“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

S.O.S.

Por: Jeoavany Jimenez Vega.

No te alarmes, hermano mío, no soy yo quien pide auxilio, sino el Ministro de Salud Pública. Acostumbrado el poderoso a ver que cuando se castiga tan duro a alguien generalmente se le reduce a la obediencia, no entiende de qué extraño modo puede no suceder a veces. Sólo hay que ponerse en el lugar de nuestro flamante ministro para suponer cómo se siente con relación a esta papa caliente que le dejara servida su antecesor, el Dr. José R. Balaguer Cabrera, copartícipe de la mentira cuando nos inhabilitaba en 2006 al Dr. Rodolfo Martínez y a mí. Balaguer nos inhabilitó a sabiendas de que nunca dañamos a ningún paciente ni faltamos a la ética médica, a pesar de lo cual se nos aplicó una Resolución dictada hace 35 años, diseñada para sancionar este tipo de faltas.

El actual ministro recordará que nos dirigimos al Dr. Balaguer en 10 ocasiones y que este señor nunca se dignó a contestarnos. Todos estos detalles son harto conocido por el Dr. Morales desde el 3 de agosto de 2010, cuando le fuera entregada la primera de las diez cartas que también a él le hemos hecho llegar y que, siguiendo el ejemplo de su antecesor, también ignoró por completo. De este modo ambos asumieron una postura inconstitucional pues violaron durante más de cinco años, una decena de veces cada cual, el Artículo 63 de la Constitución Socialista vigente, que los coloca en la obligación de responder a las solicitudes del pueblo.

Triturarnos, reducirnos a polvo los huesos, no dejar una pulgada de piel sin cubrir con su estiércol, emplearse en ello a fondo para que nadie más se atreva nunca a “desafiarles”, fue la estrategia de los verdugos. No importaba si para esto sepultaban su último vestigio de escrúpulo o vergüenza, si alguno les quedaba. Se aliaron con la mentira y ahora se saben hasta el cuello de mierda en esta historia, mientras yo – odio ponerme trascendental – repetiría cada palabra de este blog frente a un pelotón de fusilamiento o al pie de la horca. Perdieron su tiempo quienes me querían destruido. La verdad siempre encuentra sus caminos, y si hoy está conmigo, entonces ¿quién contra mí? Debe saberlo bien el ministro: no estaré derrotado mientras no lo decida yo mismo.

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Comentarios en: "S.O.S." (5)

  1. Hola, el vídeo no funciona para poder verlo…buen artículo en el que se relata parte de la realidad cubana donde el régimen oprime, elimina, inhabilita… a quién no esté de acuerdo con ellos…mucha fuerza y ánimo para todos los cubanos y cubanas que luchan cada día por ser escuchados y libres. Saludos.

  2. Geovany: Sigo sus spots y admiro la vehemencia que les imprime. Lo considero lógico y humano en la misma medida que inhumana es la actitud que asumen con ustedes esos “servidores” que a costa de la miseria de los demás mantienen los puestos donde pueden recoger las migajas de los realmente poderosos. Esa es la cara de la corrupción que a usted le ha correspondido vivir por los vericuetos del destino. No soy un profeta ni lo pretendo, pero le aseguro que llegarán tiempos mejores para ustedes, que no le quepa duda. El Todopoderoso se encarga con delicada y paciente perseverancia de concederle justicia a los justos, tenga fe y confianza en ello; ya llegará su momento como le llegará la hora a aquellos que ultrajan y humillan a los demás aprovechándose del temporal momento de vano resplandor que viven.
    No desfallezca. Continúe analizando y obteniendo provecho del daño que le han ocasionado; búsquele el lado bueno aunque piense que no lo tiene, lo tiene, sólo búsquelo y continúe mostrando a todos los que detengan su atención en sitios como éste, la denuncia de la injusticia.
    Sinceramente, Jorge B. Arce

  3. Me gustaria hacerte llegar estos versos del poeta guatemalteco ISMAEL CERNA se lo escrivio en la prisión al entonces presidente de su pais Justo Rufino Barrios.
    Fuerza y Mucha Fé Hermano, lee el Salmo 23.

    EN LA CARCEL
    (A JUSTO RUFINO BARRIOS)

    ¿Y qué? Ya ves que ni moverme puedo
    y aún puedo desafiar tu orgullo vano.
    ¡A mí no logras infundirme miedo
    con tus iras imbéciles, tirano!

    Soy joven, fuerte soy, soy inocente
    y ni el suplicio ni la lucha esquivo;
    me ha dado Dios un alma independiente,
    pecho viril y pensamiento altivo.

    Que tiemblen ante ti los que han nacido
    para vivir de infamia y servidumbre,
    los que nunca en su espíritu han sentido
    ningún rayo de luz que los alumbre;

    Los que al infame yugo acostumbrados
    cobardemente tu piedad imploran;
    los que no temen verse deshonrados
    porque hasta el nombre del honor ignoran.

