“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

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Por Jeovany Jimenez Vega.

Entre todos los sectores de la oposición cubana se cruzan y polarizan las opiniones sobre lo oportuno, legítimo, e incluso ético que puede ser o no la decisión de la administración Obama de restablecer relaciones con Cuba, pero independientemente de su posición, prácticamente todos los opinantes tienen algo en común: se consideran injustamente excluidos de un diálogo en el cual se sienten con derecho a ser tenidos en cuenta. Por esto propongo que intentemos calibrar lo más objetivamente posible la autenticidad de la sociedad civil y de la oposición política cubanas.

Las preguntas que de modo explícito o implícito fluyen por el ciberespacio parecen ser: ¿merece la sociedad civil cubana ser autentificada como actor válido en el replanteamiento de poder que evidentemente se nos avecina? ¿Merece credibilidad y son sólidas sus propuestas frente a la inmensa falta de expectativas sociales acumuladas durante más de medio siglo de perfidia gubernamental? ¿Continúa ésta representando una alternativa realista, de cara a su pueblo, aún después de cinco décadas de descréditos mediáticos, tergiversaciones y sistemáticas mentiras de los medios de difusión masiva controlados por el régimen?

Partamos de una primera definición: aquello que el complejo de poder Estado/Partido/Seguridad del Estado (E/P/SE) –llamémosle así, pues en el caso cubano son una estructura indisoluble– insiste en presentar ante el mundo como SU propuesta de sociedad civil –como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) o la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), por ejemplo– no pasa de ser una burda caricatura. No pueden ser consideradas de otro modo organizaciones diseñadas por y para cumplir órdenes del (E/P/SE), cuyos miembros y directivos son elegidos a dedo o removidos sin cuestionamientos por éste; burócratas que reciben todos sus planes de trabajo y sus salarios a partir de programas dictados y de presupuestos anuales respectivamente asignados por el (E/P/SE),  quien además dispone qué organización será aceptada legalmente para ingresar en SU lista de “ONGs” y que desestima automáticamente toda propuesta “sospechosa”.

Bajo tales condiciones jamás podrán ser considerados estos engendros con autonomía cero como una verdadera sociedad civil; todas estas organizaciones son netas sucursales del Estado/Partido/SE por cuanto son ejecutoras directas de sus órdenes y directrices generales, no son más que vulgares tapaderas a través de las cuales el eje del poder mantiene su hipócrita fachada de “sociedad civil”, y en las cuales se apoya para ejecutar y encubrir mucho de su trabajo sucio a la hora organizar los clásicos mítines de repudio, o para expulsar de su centro de trabajo a cualquier trabajador irreverente que levante demasiado la voz.

Por otro lado tenemos las que catalogaría como “ONGs” de efecto vitrina: son organizaciones presuntamente desligadas de las redes de control del (E/P/SE) –como si esto fuera posible– cuyo perfil inofensivo y apolítico le permitieron pasar el tremebundo filtro. Aunque puede agrupar lo mismo sociedades ornitológicas, colombófilas, deportivas, etc. etc., no todas tienen la suerte de estar bajo el paraguas protector de Mariela Castro –en su condición de hija del Presidente de la República y devenida en nuestra versión tropicalizada de Lady D– que llega a la “temeridad” de realizar marchas callejeras por La Habana con la Comunidad LGTB bajo el auspicio del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), organización que sin embargo también ha practicado tratos discriminatorios con trasfondos políticos contra miembros que han tenido actitudes disidentes de la línea oficial. De este modo queda establecida la segunda definición imprescindible: debido a esta subordinación y a su nula proyección política-social fuera de sus respectivas parcelas de interés, tampoco este sector puede ser considerado como una genuina sociedad civil.

Deslindadas estas dos primeras “variantes” –únicas validadas por el Gobierno de Raúl Castro para ser incluidas en cualquier intercambio entre las respectivas sociedades civiles de Cuba y EE.UU. una vez iniciado el descongelamiento del bloque de hielo– se impone fijar la atención en la tercera variante. Si consideramos, por concepto, como sociedad civil aquella que propone sus postulados sin esperar nada a cambio de, y que existe por definición al margen de, la subvención del estado –en el caso cubano diríamos ¡a pesar del estado!– al cual está supeditada, no encontraremos bajo el cielo cubano nada más parecido a una auténtica sociedad civil, que a aquella conformada por todo el espectro de organizaciones de perfil disidente o frontalmente opositoras al régimen de La Habana. Por esto no es casual que sea esta tercera variante, y no las caricaturas reseñadas arriba, la verdadera diana de los ataques del Estado cubano con todo su poder de represión y propaganda. Esto es muy sencillo de entender: sucede así porque este sector social ha sido el único que ha demostrado valor para plantar bandera frente a los ojos incrédulos de los tiranos, y se ha desligado confesamente, denunciando y atacando el centro, la esencia misma del problema cubano y la falta absoluta de garantías civiles de su pueblo.

