“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

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Por: Jeovany Jimenez Vega.

El cólera, también llamado morbo asiático porque desde La India y China ha asolado reiteradamente al mundo con mortíferas pandemias, es el resultado de la colonización del aparato digestivo por un bacilo llamado Vibrio cholerae –una bacteria de la familia Spirillaceae muy sensible al calor y a los ácidos, que la destruyen rápidamente– descubierto en 1893 por R. Koch, quien también descubriera en 1882 el bacilo de la tuberculosis. Se trata de una enfermedad infecciosa, muy contagiosa, transmitida por vía oral mediante el agua y los alimentos contaminados con las deyecciones o el vómito del hombre enfermo o portador –la orina rara vez contiene vibriones– así como por el contacto con objetos como vasos, platos o cubiertos de mesa contagiados por un colérico.

Esta enfermedad tiene un período de incubación muy breve –que puede ser de dos o tres horas, pero que generalmente oscila de diez horas a tres días– durante el cual el individuo, ya contagiado, aún no muestra síntomas. Siempre se debe tener en cuenta que el cólera puede ser asintomático (es el caso de los llamados portadores asintomáticos del germen) así como el hecho comprobado de que ésta, en una parte considerable de los casos, la mayoría para algunos autores, no transcurre con el cuadro típico y grave, sino con un cuadro coleriforme o como una diarrea vulgar que escapa fácilmente al diagnóstico. Pasado este el período de incubación sobreviene el período de estado, en el que el paciente realmente enferma. Se hace una distinción de cinco formas clínicas hacia las que puede evolucionar un enfermo.

Que el cólera irrumpiera en Cuba era sólo cuestión de tiempo. La afluencia de viajeros, estudiantes extranjeros y el personal de las Misiones Médicas cubanas y de otras áreas de colaboración procedentes de países en epidemia, ha sido durante años una potencial puerta para la entrada de enfermedades infectocontagiosas a nuestro país. Esta vez, comenzando por Santiago de Cuba, se extendió durante los últimos meses hasta el occidente del país, incluida la capital, en forma de brotes tratados con premura y éxito variables, pero sin alcanzar, hasta el momento, rango de gran epidemia.

En la capital cubana la situación epidemiológica no es homogénea, sino que hay municipios más afectados que otros, pero sería una irresponsabilidad especular aquí sobre datos que no domino plenamente. Así mismo no sería prudente, ni ético, intentar minimizar la situación por la que atraviesa el país, aun cuando no estemos ante una situación epidemiológica explosiva, aunque me consta que las autoridades sanitarias hacen un gran esfuerzo para tratar de resolver la situación y no dudo que para las autoridades de gobierno también el asunto tenga una alta prioridad. Conspiran contra ello las irregularidades en el abasto de agua potable, la lamentable situación de la red de distribución y el deterioro de los sistemas de drenaje de albañales en muchos lugares del país –cuya solución depende de inversiones millonarias a mediano y largo plazo– así como la baja percepción de riesgo que pueden llegar a tener algunos sectores poblacionales ante una enfermedad para ellos desconocida, que no existía en Cuba desde finales del siglo XIX.

Este es un problema que hay que asumir en su justa medida, que no debe ser subestimado –porque estamos ante una enfermedad potencialmente letal y que ha dejado fehacientes ejemplos a través de la historia de cuántas vidas puede costar– pero que tampoco hay que sobredimensionar, pues tengo absoluta confianza en la competencia de mis colegas para tratar adecuadamente cada caso. Eso sí, la sociedad cubana debe poner en tensión toda su capacidad organizativa para erradicar este flagelo y así evitar que se constituya en un patrón endémico. El sistema de la Salud Pública cubana está preparado para así lograrlo. Sin triunfalismos gratuitos, estoy convencido de que en pocos meses la situación quedará bajo control.

Los médicos cubanos estamos suficientemente sensibilizados y capacitados para aniquilar este peligro. Que nuestro gobierno tenga una deuda para con nosotros; que se nos pague un “salario” de risa que nos obliga a vivir en la insolvencia más absurda; que aún se le dispense una mala atención a mi sector, en fin, que persista la vieja rabia por la vindicación pendiente, ya será harina de otro costal aunque no sea este el post que se proponga amasarla; aunque a pesar de todo siga siendo la rabia mi más conspicua vocación.

Comentarios en: "La rabia en los tiempos del cólera." (5)

  1. Dr. Roberto Simón dijo:

    Saludos colega:
    Con relación a este articulo pienso muy similar a tí por lo que creo que el Estado cubano deberia hacer mucho más en cuanto a condiciones de higiene pública. En lo personal me place y conforta tú respuesta, que sin dudas en ella va implicita tú onestidad, sencillez de cubano y comprensión a tus colegas, gracias por ser concervador cuando opinas.
    Tengo fé en que un día dios nos dara la oportunidad de conversar libremente e intercambiar experiencias en lo profesional y como cubanos en busca de mejorias para nuestro pueblo, desde la convivencia diaria en nuestra patria y no desde el extranjero.
    Yo resido desde mi infancia en la comunidad Ramón López Peña en el municipio San Cristóbal; imagino que entiendas lo que eso ha significado en mi vida, actualmente me encuentro de vacaciones en Cuba

    Hasta un mañana de cambios Dr. Roberto.

    • Roberto: Se trata de opinar desde la objetividad, sin ataques gratuitos o innecesarios. A lo que merezca fuego, fuego, a lo que merezca flores, flores. Un saludo afectuoso. Ojalá que ese día llegue pronto.

      • Hola Jeovany, después de haber leido y analizado varios de tus artículos y temáticas tratadas, considero que en criterio de opinión tenemos muchas semejanzas.
        Desde que regresé de vacaciones no he podido extraer nada de la tarjeta magnética, dado que esta estaba en blanco, ya que el ministerio no me había reportado de vacaciones en Cuba. Mañana tengo que ir a la CUJAE y después a la dirección provincial de salud de artemisa, me gustaria saber como ubicarte a fin de conocernos personalmente.
        Saludos Roberto

  2. Roberto: Mañana trabajo pero espero estar en mi casa el fin de semana. Llama si puedes, sólo para que estar seguro de que estoy en ese momento, sino simplemente pasa por allá. Tel: 362086. Móvil 58200251. Será un gusto.

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