“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Las palabras del Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla durante el Taller “Los medios alternativos y las redes sociales”, no me dejan lugar a dudas. La decisión sigue siendo la misma, está tomada al más alto nivel y es definitiva: no habrá Internet para el pueblo cubano; al menos mientras persista la mentalidad octogenario-paleolítica que está dictando los designios de este país. Se infiere a las claras de las expresiones del vocero del poder gobernante, que transmite exactamente el mismo mensaje anacrónico de siempre, permeado de estudiadas frases que, a pesar de su ambigüedad, me dejan muy claro que se mantienen inflexibles en este punto.

Aunque hay que ser osado para atreverse a decir públicamente, sin sonrojarse, que Cuba apuesta por el uso social, masivo de la Internet; decir que “… es esencial que los movimientos de rebeldía tengan expresiones en el ciberespacio…” cuando se habla en nombre de un gobierno que excluye a su pueblo de ese derecho; hablar sobre “… el derecho al acceso liberador del conocimiento, frente al control de la información…”; admitir que “… no se puede concebir la Educación en Cuba sin el acceso a la tecnología y sin la igualdad de oportunidades…” sabiendo que en este país comprar una PC mínimamente avanzada es una quimera inalcanzable para un maestro que gana el equivalente a $ 20.oo USD de salario mensual, ya ni hablar para la mayoría de sus alumnos.

Cuando el Señor Parrilla asevera que “… el abaratamiento de la tecnología nos asegura que estarán más al alcance de la gente…” tal vez piensa en gente como él, ministros, con salarios y prebendas de ministros, cuyas sofisticadas PC – civilizadamente conectadas a Internet, como las de sus hijos – fue asignada gratuitamente o vendida a precio de ganga, o bien traída durante alguno de sus frecuentes viajes a países capitalistas, de esos que propician ese “… desorden mundial… la banalización y la agresión cultural… que nos tratan como meros consumidores…” pero que venden tan barato…

A pesar de su lenguaje camaleónico, sin embargo el móvil real de su mensaje se deslizó de modo casi subliminar cuando recordó el papel jugado por estos medios en el caso libio, y esto resume el verdadero porqué de su discurso. Se concluye a todas luces que nos privan del acceso a la red por su desmedido terror a una reacción popular fuera de control. Estos señores parecieran desestimar algo medular a la hora de plantear la necesidad de una “estrategia política en el ciberespacio”: que la verdad es la única premisa esencial, que una verdad sólida y respaldada en hechos concretos se defiende sola y llega a los confines del mundo sin necesidad de adulterarla ni mancharla con la censura a verdades ajenas. La ley otra vez se cumple. Quienes tienen mucho que ocultar se horrorizan ante la confrontación; pero estos retrogrosaurios se saben cada vez más incongruentes y saben que cada día que pase, sin remedio, quedarán más desamparados, solos y desnudos ante su falacia.

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Comentarios en: "Cero Internet… según Parrilla." (1)

  1. Efectivamente, usted establece la verdad contundente e indiscutible sobre el verdadero por qué ese circo de octogenarios aferrados a las prebendas del poder, decidieron NO A LA INTERNET PARA LOS CUBANOS. Ese fantasma que duerme junto a estos enquistados politiqueros es el ejemplo de las rebeliones y movimientos civiles de los países árabes donde sus gobiernos se manifiestan políticamente semejantes. Ellos han llegado a una conclusión: SI aún con el férreo control que tiene la policía política sobre los ciudadanos en general y sobre los inquietos en particular, se han venido reproduciendo actos de desobediencia civil y de protestas pacíficas en medio de las calles de varias ciudades de Cuba, qué no ocurriría cuando todos estos disidentes y opositores mantuvieran contacto en la red. Lógicamente, esta pregunta solo tiene una respuesta razonable y ellos lo saben. De modo que cortar por lo sano es lo indicado y lo demás ya veremos cómo lo arreglamos; eso han decidido y punto.
    Una y otra vez el bochorno se cierne sobre estos inescrupulosos artistas del enquistamiento del poder y su obsesión por evitar cualquier cambio que se inición en la lucha antagónica contra los poderosos y acaudalados en 1959 y que ahora, al no existir, se vuelve contra los propios pobladores. Ironía del destino y desfachatez de la revolución más verde que las palmas y del pueblo para el pueblo. Esas fueron las palabras del discurso y ya ni se acuerdan.

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