“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Legaron estas sentidas palabras, nítidas, limpias y sinceras a nuestro correo, escritas por un colega que no conozco; nunca vi su rostro, nunca estreché su mano, ni siquiera sé si Eider existe, pero aquí quedan estas palabras íntegras.       /Jeovany Jimenez Vega.

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Días atrás tuve la oportunidad de leer una carta abierta emitida por el Servicio de Cirugía General del Hospital Calixto García denunciando las deplorables condiciones de trabajo a que se enfrentan cada día. La misiva aborda temas en extremo álgidos y alude textualmente: … “el gobierno es responsable de todo esto, y no solo de saberlo, sino también de resolverlo”, fin de la cita. Esta carta tiene altas cotas de audacia y creo que en su razón hace un llamado de alerta emergente para que se enfoquen de una vez por todas en el tildado disgusto del médico cubano. Debemos exigirle a nuestro gobierno que nos tiene que diferenciar  del resto del pueblo trabajador. Somos médicos y tenemos el don de manipular la vida y eso merece respeto. No podemos seguir siendo las ancas de este sistema donde cualquiera es digno por ganar una medalla o tocar una tumbadora. Los médicos cubanos queremos ser dignos en nuestro país y que el pueblo nos respete: la dignidad debe empezar en casa. Vamos deambulando el mundo para mostrar cuan digno somos de sentirnos médicos cubanos y cuando llegamos a Cuba nos ruborizamos por lo que somos pues nadie nos valora por lo que hacemos. Somos míseros en nuestro propio país y querubines en el mundo; somos dioses para el resto del mundo y ángeles caídos en nuestra hermosa patria. No solazamos a los turistas, pero los sanamos; no diseminamos cultura pero dictamos sentencias que salvan; no rompemos records mundiales pero descendemos porcientos y eso vale tanto y más como la vida misma porque eso es lo que hacemos a diario. No tenemos que esperar un ciclo olímpico, ni el concurso del año ni la oportuna invitación de un emigrante para llegar a la cumbre. No, nuestra competencia es el diario cumplimiento del deber; toda la artesanía que sale de nuestras manos para que los desdichados la disfruten; toda la energía que expelen nuestras ansias día a día para que terceros sean felices.  Proveemos felicidad, records, cantos y poesías, y eso es arte también. Por qué no recompensarnos si nuestros frutos son más dulces que los de los demás. Podemos hacer las dos cosas: ser dignos en el exterior y ser dignos en nuestro país. Podemos llevar la vida a las afueras  dejando garantía de vida a los nuestros. Queremos y exigimos brindarle atención a nuestro pueblo con la misma eficacia con que se brinda en el exterior; queremos y necesitamos que valoren y paguen nuestro trabajo con los mismos juicios con que valoran y pagan a los que están en misiones externas. ¿Cómo podemos  vivir en la penuria y contrariamente dar opulentas atenciones a nuestros pacientes? No es cuestión de conciencia y triviales concepciones. Es cuestión de lógica dialéctica. No es posible que los nuestros se ahoguen mientras salvamos a otros; no es posible que seamos incapaces de brindar sustento a nuestras familias  con nuestra labor y paradójicamente tenemos la obligación de apuntalar, en ocasiones con horcones viejos, otras familias. Somos médicos tanto como humanos, tanto como cubanos y las necesidades de muchos no deben ser la de todos. Sí que vivimos más en espíritus cuantas más almas salvamos pero el don de la sapiencia se rinde ante la inopia. No podemos alimentar a nuestros hijos con racimos de moral ni vestirlos con franelas del más fino regocijo.  Nuestro Presidente dijo el 26 de Julio de este año que sabía que los médicos ganaban poco pero que así estaban todos. Perdón Sr. Presidente pero con todo el respeto que Ud. se merece, así no estamos todos. Somos la especialidad de la casa en cuanto a desigualdad se refiere. En el centro de la crisis podemos ser la excepción de la regla y ganar un salario más justo y tener condiciones labores no solo más justas sino más dignas  en correspondencia a la labor humanitaria e inconmensurable que brindamos. Conocemos de las inversiones magnánimas que se realizan para sustentar el Sistema de Salud Cubano y sus Instituciones pero no se invierte en el ser humano, en el médico; es como obligar a un indigente que habite en un palacio. Tiene Cuba un ejército de batas blancas codiciado e insuperable pero ya el blanco se torna isabelino: la pureza… va cambiando de color.

                                                                                          Eider Valdés

                                                                            24 de Septiembre 2012

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Comentarios en: "Carta de ¿un? médico cubano." (2)

  1. Angel Martinez dijo:

    Los Castros gobiernan porque los cubanos obedecemos.

  2. En respusta a Angel Martinez,estoy de acuerdo contigo,los Castro gobiernan porque los cubanos obedecen y se lo permite.?hasta cuando???

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