“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para octubre, 2013

Palabras al viento.

anteproyectoPor Jeovany Jimenez Vega.

Que nuestro sector genera el 50% del PIB de este país, que eso representa el ingreso de entre 8000 y 10000 millones de dólares constantes, sonantes y convertibles cada año; que eso es muchísimo dinero, que debería ser suficiente para aumentar en serio el salario del sector que lo produce y que quienes permanecemos aquí lo merecemos tanto como los que salen a misiones de trabajo al extranjero; que nunca entenderé que un prestigioso profesor de Medicina, después de décadas de consagración, gane el tercio del salario de una oficinista de gerencia entrenada en quince días. Todo esto lo dije, hace un par de semanas, cuando pude hablar en la discusión del Anteproyecto de Ley modificativa del Código del Trabajo.

Que no se trata sólo de que nuestro salario sea ridículo, sino que es absurdo en este país de precios inmisericordes; que tenemos pacientes que fácilmente nos triplican o centuplican el salario, ya no desde una actividad por cuenta propia, sino incluso desde las pocas labores estatales que vinculan el salario con el rendimiento, o simplemente “luchando” –o sea robando a manos llenas; que ya va siendo hora de que se termine con esta denigrante situación, pues si existe hoy en Cuba un sector que está en condiciones de aumentar sustancialmente el salario de sus trabajadores –aquí no hablo de los ridículos $2.00 pesos por hora nocturna– ese es el de la salud pública. Todo esto lo dije, hace un par de semanas, cuando pude hablar.

¿Mi propuesta concreta? Salario básico mensual del recién graduado $800.00 pesos, que podría ir incrementándose escalonadamente a razón de $150.00 pesos cada dos años, por ejemplo, hasta llegar a $1500.00 pesos al cabo de ocho o diez años de graduado; $100.00 pesos por cada guardia médica en policlínicos y postas médicas de atención primaria, y entre $150.00 y $200.00 pesos en los hospitales terminales dependiendo de la carga de trabajo asumida por cada especialidad; nunca menos de $5.00 pesos la hora de nocturnidad; $200.00 pesos por riesgo biológico; $200.00 por los cargos administrativos y docentes –que pudiera ser mayor en caso de cargos provinciales o ministeriales; $250.00 pesos por las maestrías debidamente avaladas y $500.00 pesos por cada especialidad terminada; finalmente sería justo que se pagara la antigüedad pasados quince años de trabajo a razón de $100.00 pesos cada cinco años (100 los primeros 15 años, 200 a los 20 años, 300 a los 25 años y así sucesivamente) y por último una jubilación que no obligue a alguien que sirvió a su pueblo durante décadas a vivir poco menos que como un mendicante.

Por supuesto, este es mi modesto punto de vista, lanzado al éter desde la perspectiva del doliente, ni remotamente desde la del avezado economista. Pero algo me convence de que un sector generador de tanto dinero puede enfrentarlo así holgadamente. Ya lanzaron una tímida seña con el deporte, entonces ¿por qué no con el sector que genera semejante riqueza –que ofrece suficientes garantías de que lo seguirá haciendo– y que es enarbolado al mundo como carta de triunfo? Quienes tomen estas decisiones deben tener muy en cuenta que se trata de un profesional que sabe bien que, caso de aprobarse un salario mensual como este (hablo de unos $150.00 USD), no sería más de lo que ganaría en el extranjero por varias horas de trabajo bajo circunstancias cualitativamente bien diferentes y a pesar de lo cual –me aventuro a asegurarlo– en la mayoría de los casos no aspira a abandonar definitivamente su país. A ver si no vuelven a caer en saco roto las palabras pronunciadas en asambleas como aquella a lo largo de este país. A ver si sirve de algo esta botella lanzada al mar, estas locas palabras lanzadas al viento.

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