“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para junio, 2013

Internet en Cuba: lo que Iroel Sánchez no dijo a Telesur.

IMG_1352Por Jeovany Jimenez Vega.

El pasado miércoles 5 de junio, al final del programa de Telesur “Temas del día”, nuestro flamante periodista Iroel Sánchez comentaba sobre la “primicia” de la habilitación salas de “libre” navegación por Internet a lo largo de la geografía cubana. Que más de dos décadas después de que Internet pasara a ser un portal mundial cotidiano se esté aun anunciando en Cuba, con fuegos artificiales, que desde 118 tímidos puntos de este país de casi 12 millones de habitantes se podrá navegar “libremente”, lo dice todo.

Pero hay varias aristas del asunto que Iroel no comentó ante Telesur: no mencionó el detallito de que él mismo sí tiene hace años acceso pleno y gratuito a Internet, pues está entre los privilegiados periodistas “oficialistas” que acceden a la red desde su oficina o cómodamente desde su hogar –y que, claro está, será así mientras no transgredan la línea del Rubicón, pues el César, atento y ceñudo, les computa cada byte; no dijo Iroel que en nuestro caso el horario de conexión está supeditado exclusivamente al horario de las oficinas comerciales de ETECSA (de 8:30 AM a 7:00 PM) en salas que dispondrán sólo de entre 2 y 6 máquinas –por ejemplo en Artemisa, toda una capital provincial de más de 80000 habitantes, se cuenta sólo con dos– y que ni a pedazos bastarían en caso de haberse concebido una tarifa razonable y no esta absurda y extorsiva locura; no dijo que los $4.50 CUC –o lo que es lo mismo, la estafa de $112.00 pesos ¡por sólo una hora conectado a 2 MB de velocidad!– que decidió cobrarle el gobierno cubano a su pueblo trabajador equivale a un tercio del salario promedio mensual que le paga –lo cual equivaldría a cobrarle al español promedio unos 250.00 euros por hora de navegación, pero con la agravante en el caso cubano de vivir en el país más caro del mundo. De todos estos detalles se olvidaba Iroel Sánchez cuando era entrevistado por Telesur.

Mientras tanto, razono: si el Gobierno cubano dice tener la verdad en sus manos, entonces ¿cuál es el terror a la libre confrontación de ideas? Porque sólo información, ideas puras traducidas al más elemental código binario, pueden entrar al país a través de un cable óptico, y nunca bombas ni fusiles. Tengo la convicción de que toda verdad, por su límpida naturaleza, es firme como una roca y se defiende con su sola presencia bajo el sol, por eso jamás entenderé que se prive a mi pueblo de algo tan elemental como el libre acceso a todo el conocimiento contenido en el ciberespacio.

En momentos en que mi país se debate ante las expectativas de transformación que urgen y que el gobierno tantea tímidamente, mientras la sociedad aboga por mayor celeridad en los cambios que a veces llegan más cosméticos que reales, en momentos así nos llega esto. Siempre he dicho que prefiero a un déspota que a un cínico porque el primero se burla ante tu vista, no oculta su tiránica naturaleza y enarbola su divisa que es: sí, te mancillo ¿y qué?, pero el segundo, en el fondo tan siniestro como aquel, pretende además ofender tu inteligencia. Porque afirmar que estas tarifas estratosféricas están al alcance del pueblo, equivale a decir que también lo están los hoteles a $300.00 USD por persona –todo un año de trabajo– por un miserable fin de semana.

Ahora se pretende exportar la ilusión de que ya los cubanos vivimos felizmente conectados con el mundo, pero éste debe saber que estamos ante una farsa, y así lo demuestran las sillas vacías en estos sitios de la vergüenza. El pueblo cubano espera y exige un acceso, real, libre, efectivo y pleno a Internet, mediante términos contractuales razonablemente ajustados a sus posibilidades y que le permitan explorar el mundo virtual a voluntad y a tiempo completo. Quiero Internet en mi hogar para explorar todas las verdades y confrontarlas con la mía… como Iroel Sánchez, pero a diferencia de él lo deseo como un derecho ejercido y nunca como indigna prebenda. En lo personal este sería el sensor que me indique que estamos finalmente sobre la senda de los cambios reales; mientras no contemos con acceso absolutamente libre a Internet todo será falso oropel y pura fantasía… puro cuento de camino.

Nube de etiquetas

A %d blogueros les gusta esto: