a permitir.

Tal vez sea alguna de estas razones, o todas a la vez. Pero más allá de toda especulación algo está fuera de dudas: entre los planes a corto y mediano plazo de la dictadura cubana ninguno contempla siquiera lejanamente permitir una mejoría real de nuestro estándar de vida, y muchísimo menos alguna apertura efectiva al comercio que empodere en ningún modo al pueblo cubano, y para lograrlo nada como fomentar esta perpetua carestía, algo que después de todo ha demostrado su innegable eficacia a la hora de dispersar la atención de las masas y evitar que se enfoque sobre asuntos incómodos. Nadie lo dude: para urdir una estrategia tan mezquina sobran las malas intenciones en el Olimpo de La Habana.

 

Anuncios

Comentarios en: "Desabastecimiento en Cuba ¿una estrategia deliberada?" (3)

  1. Porcilia P. dijo:

    escasez

    f. Falta de lo necesario, insuficiencia:
    hay escasez de hospitales en esta ciudad.
    Mezquindad, pobreza de recursos o de esfuerzo con que se hace una cosa:
    aquí se trabaja con escasez.
    Carencia de lo necesario para cubrir las necesidades vitales, pobreza:
    esa familia está pasando una penosa temporada de escasez.

  2. Javier Monzon dijo:

    Con “bloqueo” o sin “bloqueo”; amiguitos o “enemigos” de USA; con Democratas o Republicanos en el gobieno yanki, al regimen castrista le interesan un pito la salud, el hambre, o la miseria del pobre pueblo esclavo.

  3. glrd310150 dijo:

    Pienso tambien q podrian esta guandando dinero para cuando tengan q abrir sus cuentas vean los organismos de credito que tienen reservas y acceder a creditos que es lo que la dictadura busca. El desabastecimiento en Cuba tiene 56 años de historia ellos eso no les importa tienen control total de la sociedad el que no tenga q comer no es su problema, lo que quieren es credito por eso ocultan al pueblo todo lo q EU ha aprobado porque eso no es lo q quieren y pueden estar haciendo una austeridad en el gasto…….para el pueblo y la nomenklatura y su flia de vacaciones allende el mar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: