“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Esperando la carroza…

IMG_0530Por: Jeovany Jimenez Vega.

La última vez que estuve en el mercado agropecuario, hace un par de días, encontré una variedad de ofertas que no recordaba desde mi niñez. Fue a mediados de la década de los 80´ que este mercado –al menos en Artemisa, donde vivo– tuvo su época de “esplendor”. Pero a los estrategas económicos les perturbó la prosperidad de los productores más emprendedores y consecuentes y aquello se acabó sin más ni más, de modo que lo que apenas unos años antes garantizaba en buena medida la demanda poblacional ya era, comenzada la siguiente década, historia pasada. Durante los años que le siguieron a aquel breve período, el sector campesino se ha visto, durante la mayor parte del tiempo, impedido de expandir su producción debido a leyes, ya bien limitantes a su productividad, ya bien amenazantes al fruto de su esfuerzo –hasta hoy siguen vigentes leyes que dan a la Fiscalía la potestad de confiscar, sin mucho miramiento, todo cuanto estime de un productor que florezca demasiado– y es obvio el efecto que esto ha tenido sobre el ánimo de aquellos que amanecen al pie del surco.

Diversos intentos de solución fueron emprendidos por el Estado –Plan Alimentario de los 90´ incluido– entre los que se destacaron las endebles Cooperativas de Créditos y Servicios –incluyendo su variante “fortalecida”– que nunca lograron garantizar un suministro constante y estable a la población, pues como norma fueron irrentables e inoperantes, dando lugar la mayoría de las veces a pérdidas económicas netas. Junto a la mala gestión de estas entidades a lo largo de todo el país, coexistió otro enorme obstáculo a la llegada de la producción hasta la mesa del cubano: la probada ineficacia y la irresponsabilidad de la empresa estatal de acopio. El Estado cubano monopolizó la actividad de acopio en una empresa única, y en su lucha contra los intermediarios eliminó toda la cadena de transporte de lo cosechado dejando esta actividad casi exclusivamente en manos de una entidad que, argumentando falta de combustible, de neumáticos, de cajas o de cualquier insumo, ha dejado pudrirse en el campo, año tras año, miles y miles de toneladas de alimento. Inexorablemente esto tuvo profundas consecuencias: los mercados continuaron desabastecidos y los precios por el techo, la producción fue desestimulada y el plato esperó ansioso por la comida que nunca llegó.

No se trata ahora de emprenderla nuevamente contra el intermediario que transporta la mercancía desde el campo –pues esa es sólo una actividad más, que no pueden asumir todos los productores precisamente por lo absorbente de su actividad. Para combatir la especulación se deben crear mecanismos que regulen, dinámicamente y con realismo, las políticas de precios. Pero antes que eso el Estado cubano tiene una grave cuenta pendiente con su pueblo: primero que todo debe predicar con el ejemplo y ajustar su política de precios irracional y hostil, perpetuada en el comercio minorista y que nos vacía el bolsillo a los dos días del cobro. ¡He aquí un excelente primer paso a dar para intentar normalizarlo todo! Solo en la medida que dejen de ser escandalosos los precios impuestos por el Estado irá teniendo el guajiro un incentivo para bajar los precios, tan escandalosos como aquellos, en la tarima de la feria.

Pero al parecer la política de Raúl Castro, un tanto más pragmática, ha brindado ya algunos frutos en cuanto a la oferta de alimentos, aunque no haya sucedido esto con toda la premura necesaria. Como no soy una voz autorizada, cabría escuchar el criterio de los productores al respecto pero, juzgando a primera vista, las circunstancias hoy parecen diferentes, aunque la situación no es homogénea a lo largo de todo el país y no todos los municipios tienen el “privilegio” de Artemisa –me lo confirma la gran afluencia de asiduos desde municipios colindantes a la feria de mi pueblo. Incluso, en la medida que nos alejamos de la capital, cuanto más se avanza hacia el oriente, más ostensible se hace el deterioro de nivel de vida y más merma la oferta agropecuaria.

Creo que aquí todo es, sobre todo, una cuestión de enfoque; el camino para satisfacer nuestras demandas pudiera ser mucho más corto de lo que se supone y el ejemplo de China lo demuestra: desde que Deng Xiao Ping determinó que más importante que el color del gato era que cazara ratones, pasaron muy pocos años para que se palparan resultados en la producción de alimentos. Así mismo Viet Nam –para confrontar esquemas de producción “análogos” al nuestro– aumentó sustancialmente su producción cuando abrió las puertas a la pequeña empresa familiar. ¡Ah! pero sucede en esos casos algo medularmente diferente al nuestro: un productor vietnamita puede salir al extranjero cuando necesita comprar sus propios insumos y un empresario chino puede, sin que nadie se escandalice por eso, amasar una fortuna personal si lo hace según medios legales y es que de eso se trata: sería mucho mejor que el Estado cubano, en lugar de intentar abastecer a todos nuestros productores –algo que hasta ahora no logra– les autorice a importar directamente cuanto necesiten cuando tengan los medios para hacerlo; sería mucho mejor aceptar que “…allegarse una fortuna es un deber, siempre que sea por medios lícitos…” –palabras de José Julián Martí, no mías– y siendo consecuentes con este pensamiento se reconforme nuestro cuerpo de leyes para que nadie más vea evaporarse, de la noche a la mañana, todo el fruto que cultivó durante años con el brío de sus manos.

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Comentarios en: "Esperando la carroza…" (7)

  1. Boris Silva dijo:

    Yo creo que muchas cosas están cambiando y quiero creer que se van a tener las mismas oportunidades que en Viet Nam o China.

  2. Me gustaria mucho poder unirme a su opinion, pero permitanme discrepar.
    54 años demuestran todo lo contrario y cada dia me convence mas que mientras los hermanos castros esten en el poder siempre seran un paso para adelante y tres pasos para atras
    john mcholguin.blogspot.ca

  3. Abel González dijo:

    Soy Argentino, tengo 37 años y siempre fui un enamorado de Cuba. Pero, como cuando ves a una chica en la calle, siempre he mirado lo exterior, sus paisajes su música, su forma de hablar y cada voto a favor de Cuba en la ONU o cualquier org. internacional para mi era algo lindo, al bello ver los pueblos apoyando y manifestándose contra el bloqueo y la opresión de las potencias. Hoy, ya un poco mas grande, comienzo a descubrir otra Cuba, la verdadera o la que debería haber mirado antes. Tengo mucha pena de no poder unir las dos miradas que tengo de Cuba y los cubanos, la bella isla, sobreviviendo a pesar de todo gracias a su gente, si entereza y su alegría, hoy veo una Cuba distinta a los comentarios que escuche desde chico en mi país. Aquí siempre se dijo, en Cuba a nadie le falta un plato de comida, allá como lo mismo el médico y el albañil, en la playa y en el barrio, y eso me gustaba, imaginaba como era ese lugar maravilloso en donde se compartía, en donde todos eran iguales. Siempre intente hacer oídos sordos a los que pedían una Cuba libre, siempre imagine que solo querían pasear por las calles con sus autos nuevos, su ropa importada, y todo su oro brillando hasta en su sonrisa. hoy, me estoy dando cuenta que las dos realidades son validas, Cuba no deja de ser hermosa (aunque nunca e ido y no creo poder hacerlo) su gente es maravillosamente alegre y también tiene ganas de crecer, elegir su futuro, expresarse, decir, ir venir, trabajar y decidir que, cuando y cuanto comprar. Los cubanos desean ser libres. Yo deseo que ese lugar sea como lo imagine siempre.
    Abrazo de corazón.
    Abel González
    Buenos Aires
    Argentina

  4. Gracias, Abel, por haber querido darte cuenta de la triste realidad cubana bajo la tirania que la oprime hace medio siglo.
    Digo “haber querido” porque hay quienes ante la realidad cierran los ojos.

  5. Roberto Alexi Simón Rojas. dijo:

    Eres objetivo y puntual. Comparto con Boris silva y creo en un futuro mejor. Cada dia falta menos para el cambio.

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