“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

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Por Jeovany Jimenez Vega.

Han hablado los dioses del Olimpo. Nosotros, las despreciables criaturas, no podemos, ante sus ojos, más que obedecer y resignarnos a cumplir con lo dispuesto por su divinidad. Intentaré traducir al idioma de los mortales las ultrajantes medidas coercitivas dictadas por el Gobierno cubano, Ministro de Salud Pública mediante, para intentar frenar el actual éxodo de profesionales del sector. En el mismo orden en que fueron formuladas, se leerían más o menos así:

4. Detener el incremento de las contrataciones individuales en Angola: Como el país africano está en deuda eterna con la antilla desde la guerra de los 80, se desprende tácitamente que está obligado a cumplir con todo cuanto en La Habana se ordene. Dicho de otro modo: cubanos en Angola como carne de cañón, sí; cubanos en Angola a trabajar honradamente, sin ser explotados por el Gobierno cubano, jamás.

5. Retirar el pasaporte oficial a todos los colaboradores a su arribo al aeropuerto: Aquí tenemos al Ministerio de Salud Pública disponiendo medidas que, al margen de su ilegalidad evidente, en realidad no le competerían sino a la Dirección de Inmigración del Ministerio del Interior en las aduanas cubanas. Esto por si alguien dudaba aún que en este paisito todo converge en un poder único, centralizado y despótico, que no tiene el menor reparo en tratarnos a todos, sin distinción, como vulgares delincuentes.

6. Promover convenios con las clínicas privadas: Aquí tenemos a ese engendro promotor de la esclavitud, la Comercializadora de Servicios Médicos y de Salud, intentando llevar sus tentáculos de control hasta cada clínica privada en cuanto país haya un médico cubano que haya decidido emanciparse de sus redes. Esto denota hasta qué punto es delirante y enfermiza la obsesión por obstaculizar el triunfo personal de nuestros profesionales.

7. Revisar los convenios interministeriales para no permitir la libre contratación: Esta propuesta, que los jerarcas de La Habana aspiran a instituir en medio mundo, comprometiendo tanto a instituciones públicas como privadas, no es más que un reflejo subconsciente de lo que siempre han sido las misiones médicas cubanas: un lucrativo método de chantaje emocional. O sea que si te abastezco de médicos a precio de baratija, dispuestos a entrar a esas temidas favelas prohibidas incluso para la policía, y expuestos a peligros que jamás asumirían tus propios médicos, estás en la obligación de obedecer cuando “renegocie” contigo los términos del convenio.

8. Reflejar explícitamente el compromiso de no contratación individual en el convenio individual con el colaborador: Esto en realidad no es nada nuevo. Hasta ahora siempre ha sido un principio inflexible no permitir las contrataciones individuales, y no sólo eso, sino incluso algo tan simple como que en el extranjero el colaborador simplemente conversara con algún opositor al “régimen amigo”, o sospechoso de serlo. A este colaborador no se le permitió nunca tener libertad de movimiento, por eso se le prohibió toda salida, por más cercano y banal que fuera su destino, como ir de compras, por ejemplo, sin el consentimiento de sus jefes –entiéndase los sicarios políticos, omnipotentes y plenipotenciarios, colocados allí por la Seguridad del Estado cubana.

10. Inhabilitar en el ejercicio de la profesión a los que osaron desobedecer al César: Nada que los profesionales que trabajan hoy en el extranjero, por salarios bastante más decorosos que los que recibieran en Cuba –e incluso en las misiones médicas oficiales– no estén dispuestos a usar como papel higiénico. Ridículo plantear que son únicamente 211 los casos que a lo largo de todo el país decidieron trabajar fuera de Cuba “…sin estar autorizados”, cuando en realidad deben contarse por miles.

