“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

¿Apertura o espejismo?

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Hace varios días el Gobierno cubano eliminó por fin la prohibición a la compra – venta de viviendas y autos entre personas naturales, dejando atrás dos medidas tomadas a comienzo de la década del 60, que si en algún momento fueron realmente necesarias – algo que dudo – con el tiempo se tornaron sumamente impopulares. Aun así, estas joyas paleolíticas persistieron durante medio siglo. Pero más vale tarde que nunca: ahora todo se hará únicamente entre las personas interesadas, gestión notarial mediante, sin que se interponga entre ellas todo aquel tropel de absurdos que hicieron imposible una gestión tan simple como canjear legalmente un auto o un apartamento. Aunque de momento no se le permite al cubano de a pie comprar un auto nuevo en una agencia – al menos no se menciona – sí reconozco el paso de avance y pudiera pensarse ¡del lobo un pelo! Pero creo, sin embargo, que esta moneda tiene dos caras y es bueno recordarlo para evitar los espejismos.

Esencial es que el Gobierno cubano entienda que reconocer un derecho no lo exime de reconocer otro derecho. Durante el período que siguió a la enfermedad de Fidel Castro, momento de relativa incertidumbre, cuando dentro o fuera del país pudo temerse a un vacío de liderazgo, se liberó la venta de equipos de video como reproductores de VHS y DVD, de ordenadores personales y otros artículos prohibidos hasta entonces y se autorizó a los cubanos su entrada por la Aduana. Algo más de un año después, aunque mediando tarifas inalcanzables, se “autorizó” al pueblo cubano la entrada a sus propios hoteles – algo que le fue vedado durante más de 20 años – y se le autorizó el uso de la telefonía móvil, también a precios prohibitivos. Hace algunos meses, en medio de la política de despido laboral masivo de medio millón de cubanos, el Gobierno abrió las puertas al trabajo por cuenta propia, ¿intentando distraer la atención pública de aquella penosa coyuntura? Ahora, durante el quinto año de gobierno de Raúl Castro, se libera la compra venta de autos y viviendas.

Todas estas prohibiciones tuvieron algo en común: jamás debieron dictarse, fueron siempre en detrimento del desarrollo del individuo y de la sociedad en su conjunto. Pero un patrón sí salta a la vista: la estrategia de liberar a cuentagotas las decenas de restricciones absurdas acumuladas durante cinco décadas – donde tienen suficiente tela para cortar – y así exportar una sensación de apertura, sin verse precisados a liberar los derechos más trascendentales y que más urgen a su pueblo, entiéndase: libertad para viajar al extranjero, libertad de opinión, libertad de reunión, acceso a Internet sin censura y derecho a la pequeña y mediana empresa de todos los cubanos de dentro y fuera de la isla, cuando menos en igualdad de condiciones con los inversionistas extranjeros, en fin, garantizar un Estado de Derecho donde no se excluya a ningún cubano por ningún motivo.

No existe una libertad a medias, y quien aspire a ser auténticamente libre no se andará con medias tintas: estos derechos deben quedar claramente contemplados en la Constitución, y nuestro Gobierno debe garantizar su libre ejercicio mediante leyes oportunas de carácter vinculante, que protejan plenamente al ciudadano común de cualquier forma de abuso de poder. Mientras así no sea, nada está garantizado, pues basta un cambio en la dirección del viento o una variación del ciclo lunar que altere los humores en el Olimpo y todo se desploma. De cualquier modo, prohibirme usar un móvil o un DVD puede ser una ridiculez, pero privar a todo un pueblo de aquellos derechos durante medio siglo es casi un acto de genocidio. Es plausible que el Gobierno cubano elimine estas prohibiciones, siempre y cuando no considere que por esto puede continuar privándonos de otros derechos medulares. Si bien estas medidas eliminaron obsoletas trabas, el feliz razonamiento que nos condujo hasta aquí debe extrapolarse a todo aquello que merme cualquier derecho inherente a la condición humana. He ahí el único camino a la legítima apertura.

Comentarios en: "¿Apertura o espejismo?" (4)

  1. Raul solo quiere aparentar, solo cede en cosas pequeñas que no amenacen su permanencia en el poder, solo busca crear una expectativa de cambios y ganar tiempo. El en el fondo no desea cambiar nada, solo seguir en el poder como el hermano todo el tiempo posible.

  2. un amigo dijo:

    La unica manera de perpetuarse en el poder se basa en el control de la información, la desinformacion y de la imagen que se quiere vender al mundo, ese mundo donde mucha gente no ve mas allá de la punta de su nariz, no porque no quieran, sino porque cada cual tiene sus propios problemas, y se conforman con cualquier cosa, porque no quieren saber nada mas, porque resulta dificil ir al fondo del verdadero problema. Una isla rodeada de mar, que ha perdido todo el interes en la politica internacional, degradada por un regimen obsoleto y caducado que se mantiene solo gracias a los amigos venezolanos, que intenta improvisar para continuar en el poder, no tiene otra alternativa que intentar engañar a la opinion publica internacional, porque el cubano de a pie, sabe que nada ha cambiado y que buscarse el pan de cada día, continuará siendo su gran problema. Todas las medidas que se han tomado hasta ahora, solo buscan suavizar la imagen del regimen en la arena internacional, pues, para que sirve tener un ordenador si no se tiene conexión a internet, como comprarse un coche o una casa o ir a un hotel, si el salario medio es el equivalente a 20 dólares americanos, para cuentos, prefiero los clásicos que le cuento a mi hijo cada noche.

  3. Amigo: El tiempo tiene la última palabra y cada día son menos los que creen en unas genuinas intenciones de “apertura”. En este tema no puede haber términos medios, o se reconocen todos estos derechos o no se reconocen. La postura que adopte el gobierno cubano irá denunciando sus verdaderas intenciones. Tiempo al tiempo.

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