“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, administrador de este blog, autoriza y agradece la divulgación de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.


Hace 6 años, cuando Fidel habló de aumentar los salarios, todos nos entusiasmamos mucho, pues después de varios años de carencias y necesidades esto vendría a refrescar nuestra economía en el hogar. Se manejaron aumentos sustanciosos, según el desempeño por cargos y grados de especialización. Llegó el momento tan esperado y a los estomatólogos sólo nos aumentaron 33 pesos (alrededor de $1.30 USD) al salario mensual. Los pasillos fueron testigos de los comentarios, de la ira y la decepción de todos. Mi esposo el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa y un colega y amigo el Dr. Jeovany Jimenez Vega, tuvieron la idea de redactar una carta exponiendo las necesidades de los trabajadores de nuestro sector, comparándolo con el salario de otros sectores como el SEPSA, por ejemplo. Por haberlos ayudado en la recolección de aquellas firmas, yo fui separada en aquel momento del cargo administrativo que ocupaba hacía varios años como Jefa de Servicios de la Clínica Estomatológica de Artemisa.

Me pareció muy justo firmar aquella carta, haciéndolo expresé mi forma de pensar, de esta manera me rebelé y por este medio pude conocer las burdas y sucias maneras con las que procede este gobierno y su partido por mantener su “Revolución”; “Revolución” que pregona democracia, justicia y respeto por los derechos humanos, “Revolución” que pregona que a cada quien paga según su desempeño, según su capacidad, “Revolución” que no cumple con lo que pregona. Como consecuencia de todo esto mi esposo y su amigo fueron inhabilitados para el ejercicio de su profesión desde finales de 2006. ¿Firmaría de nuevo esa carta? Sí lo haría 100 veces y firmaría también la carta que hicieron a título personal mi esposo y su amigo, en la que se detalla más cada problema y cada inquietud. Lo volvería a hacer. ¡No somos esclavos!

Comentarios en: "Dra. Sorelis Victores Castillo. ¿Por qué firmé?" (1)

  1. De alguna manera en Cuba la honestidad y la ingenuidad son un pecado capital. Hace muchos, muchos años atrás un compañero de trabajo me dijo que era la revolución del callo. Cuando extrañado pregunté . Me contestó que a la larga a todo el mundo le pisan el callo y es cuando se vuelven disidentes. Creo que tenía razón y la experiencia que narras es ejemplo de esta “callo” que les pisaron a ustedes.

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