“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Epitafio.

 

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Las abandonó la primavera. Ya no acuden a fecundar los pájaros que anidaban a la sombra de sus limpios capiteles, y aquellas bandadas de palomas blancas ya no regresaron cuando la marea gris, como heraldo de lejanos horizontes, trajera aquellos solitarios barcos preñados de blasfemias y heridos por hoces y martillos rojos. Ahora la estéril piedra tiene la certeza de que el tiempo implacable derrumbó templos más sólidos que el suyo, y le asusta perecer hecha polvareda vulgar, amalgamada sin gloria en lo sucio del asfalto.

Aquí están los dos viejos pilares viviendo de pasadas glorias, contando los minutos sin saber qué hacer con un peso que ya les queda demasiado arduo, en medio de una avenida cuyo vértigo creció y que ahora las mira indiferente; una avenida áspera habitada por espectros que pueden distinguir al fin, cuando el sol las ilumina, todo ese impuro barro en los cimientos. Allí, donde ostentaron su areola, hoy florece una pátina de hollín como pálido testigo de la gloria que no vuelve; ahora crece a sus pies sólo la hierba marchita mojada por los perros, y a su alrededor una alfombra de gorriones muertos.

Allí dormitan humilladas por los años, gimiendo contra el suelo calcinado su postrer lamento, el estertor de su ruina, la crepitación de su lento derrumbe. Un remanente de pintura oculta la soledad que destilan hoy sus humanas grietas. Saben que están condenadas a fenecer en pocos años, porque no hubo antes ni habrá después de ellas columnata que no sucumba a la intemperie incompasiva algún día impredecible de este mundo. Que lo digan sino las golondrinas que saben de remotas comarcas, que huyeron del sol trepidante que arde y ciega en la calzada; las oscuras golondrinas de alto y doloroso vuelo, siluetas apenas que huyen con rumbo al invierno para olvidar en paz, para no volver a ribetear jamás el cielo cobrizo de los atardeceres nuestros.

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Comentarios en: "Epitafio." (3)

  1. El Partenón, en Grecia, el Coliseo en Roma, la Torre de Pisa y tantos legados culturales mucho más antiguos que los nuestros se preservan, son Patrimonios de nuestra Humanidad, pero, y los nuestros, ese Patrimonio que nos dejaron nuestros antecesores, parte de nuestra cultura y ahí están a merced de los años sin que ese régimen tome acción de recuperarlos, no les importa, total eso pertenece a un pasado que ellos en su 53 años han ido borrando.
    Ciudadano Cero, muy bonito y nostálgico tu Epitafio, que lástima que esas bellas columnas de estilo Jónico se desmoronen, si ya las golondrinas, como decía Becquer “jamás volveran”

  2. […] yace un hombre que murió millones de veces”, debería grabarse a modo de epitafio sobre el mármol que lo cubra. Para entonces, algunos se sentirán abatidos, como si la tierra se […]

  3. […] rests a man who died millions of times” should be the epitaph engraved on the marble that finally covers him. By then, some will feel despondent, as if the earth […]

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