Sólo pongamos en perspectiva la magnitud del aparato represivo que se le enfrenta a esta oposición: toda la flamante técnica operativa del MININT/SE, con sus líneas de teléfonos gratuitas para toda su oficialidad –y en baratos CUP para su red de chivatos e informantes– además de su propia y sofisticada red interna de Internet de banda ancha y sus autos modernos con asignación puntual de combustible, más la silenciosa pero omnipresente amenaza que latente espera en las unidades especialmente destinadas a fines más serios y que no dudarán en ser utilizadas si llegara la necesidad: esos miles de muchachones enajenados que esperan en las Unidades de Operaciones Especiales del MININT –incluidas sus tropas antidisturbios ya debidamente equipadas– tan ávidos de acción y que no titubearían en apretar el gatillo a la hora cero, y a todo esto súmesele cinco décadas de control monopólico absoluto sobre todo medio de difusión masivo, que han fomentado entre la población niveles nunca antes vistos de miedo, apatía e indolencia social.

Y por su parte ¿con qué cuenta la oposición cubana para enfrentar a la hidra de las mil cabezas? Ese sector, que sufre la más grotesca falta de garantías civiles y procesales, que le permite a los represores gozar de una impunidad sin límites ante los allanamientos de viviendas y las palizas, tiene además que afrontar el reto de desempeñarse en medio de una enorme infiltración de la Seguridad del Estado, que ha sembrado durante décadas a sus agentes en los puntos clave para informarse de cada paso, pero también para fomentar toda la desunión posible y desacreditar desde dentro, proyectando una imagen de que esta se reduce a un montón de “mercenarios al servicio de una potencia enemiga” y que sólo va tras sus dólares.

Quien no calibre en su justa medida lo que representa vivir bajo un estado absolutista policial –que además ya ha tenido ocasión de nutrirse de experiencias históricas y ha estudiado inteligentemente las causas y circunstancias que llevaron a anteriores hundimientos de estados similares– nunca comprenderá en toda su magnitud semejante drama y correrá siempre el riesgo de simplificar sus razonamientos hasta concluir que la oposición cubana no tiene el deseado poder de convocatoria por una mera falta de carisma o de natural liderazgo. A quien así razone –casi siempre sucede que desde fuera de Cuba– sólo le invito a que haga un ejercicio mental  y se pregunte si ante el más elemental sentido común no cobra matices de temeridad el simple hecho de oponerse frontalmente a semejante monstruo.

Pero así es la naturaleza humana, y siempre que haya tiranos habrá hombres y mujeres dignas que no se plegarán a ellos. Si la oposición cubana, a pesar de su estado de constante vulnerabilidad, de esta precariedad extrema de derechos, ha logrado durante tanto tiempo mantener semejante presión sobre su formidable contraparte, vale imaginar cuan auténtica, madura y acertada pudieran llegar a ser su propuesta futura una vez legalizada y sin los constantes alfilerazos y zancadillas de su eterno enemigo confeso. Es bajo esas circunstancias futuras que se desplegaría el verdadero potencial regenerador de este sector social. Esto lo saben los represores y a esto le temen, de no ser así ¿qué justificaría su temor y el constante derroche de recursos destinados a tales mecanismos de contención?

Por todo esto, negarse ahora a escuchar y tener en cuenta la posición de aquellos que han expuesto su pecho y sus huesos al calabozo y a las golpizas durante años o décadas, y decidieron a cuenta y riesgo no deponer su dignidad a pesar de todas las nefastas consecuencias que sabían de antemano tendría esto no sólo sobre ellos, sino también sobre el bienestar, la seguridad o la integridad física de sus familias, sería como otorgar un premio grande al régimen por la obra de toda una vida: sería recompensar con creces el execrable trabajo de cuanto oportunista, déspota o represor ha desfilado por el andamiaje político-paramilitar del tan aborrecido complejo Estado/Partido/Seguridad del Estado, que nos ha avasallado de manera tan constante y sistemática durante nuestro último medio siglo.

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Comentarios en: "Reflexión sobre la autenticidad de la oposición cubana." (2)

  1. roxanaaguilera dijo:

    Este articulo viene a tono ,tras la campaña de descredito a Berta Soler por dudosas fuentes de reclamantes y quejas ….,,afortunadamente la fuerza interna de la disidencia supero toda “intriga” para salir reforzadas ejercitando la Democracia con el referndo Revocatorio al liderazgo de las DB .,en estos momentos hay denuncias q el oficialismo esta yendo por Tania Bruguera ,los metodos usados son peligrosos ,de ser cierto,(diario de Cuba .com),estarian sembrando odio y cualquier fanatico fidelista ir por una enemiga , no por una adversaria politica ..

  2. […] Ver: Reflexión sobre la autenticidad de la oposición cubana. […]

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