“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

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Por: Jeovany Jimenez Vega.

Porque, aunque una nación se desmorone, las montañas permanecen. Y, con las montañas, queda la eterna responsabilidad del hombre de preservar lo que es esencialmente suyo, que es su alma. Y con la responsabilidad queda la posibilidad de anhelar y esforzarse y la satisfacción que resulta de hacerlo. Hanama Tasaki.

Hace 54 años, el triunfo de la Revolución cubana fue paradigma de una época a punto de eclosión. Los graves problemas sociales que se propuso cercenar y el antagonismo frontal con el Gobierno de EE.UU. le imprimieron a sus primeros años una tónica tensa y radical. La justeza de aquella lucha, el inmenso júbilo de aquel mar de pueblo ante la victoria y hechos posteriores como la campaña de alfabetización, la batalla de Girón y la crisis de octubre matizarían entre laureles a aquellos barbudos carismáticos; romántica imagen que halló resonancia en todos los movimientos de izquierda a nivel mundial. Entonces, como suele acontecer en épocas de semejante fervor, todo parecía posible.

Como cabría suponer, para dar vida a aquellos sueños se precisaba de un hombre diferente, portador de las mejores virtudes de su especie, capaz de hacer grandes sacrificios sin pedir nada, sincero, cabal y consecuente con su verdad hasta el punto de ser capaz de morir por ella. Urgía forjar un ser altruista ajeno a las miserias del pasado, sin el menor atisbo de egoísmo; se necesitaba un hombre consciente de su momento y de la impronta que debía ser legada; se aspiraba a un ser ideal –esbozado en los discursos del Che Guevara– y llamado a ser el modelo del poetizado futuro; se soñaba, en fin, con el hombre nuevo.

Pero aquella promesa no encontraría los caminos allanados hacia el edén prometido. Si bien durante los años iniciales del proceso fueron nacionalizados los latifundios, los intereses extranjeros y los de la gran burguesía, con la llegada de la “ofensiva revolucionaria” de 1968, estas medidas gubernamentales se redirigieron contra el mismo cubano que menos de una década antes había apoyado con fervor a la Revolución y que, de repente, se vio despojado de su pequeña empresa familiar –fuera esta una sencilla tiendecita de barrio, un humilde puesto de viandas o un minúsculo cajón de limpiabotas. A esta medida, desacertada y extrema, le siguieron décadas de estancamiento económico y florecimiento burocrático que no hicieron más que demostrar lo improcedente de un paso asumido al carbón del modelo soviético. A esto se le sumarían lamentables estrategias económicas, políticas y culturales, que sembraron el germen que luego fermentaría la simiente del modelo primogénitamente soñado.

Con el paso de los años, a lo anterior se añadía la carencia de garantías civiles, la no división de poderes y la orfandad ética instaurada en una prensa finalmente subyugada bajo la censura, todo lo cual fomentó una atmósfera de hipocresía social que no haría más que crecer exponencialmente. La promesa inicial de pluralidad que necesitaba el pueblo que hizo una guerra para liberarse del tirano Batista –así como de su horda de asesinos de la calaña de los Ventura Novo y los Cañizares, de la hiena Pilar García y de los Manferrer– terminó degenerando en esta pobreza cívica y espiritual que hoy nos avergüenza reconocer.

Ahora, 54 años más tarde, me pregunto cuánto queda de aquel sueño. ¿Qué legamos los jóvenes de hoy de la utopía del hombre nuevo? La quimera murió en su cuna y en su lugar surgió un ser capaz de toda la gama posible de dobleces morales y que huye de la verdad como las alimañas de la luz. A la sombra del miedo fue engendrado un ser indolente y egoísta, incapaz de proyectarse cívicamente con principios ni de ocuparse de nada que no tenga que ver consigo mismo. Insensible al dolor ajeno y sin querer, ¿sin poder? ir más allá, asegura los linderos de su parcelita y allí, en su kafkiana dimensión de insecto, vegeta en su propia cosecha de miserias sin desvelarse jamás por la gran parcela común.

No me instiga un ánimo inquisitivo ni mi juicio se pretende infalible, ni deseo pasar tabla rasa sobre el asunto, pero mucho me angustia que conductas que deberían ser ya oscuras excepciones sean aún la vergonzosa norma: veo con tristeza reducida al mínimo la espiritualidad de esta juventud, afanada en modas y reggaetones pero demasiado inculta y superficial como para reparar en asuntos mayores. Elevados conceptos como patria, compromiso, deber o sacrificio le son tan ajenos a la media de la juventud de hoy como las fórmulas de la física cuántica. Y no es que esté mal vivir intensamente, vestir a la moda y bailar hasta el delirio –pues la juventud es una sola y es, a la vez que bella, fugaz– pero también se debería ser, a la vez que alegre, profundo… ¿no es así Guevara?

Tuvo muchísimo que ver en tal devastación moral el megaexperimento de los preuniversitarios en el campo, que durante décadas mantuvo a varias generaciones de cubanos lejos de su familia, en la fase más crítica de su adolescencia, mientras cristalizaba su personalidad. Si bien en las aulas de estas becas existía un clima docente bastante adecuado –y de alta calidad en no pocos casos– en los dormitorios se vivía muchas veces el código de las prisiones: el bueno tenía que acoplarse a la seña del malo, y nunca viceversa, si quería sobrevivir; allí aquel joven en ciernes podía descender hasta el más procaz inescrúpulo. A esto habría que añadir la insondable crisis de valores que llegó con la década de los 90’. El deterioro profundísimo de los estándares de vida del pueblo motivó un éxodo masivo de profesores del Sistema de Nacional de enseñanza con sus lógicas consecuencias, y mientras tanto en la calle se entronizó definitivamente la ley de la selva. Luego el libretazo de la década del 2000 –con sus nunca logrados Profesores Generales Integrales, sus videoconferencias y graduaciones masivas de maestros emergentes y volátiles– vino a dar el puntillazo final. El triste resultado lo palpamos hoy; es mi generación y la generación hija de la mía el producto de aquellos años: la insensibilidad, la pésima educación y la vulgaridad más árida son la norma y alcanzan, hace mucho tiempo, proporciones epidémicas. En fin, que hemos creado un Frankenstein y hoy no sabemos qué hacer con él.

Pero conservo la obstinada esperanza de que no todo esté perdido. A semejante desolación opongo aquella inconmovible fe martiana en el mejoramiento humano. Tengo la viva certeza de que mi pueblo extraerá de los ilustrísimos ejemplos de su Historia la fuerza necesaria para levantarse de sus ruinas; para que el hombre nuevo que soñamos un día, y que me resisto a colocar entre las quimeras imposibles, nazca al fin –hijo de valores universales y no de adoctrinamientos políticos– para el bien definitivo de la patria. No precisamos para ello de prefabricadas arengas: lo esencial sería rescatar al hombre del abismo moral cavado por la simulación y la mentira. Necesitamos, con urgencia, una Revolución del alma. ¡¿Con qué contamos…?! increparán los miopes escépticos, y quedará como respuesta el digno grito de Agramonte que estremeció aquella manigua insurrecta: ¡con la vergüenza, con eso contamos, con la vergüenza de todos los cubanos dignos!

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Comentarios en: "El sueño, el bosque y el lobo nuevo." (11)

  1. Pamela Landy dijo:

    Felicitaciones. Más que un artículo, es un desgarre de piel. Felicitaciones al autor, hay pocos acercamientos tan precisos a la debacle.
    Pam Landy

  2. Tienes muchos errores de concepto y creo es por eso que te sientes traicionado y no es asi ,de la manera que ves o te ensenaron, la dictadura actual se instasuro asesinando a campesinos y robandole o exigiendole en el mejor de los casos un impuesto para poner bombas enla Habana matando inocentes y sembrando el terror,luego de instaurada la dictadura actual los crimenes fueron mas grandes y los asesinatos ya eran por placer incluido el asesino de la cabana que de tanto decirte querer ser como el terminaste creyendotelo sin ver mas alla,guevara es simbolo de odio ,de muerte sobre todo para los cubanos y no siquiera de los superburgueses que no merecian morir o ser despojados y maltratados por lo logrado en muchos casos por mucho esfuerzo y trabajo propio o de sus familias sino de gente muy humilde que por solo disentir a medias cantinflenado como lo haces tu ahora les costo la muerte o prision de tantos anos que terminaron en lo segundo tambien.En resumidas cuentas no te das aun cuenta de que la toma del poder por la fuerza de la guerrilla e inmediatamente posesionada por el protagonismo de usurpar el poder de Fidel Castro solo tomaba los pasos necesarios desde ese primer momento para instaurar la dictadura y la oligarquia mas lumpen que en Cuba pudo existir y la mas corrupta eso si sin dejar a nadie mas de su angosto circulo aduenarse del botin.Es por pensantes como tu tan ambiguos que presumo los asesinos moriran sin juicio justo creyendo en la historia o cuento infantil de que las hadas y los duendes siguen existiendo mas alla de la literatura infantil y sobre todo confundiendolas con los ogros y brujas de estos mismos cuentos.La verdad me molestan sobremanera los adjetivos que solo insultan en la mayoria de los casos y no explican nada pero aun asi te dire que eres un tonto y no creo util para nadie.

    • de roxana dijo:

      Ese tono lo reconozco de algún lugar dentro de cuba,…igual q el oficialismo!!me parecio
      Estar escuchando los q me hicieron un juicio político en mi trabajo y concluyeron q yo tenía problemas políticos e ideológicos ,q me amenazaron con sacarme del trabajo y me
      Sacaron!!!, confirmó los extremos se parecen!!! A Ud se le suma la arrogancia de estar con libertad de información y peinar canas. Veo otra cualidad su valentía detrás de un anonimato disfrutando de libertad de expresión.

      • Para nada ni parecido,una cosa es la libertad y lo otro es falsificar la realidad como todo en Cuba pero si quiere ser objetivo y no puede decirlo por miedo como tantos cubanos yo incluido cuando alli estaba en todo caso no mentia sencillamente no hablaba del tema u omitia lo que fuera pero de eso a decir que el che era bueno,que mi gobierno era bueno ,magnifico y que quieren lo mejor y creerse en oposicion no existe ,prefiero que hable de cosas que no lo comprometan ,seria mas honesto sobretodo consigo mismo,a eso me refiero cuando reconozco fui bastante agresivo y es que esa doble moral no la resisto ni en Cuba aunque comprendo es una realidad del cubano reprimido ,abusado,asesinado.

    • Abel (Buenos Aires) dijo:

      Manny te estas convirtiendo en el monstruo que tanto odias.

      • Abel no veo la monstruosidad por ninguna parte y sobretodo ni tengo poder ni quiero y mucho menos para hacerle dano a alguien ,lo que no quiero es que le sigan haciendo dano a los demas con escritos como el del doctor que acepta las maravillas que nunca fueron a pesar de saberlo y asi ayuda pone su granito de arena en su contra y la del pueblo,lo que queria y quizas de amnera abrupta le dije es que abra los ojos y empiece a llamar las cosas por su nombre ,de cualquier manera lo respeto y hasto lo aprecio en primera por ser cubano y porque se como la dictadura sovaba la voluntad y la libertad de los seres humanos ,nos humilla ,nos vuelva nada osea que parte de la culpa quizas la mas grande es del regimen asesino

    • Abel (Buenos Aires) dijo:

      Espero no equivocarme, pero a mi entender el Dr. si defiende algo, que no lo creo o no lo entiendo así, en todo caso defiende una idea, no un acto de uno o más hombres. Para los que no creemos necesitar un gobernante (alguien que nos diga que hacer) sino, un administrador, la idea del socialismo no esta mal (sabiendo que no se puede aplicar de la misma forma en todos los pueblos o culturas) vemos posible una planificación y un desarrollo consciente de la vida social, de la idiosincrasia de cada pueblo. Los actos de las personas son otra cosa distinta. Yo puedo compartir la ideología socialista (en gran parte, nada ni nadie es absoluto) pero reconozco que Fidel se convirtió en el demonio que combatió. Comparto esa idea básica, la idea por la que nació la revolución cubana, y otras tantas revoluciones destinadas a provocar un cambio absolutamente necesario, pero no por eso debo compartir los actos posteriores al derrocamiento del dictador Batista.
      Debemos parar, mirar, pensar. Sobre todo no ver fantasmas en donde no los hay, sino comenzaríamos a demonizar a todo el que no piensa del todo como uno, veríamos traidores a la causa, asesinos en potencia, golpistas. Y entonces si, como Fidel y su gente, nos convertiríamos en el Monstruo que combatimos.

  3. Amigo Jeovany, comparto tus opiniones respecto al bajo nivel de la moral y los valores compartidos en la sociedad cubana de hoy, especialmente los jóvenes, aunque las causas de ese estado tan deplorable son más complejos y están en el mismo comienzo del actual gobierno, desde el mismo año 1959: los procesos judiciales sin garantías legales donde muchos fueron condenados sin pruebas reales o falsos testimonios de testigos, las largas condenas, los fusilamientos arbitrarios, los actos de repudio (unos gritando paredón y otros dando palos, bofetadas, gritos de abajo la escoria, saquendo casas), la elimación de la prensa independiente junto a la libre expresión, la sustitución de la religión, la familia, las tradiciones por una ideología ajena, el miedo y el terror como instrumento; la mentira, la hiporcresía y la simulación como forma de escalar social y profesionalmente; la negación y destrucción de los valores éticos y estéticos de figuras claves de la cultura como Lecuona, Lezama, Virgilio, Cabrera Infante, Bebo Valdés, Celia Cruz, Lidia Cabrera, Paquito D’Rivera, Andy García, entre muchisimos otros; la educación completamente politizada y rebajada en el rigor científico. Todo eso y otros varios factores han destruido en gran medida los valores históricos, cívicos y morales de la nación cubana, y eso es más preocupante que el desastre ecónomico y las ruinas de ciudades y pueblos. Con qué contamos para resolver esos grandes retos? Me hablas de la verguenza, de la verguenza de los Agramontes, Maceos, Cespédes, Martí, yo pudiera agregar la verguenza de nuestros abuelos y padres, pero no amigo Jeovany, ya no contamos con eso. Aquella verguenza, aquel decoro, aquella honestidad, aquel apego al trabajo honrado, aquel valor, aquel respeto, aquella decencia, aquella pobreza llevada con dignidad, aquella tolerancia con el diferente, son valores casi inexistentes en la Cuba de hoy, puros lemas en reuniones y actos masivos, valores que no podemos heredar de los antepasados como una casa o un sillón. Para cambiar ese estado de cosas y reconstruir un alma nacional cubana tendremos que invertir tiempo, recursos y el trabajo de hombres y mujeres que como maestros o pastores hagan que saquemos lo mejor de nosotros, un primer paso será cambiar al actual gorbierno y sus bases de poder y entrar defiitivamente en el camino de la democracia y el respeto a los derechos humanos..

  4. Felicito al Dr. Jimenez Vega por tan acertado y profundo retrato de la sociedad cubana actual. Ud. ha expresado de una manera genial y con la palabra precisa uno de los problemas mas críticos y preocupantes de la Cuba de hoy: la horfandad civica y moral de la sociedad cubana en general, la perdida de las buenas costumbres y modales, la chabacanería como cultura y la ausencia del sentido del trato correcto a otras personas. Una de las causas no mencionadas es que el sentido impuesto del igualitarismo ( el uso de “compańer@” es el ejemplo clásico) trastocó el debido respeto entre las personas, sobre todo a personas mayores o desconocidos ( en República Dominicana, un país tan afin en la idiosincracia y la cultura a la parte oriental de Cuba, es costumbre inviolable que los hijos traten de usted a los propios padres). Yo lo vengo diciendo desde hace mucho: en un futuro democrático la destruida economía cubana podrá avanzar con la inyección de moneda fuerte en inversiones, pero tomará mucho mas tiempo recobrar los valores perdidos.

  5. Reberto Alexi Simón dijo:

    Jeovany: un saludo y felicitaciones hermano.
    No son pocos los cubanos que discrepan de la actualidad de nuestra patria, pero no son muchos los que con sabiduría y vergüenza se enfrentan a la realidad cubana, al igual que aquellos hombres y mujeres de nuestras primeras y sucesivas batallas por la libertad y justicia también en nuestros días existen hombres de valores y de gran cubania, usted y otros muchos son ejemplos de que no todo esta perdido y la lucha es dura pero vale la pena si queremos que nuestros hijos y los de nuestros hijos puedan realizar el sueño de la vida y no el despertar en el bosque al frente de un lobo nuevo.

  6. de roxana dijo:

    Es así la crisis de valores ,en tu medio y tu tiempo son lógicas tus preocupaciones ,no te falta madurez ,y si información como todos dentro de cuba,pues antes del 59 hay un 58,un 57,etc, no tenemos culpa cuando fc decidió q la historia comienza en el 59,amputando el legado de una nación como es la historia.
    Esos q hablan tan agresivos como el oficialismo ,no están por arriba de tu derecho ,ni tu verdad . No tienes q estar obligado a pensar por las experiencias de otros. Pero una verdad
    A medias no es más buena q una mentira entera. Te recomiendo q busques en you tube
    Las palabras de Fidel en entrevistas hechas antes del1962 podrás ver pq la gente tenía dudas!!! Y como esas dudas son las q te desconciertan ,como en el1987 me paso ,mi tabla
    De salvación fue la PERESTROIKA ,sino estaría como inadaptada social.
    Busca también las palabras con q fc se refirió al hecho del hundimiento del remolcador y cómo justificó el fusilamiento de los tres q desviaron la lancha,,como preparó a la sociedad
    Yo me acuerdo al pueblo expresar en el noticiero : …y si HUBIESEN muerto gente!! Pero el hecho q los únicos muertos fueron los fusilados para escarmiento (palabra de castro),etc

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