    Yo llevo entre mi espíritu encendida
    la hermosa luz del entusiasmo ardiente;
    amo la libertad más que la vida
    y no nací para doblar la frente.

    Por eso estoy aquí do altivo y fuerte
    tu fallo espero con serena calma;
    porque si puedes decretar mi muerte,
    nunca podrás envilecerme el alma.

    ¡Hiere! Yo tengo en la prisión impía
    la honradez de mi nombre por consuelo.
    ¿Qué me importa no ver la luz del día
    si tengo en mi conciencia la del cielo?

    ¿Qué importa que entre muros y cerrojos
    la luz del sol, la libertad me vedes,
    si ven celeste claridad mis ojos,
    si hay algo en mí que encadenar no puedes?

    Sí, hay algo en mí más fuerte que tu yugo,
    algo que sabe despreciar tus iras
    y que no puedes sujetar, verdugo,
    al terror que a los débiles inspiras.

    ¡Hiere…! Bajo tu látigo implacable,
    débil acaso ante el dolor impío,
    podrá flaquear el cuerpo miserable,
    pero jamás el pensamiento mío.

    Más fuerte se alzará, más arrogante
    mostrará al golpe del dolor sus galas:
    el pensamiento es águila triunfante
    cuando sacude el huracán sus alas.

    Nada me importas tú, furia impotente,
    víctima del placer, señor de un día;
    si todos ante ti doblan la frente
    yo siento orgullo en levantar la mía.

    Y te apellidas liberal, ¡bandido!
    tú que a las fieras en crueldad igualas,
    tú que a la juventud has corrompido
    con tu aliento de víbora que exhalas.

    Tú que llevas veneno en las entrañas,
    que en medio de tus báquicos placeres,
    cobarde, ruin y criminal te ensañas
    en indefensos niños y mujeres.

    Tú que el crimen ensalzas y encarneces
    al hombre del hogar, al hombre honrado;
    tú, asesino, ladrón, tú que mil veces
    has merecido la horca por malvado.

    Tú ¡Liberal…! Mañana que a tu oído
    con imponente furia acusadora
    llegue la voz del pueblo escarnecido
    tronando en tu conciencia pecadora…

    Mañana que la patria se presente
    a reclamar sus muertas libertades
    y que la fama pregonera cuente
    al asombrado mundo tus maldades;

    al tiempo que maldiga tu memoria
    el mismo pueblo que hoy tus plantas lame,
    el dedo inexorable de la historia
    te marcará como a Nerón, ¡infame!

    Entonces de esos antros tenebrosos
    donde el honor y la inocencia gimen;
    donde velan siniestros y espantosos
    los inicuos esbirros de tu crimen;

    de esos antros sin luz y estremecidos
    por tantos ayes de amargura y duelo;
    donde se oye entre llantos y gemidos
    el trueno de la cólera del cielo,

    con aterrante voz, con prolongada
    voz, que estremezca tu infernal caverna
    se alzará cada víctima inmolada
    para lanzarte maldición eterna.

    En tanto, hiere déspota, arrebata
    la honra, la fe, la libertad, la vida;
    tu misión es matar: ¡sáciate, mata
    mata y báñate en sangre fratricida!

    mata, Caín, la sangre que derrames
    entre gemidos de dolor prolijos
    ¡oh! Infame, el mayor de los infames,
    irá a manchar la frente de tus hijos.

    Aquí tienes también la sangre mía,
    Sangre de un corazón joven y bravo,
    No quiero tu perdón me infamaría…
    Mártir prefiero ser, a ser esclavo.

    ¡Hiéreme a mí que te aborrezco, impío!
    a ti que con crueldades inhumanas
    mandaste a asesinar al padre mío
    sin respetar sus años, ni sus canas.

    Quiero que veas que tu furia arrostro
    y sin temblar que agonizar me veas,
    para lanzarte una escupida al rostro
    y decirte al morir: maldito seas.

  4. Jeovany, de la misma forma que tu tienes tu criterio yo tengo los mios y así será para cada persona, por tanto te sugiero que no hables en nombre del pueblo cubano, porque estoy seguro que hay un alto por ciento, quizás mayoría que no estén de acuerdo contigo. Ese es tu valoración, la mía no coincide contigo.

  5. Hoy vi un reportaje sobre un médico de Guantánamo que para llegar a las casas intrincadas de los pacientes, tenía que pasar hasta dos veces un río y no solo eso, lo pasaba descalzo para no mojarse los zapatos y conservarlos, que diferencia a la actitud tuya Jeovany, estoy seguro que ese médico Guantanamero tiene una Ética puramente humanista y no monetaria. Así son la mayoría de nuestros médicos formados por la Revolución, así lo hacen en muchos países del mundo, aman su profesión y no el dinero. Lucha Jeovany para que tu problema personal se resuelva, pero no enroles a los que nada tienen que ver con tu situación creada por ti.

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