12. Considerar una indisciplina grave no cumplir con el término de aviso previo para dar por concluida la relación laboral: En esto sí llevan una parte de razón, pues el sentido común dicta que se debe avisar a tiempo sobre cualquier decisión de abandonar determinada plaza para que se busque oportunamente un sustituto. Pero entonces cabría la pregunta ¿por qué miles de profesionales se reusaron a cumplir con algo tan elemental? ¿Será que somos tan irresponsables los médicos cubanos? ¿O acaso será que terminamos por no confiar en absoluto en la “buena voluntad” de nuestros dirigentes, luego de estar sometidos durante tantas décadas a todo tipo de arbitrariedades, abusos y despotismos, y de no haber sido tenidas en cuenta nuestras necesidades más básicas? ¿O no son estas mismas autoridades ministeriales y de gobierno las que durante más de una década aplicaron aquella inaudita política que nos obligaba a esperar durante más de 5 años, si deseábamos viajar al extranjero, en espera de la “liberación” de nuestro ministro? En fin ¿no será que estas autoridades no tienen ya la más mínima credibilidad ante los ojos de sus trabajadores? Aquí evoco la vieja sentencia del abuelo Liborio: cuando hay desquite no hay agravios.

13. Promover expedientes de inhabilitación a los trabajadores que violen los procedimientos para la salida del país: Nada que los profesionales que tomen la decisión personal irrevocable de trabajar temporal o definitivamente en el extranjero, por salarios bastante más decorosos que los que reciben en Cuba –e incluso en las misiones médicas oficiales– no estén dispuestos a usar como papel higiénico.

14. Reubicar en plazas de menor categoría –nunca en su plaza originalmente ocupada– a aquellos que regresen a Cuba después de trabajar en el extranjero por contratación individual: El castigo, no como fin reivindicador, sino como un principio primordial, inviolable, como el signo cardinal que nunca falta en la mente de los déspotas. Este acápite denota que aquellos que hoy exportan como auténticas sus ínfulas de “cambio” y sus edulcoradas “reformas” continúan siendo los mismos miserables de siempre.

16 y 17. Organizar, en conjunto con el MINREX, reuniones con los embajadores pertinentes en La Habana, así como orientar a los jefes de brigada y embajadores cubanos en sus respectivos países para desestimular la contratación individual: Asoman otra vez los largos tentáculos de la mafia política de La Habana. Aquí tenemos el hecho inverosímil: el Gobierno cubano, a través de su Ministerio de Salud Pública, en posición abiertamente injerencista dictando medidas hacia el interior de esos países, intentando decidir sobre sus políticas sanitarias. ¡Menos mal que es el malvado imperialismo yanqui el que interfiere en la política interna de otros países, y que existe la inmaculada revolución cubana, por suerte, para impedirlo! ¿Qué fuera de esos pobres pueblos sin esta revolución más grande que nosotros mismos?

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Comentarios en: "Escrutinio de la última cruzada del MINSAP." (3)

  1. saludos jeovany,yo tuve el infortunio de trabajar en el sector de la salud por muchos anos y conozco bien como funciona ese engendro y de los mecanismos diabolicos con que cuentan para mantener a sus trabajadores ,mejor dicho a sus siervos, controlados , pagandoles un salario de miseria ,bajo condiciones pauperrimas de trabajo y ademas con muchas exigencias,por eso no me sorprenden esas medidas,son parte de la misma politica para que sigan sirviendo a sus intereses economicos y politicos .muy bien que des a conocer estas cosas para que la gente no se deje enganar con las supuestas bondades del sistema de salud cubano

  2. […] en decenas de misiones médicas oficiales, mantiene sometido a un ejército de semiesclavos a la más infame privación de derechos. Decir que la principal fuente de ingresos de la dictadura proviene de una pretendida vocación […]

  3. […] De ser cierta, la anterior “circular” del ministro apostaba sin reparos por la línea dura para desestimular por todos los medios posibles la contratación médica individual en el extranjero: se comenzaba ordenando la inhabilitación de todo aquel trabajador del sector que saliera sin la autorización del MINSAP a trabajar por su cuenta al extranjero; disponía impúdicamente presionar a otros gobiernos, incluso mediante canales diplomáticos, para evitar la contratación individual; ordenaba castigar incluso a aquellos que decidiéramos regresar a trabajar en Cuba después de hacerlo de ese modo en el extranjero y llegaba incluso a disponer el retiro inmediato de su pasaporte en la aduana a cuanto colaborador oficial regresara a Cuba, entre otra felonías ya analizadas previamente en Ciudadano Cero. […]

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