“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Cuba-Russia-Castro-Putin

Por Jeovany Jimenez Vega.

Cuando se escucha el monto de la deuda que, pasadas ya dos décadas y media de la debacle socialista en Europa, aún mantiene el Gobierno cubano con la Federación Rusa, no puede uno menos que reclinarse, cerrar los ojos y entregarse a la meditación para intentar, imaginación mediante, calcular la magnitud de semejante dilapidación. Sólo intentarlo, digo, porque la cifra real y exacta se perdió para siempre en la oscuridad del tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta que ambas partes siempre fueron proclives a falsear cifras en virtud de prioridades de índole política. Pero sea cual sea el monto real, algo sí será innegable: que estamos ante uno de los más escandalosos y evidentes ejemplos de ineficiencia y despilfarro de la historia universal.

Nacía este  célebre compadrazgo con la década del 60, al compás de la guerra fría, y aunque Nikita finalmente se entendió con JFK y acordaron retirar los misiles rusos de Cuba a cambio de retirar los norteamericanos de Turquía, sin embargo sí dejaba aquel en La Habana la promesa de un apoyo político y económico incondicional, y de este modo tomaba forma definitiva aquel esquema de padrinaje que para la estrategia global soviética garantizaba la presencia de bases militares en un puesto de avanzada, pero más que eso –pues esto pudo considerarse desdeñable en términos de estrategia puramente militar– perseguía a la par un obvio efecto político al mantener miles de tropas “bajo las narices mismas del imperialismo yanqui”. A cambio, el Gobierno de Fidel Castro recibiría tecnología, maquinaria, productos industriales y materias primas, pero sobre todo petróleo, mucho petróleo a libre demanda y a precio altamente subsidiado a través de una tubería virtual que calculada modestamente, a juzgar por la intensidad del chorro, debió tener cerca de un kilómetro de diámetro. Todo cubano de más de 40 años debe recordar algún detalle anecdótico que así lo confirme –en lo personal he escuchado testimonios de viejos empleados de la terminal de ómnibus de Artemisa, por sólo citar un pálido ejemplo, que recuerdan que allí se fregaban aquellos carros con petróleo, manguera en mano, sin reparo ni miseria.

La dimensión exacta de tan colosal desperdicio de recursos se hace incalculable. Basta imaginar semejante mentalidad obrando desde el hocico hasta la cola de este largo caimán durante 30 años. Y si hasta aquí únicamente hablé de la arista interna “doméstica”, por así decirlo, del asunto, no se debe soslayar sin embargo su arista externa, pues fue aquella la época dorada del internacionalismo proletario, época en que nos dio por regalar centrales azucareros y sostener guerras transcontinentales, de autofomentar los comités de solidaridad con Cuba en decenas y decenas de países –con todo lo que esto implicó en términos económicos– sin soslayar lo que podríamos llamar su arista “oculta”: toda la riqueza que esta privilegiada posición de niño bitongo consentido puso a disposición de la élite gobernante cubana durante aquellas tres décadas, y que fue simple y llanamente malversada, robada y convertida en lujos, en mansiones, yates, autos caros a tanque lleno, en villas con gastos pagos, en cartas abiertas para la cúpula a cobrar en el Consejo de Estado o en furtivas vacaciones en el extranjero, en fin, en aquella amplia gama de exclusividades siempre mantenidas bien a resguardo del alcance del pueblo.

Si a pesar de esto, y abstrayéndonos de todo juicio moral o ético, se hubiera desarrollado la economía cubana, si se hubiera transformado contundentemente para bien la infraestructura de este país, esto se habría constituido en una atenuante a favor del gobierno de Fidel Castro, pero basta una simple ojeada al calamitoso estado de ruina en que a pesar de todo quedamos hundidos para convencernos de lo contrario. Aunque un último razonamiento lógico también induciría al convencimiento de lo que aquí se esboza: si la suma que quedó en débito –o sea, la pactada sólo una vez concluida la saga, a la hora de la liquidación final de la cuenta– ascendió a ¡35000 millones de dólares! –asumamos, desde la buena fe, que no se trate de un subregistro más– entonces ¿de cuánto trasiego estaríamos hablando en total durante aquellos ¡30 años! si ahora se nos muestra apenas la puntita del iceberg?

La envergadura de este descomunal subsidio, añadido al nada despreciable aportado por el resto de los gobiernos socialistas del bloque del CAME –todo un auténtico Plan Marshall para nosotros solitos– echa por tierra cualquier intento de adjudicar al embargo de EE.UU. lo que fue a todas luces consecuencia de las políticas erráticas de La Habana. Como punto de comparación tenemos a la Europa de la postguerra levantada desde la más atroz devastación en tan sólo una década, al Japón de los dos golpes atómicos convertido en un tiempo alucinantemente breve en protagónica potencia económica, y ¿por qué no?, por no ir demasiado lejos, a la Cuba de principios del pasado siglo recuperada en pocas décadas de las secuelas de la guerra independentista.

Quedaría por ver qué pudo pactarse tras bambalinas entre Raúl Castro y Vladimir Putin a cambio de la condonación –¿renegociación?– del 90% de esta deuda, sumada a la seductora oferta de invertir en Cuba el 10% restante. Quizás la nostalgia del invitado del Kremlin por sus buenos tiempos en la KGB pudo haberlo puesto de repente sentimental. No desestimemos que, después de todo, aquí fuimos excelentes alumnos y a él le consta que en este rinconcito del Caribe, entre la plana mayor octogenaria, todavía persiste un culto leal y confeso por la vieja escuela.

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Comentarios en: "Condonación de la deuda con Rusia. Se devela la punta del iceberg" (2)

  1. roxanaaguilera dijo:

    Muy bien abordado este tema q nos responde como permitimos llegar a este punto de abandono economico ,social ,y etico . Pobre Cuba !! esta dificil dar el basta ,no digo imposible .Q nos traera esta condonacion de la deuda “Sovietica” con estos mismo endeudados ?? Paises con menos Subcidio han crecido mas rapido y nosotros en direccion opuesta . Q nos queda para probar el adeudo ,aparte de los numeros ?
    Te sigo .

  2. jose valdes dijo:

    con todos los recursos que le entrego a cuba la ex union sovietica durante 3 decadas,el pais hubiera alcanzado un buen desarrollo,pero todo se dilapido en proyectos delirantes,en guerras y guerrillas en africa y america latina y por supuesto en mantener un alto nivel de vida para los castro y su pandilla,ahora estan recostados al petroleo de venezuela y al dinero que envia el exilio para sobrevivir,cuba desafortunadamente se ha convertido en un estado parasito.ademas no creo que putin halla perdonado la deuda a cambio de nada,el no es tonto ni tan generoso,algo habra detras

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