“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Éramos tan jóvenes…

Manos amigas me hicieron llegar estas palabras que me hicieron reflexionar. ¿Acaso mantiene su vigencia este discurso? ¿Se podrá acusar de contrarrevolucionario a su autor? Pues por haber exigido exactamente estos derechos, miles de cubanos fuimos tratados como tal, castigados y estigmatizados, durante los 50 años que le siguieron. Veamos:

* Fragmentos del discurso pronunciado por el Comandante Fidel Castro Ruz, en la Plaza de la Ciudad de Camagüey, el 4 de enero de 1959.

“… Libertad de prensa hay ahora, porque sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba (APLAUSOS).  Quien dice libertad de prensa, dice libertad de reunión; quien dice libertad de reunión, dice libertad de elegir sus propios gobernantes libremente (APLAUSOS).  Cuando se habla del derecho de elegir libremente, no se refiere solo al presidente o a los demás funcionarios, sino también a los dirigentes; el derecho de los trabajadores a elegir sus propios dirigentes (APLAUSOS).  Cuando se habla de un derecho después de la Revolución triunfante, se habla de todos los derechos; derechos que son derechos porque no se pueden arrebatar, porque el pueblo los tiene asegurados de antemano.

Cuando un gobernante actúa honradamente, cuando un gobernante está inspirado en buenas intenciones, no tiene por qué temer a ninguna libertad…”(APLAUSOS)

“… Yo estoy seguro de que los cubanos no se conforman simplemente con ser libres en su patria.  Yo estoy seguro de que los cubanos quieren además disfrutar de su patria.  Yo estoy seguro de que quieren también participar del pan y la riqueza que se producen en su patria.

¿Cómo vamos a decir: “esta es nuestra patria”, si de la patria no tenemos nada?, “mi patria”, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre.  ¡Eso no es patria!  Será patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo (APLAUSOS).  Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo (APLAUSOS).  Patria es el lugar donde no se explota al ciudadano, porque si explotan al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si le roban lo que tiene, no es patria.

Precisamente la tragedia de nuestro pueblo ha sido no tener patria.  Y la mejor prueba, la mejor prueba de que no tenemos patria es que decenas de miles y miles de hijos de esta tierra se van de Cuba para otro país, para poder vivir, pero no tienen patria.  Y no se van todos los que quieren, sino los pocos que pueden.  Y eso es verdad y ustedes lo saben. (EXCLAMACIONES)

Luego, hay que arreglar la República.  Aquí algo anda mal o todo anda mal (EXCLAMACIONES DE “¡Todo!”) pero tenemos que arreglar la República ustedes y nosotros (EXCLAMACIONES), y por algo hay que empezar…”

Fin de la cita.

¿Se habrá equivocado el Comandante al pronunciar este discurso? ¿Hasta qué punto el tiempo desmintió aquella arenga pronunciada durante el avance del Ejército Rebelde hacia la capital? ¿Cuándo y por qué se abandonó el camino? Entonces todo parecía posible. Estas palabras iban dirigidas a un pueblo que sólo aspiraba a tener garantizado un trabajo honrado que alimentara a sus hijos, que le permitiera vivir decorosamente para dejar atrás la pobreza material y espiritual con el fruto de sus manos; que deseaba verse representado por dirigentes políticos y sindicales que no traicionaran sus auténticos intereses de clase trabajadora; contar con una vivienda que, aunque humilde, garantizara un mínimo de confort y seguridad a su familia; gozar de las riquezas generadas por él sin prohibiciones mezquinas que lo humillaran a la puerta hoteles prohibidos; contar con una prensa ética, incensurable, que no callara ante ninguna ignominia por decreto divino de ningún partido; dejar de vivir bajo el miedo y la mentira; conquistar un Estado de Derecho como garantía de que ningún poderoso por encima de la Ley pueda atropellar impunemente al ciudadano común, y poder vivir con dignidad en su patria para no verse obligado a mendigar su prosperidad en otras tierras del mundo.

Comentarios en: "Éramos tan jóvenes…" (2)

  1. Elocuente su retrospectiva. Logra mostrar la notable mentira. Gracias.

  2. Impecable. La he compartido en mi blog.

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