“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Recordatorio necesario.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Releo la carta dirigida por médicos cirujanos del Hospital habanero “Calixto García” a Raúl Castro, que fuera publicada el pasado 20 de septiembre por Cubaencuentro de forma anónima y sin fecha. En el momento de publicar mi anterior post el 1 de octubre, desconocía yo que desde el 28 de septiembre otro sitio digital, Cubainformación, había publicado lo que asegura es la auténtica carta –esta vez respaldada por el nombre de 62 cirujanos de dicho hospital y fechada 15 de agosto de 2011– en un artículo que además acusaba a “Grandes medios internacionales y webs de la llamada disidencia cubana…” de manipular el documento. Al día siguiente, 29 de septiembre, Cubaencuentro reseñó la acusación y publicó íntegramente el texto referido por Cubainformación.

No creo que la carta hecha pública por uno de estos sitios difiera demasiado en su esencia de la publicada por el otro. Palabras más, palabras menos, pero la miseria, el atropello, la desatención y la desesperanza que describen son hechos incuestionables. Por lo mismo, hoy no centro mi atención en la presunta autenticidad de unos o de otros, sino en un hecho que aquí se desliza entretelones; este polémico documento cobra trascendencia sólo después de ser publicado por Cubaencuentro, y sin embargo fue enviado a la máxima dirección del país más de un año antes y es aquí donde pregunto: ¿estos médicos recibieron alguna respuesta de las autoridades políticas y de gobierno a sus justas preocupaciones? ¿O acaso trascendió a Internet porque jamás recibieron una respuesta a su carta? ¿Reaccionaron las autoridades con madurez y naturalidad o con su acostumbrada soberbia? ¿Hechos como este harán finalmente tomar conciencia a las autoridades cubanas de la inminente necesidad de atendernos con más respeto o se perpetuará eternamente esta indolencia?

Espero que por esta vez de la polémica broten buenos frutos. Ojalá esta intolerancia que nos ha corroído la vida no se cebe nunca más en aquellos que desde la vergüenza tienen la hidalguía de hablar en voz alta cuando otros por miedo callan. Ojalá que ningún otro cubano sufra lo que hube de sufrir por decir un día palabras parecidas, que aquí dejo como recordatorio de lo que debió cambiar, pero continúa siendo vergüenza de nuestra patria.

(*) Carta dirigida al entonces Ministro de Salud Pública Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, el 11 de noviembre de 2005, por los Dres. Jeovany Jimenez Vega y Rodolfo Martínez Vigoa. (Fragmento)

El trabajador subordinado a nuestro Ministerio tiene particularidades propias que se deben tener en cuenta para no caer en análisis simplistas… Quien se gradúa y luego se supera, como ineludible consecuencia humana, aspira a vivir decorosamente del fruto de su esfuerzo, pero hoy nuestra realidad particular es bien penosa y diferente: recibimos un salario evanescente que se agota a los 5 ó sumo 10 días, quedando pues en la agonía de la urgencia a expensas de esa especie de caridad pública, del gesto espontáneo del paciente agradecido que conoce nuestra imperiosa necesidad. Hablamos de profesionales talentosos y consagrados, de elevada calidad humana, trabajando con batas raídas y su único par de zapatos rotos, con muchas de sus necesidades más elementales sin cubrir, que han coexistido con esta lamentable situación durante más de una década, agobiados por carencias que llenarían estas cuartillas y que dejamos a su imaginación.

Si bien es cierto que algún paciente nuestro con apenas sexto grado percibe no menos de $3000.oo MN al mes vendiendo caramelos o maní y otros pueden ganarlo diariamente, sería absurda aquí la comparación con el sector que realiza trabajos por cuenta propia. Proponemos entonces llamar la atención sobre sectores estatales que interactúan a nuestro alrededor y que sí sería válido tomar como punto de comparación. Ejemplos: El agente SEPSA que incluyendo MN, CUC, alimentos, aseo personal, etc, percibe alrededor de $2000.oo MN mensualmente o la oficinista ETECSA que por conceptos parecidos percibe $ 1000.oo MN. El MINFAR y el MININT reciben salarios más altos que los nuestros y siguen hace años una sistemática política de estímulos. En todos los casos citados se otorga uniforme y calzado puntualmente al trabajador. La lista de sectores mejor remunerados sería muy larga. Entonces no encontramos respuesta para algunas preguntas: si se argumenta la no disponibilidad de recursos o presupuesto y siendo el Sistema Nacional de Salud una entidad única subordinada al estado centralizador de dichos recursos, ¿qué justifica que quien custodie la puerta del hospital reciba 3 veces más ingreso que un profesor de Medicina Interna que ha formado médicos durante décadas, e incluso que el propio director del hospital? ¿No es acaso un absurdo total que un curso de 1 mes reporte al individuo varias veces más utilidad que 12 años de estudios superiores? ¿Tiene algún sentido que esta sociedad que aspira a la igualdad plena retribuya varias veces más a un custodio que a un neurocirujano que ahora salva una vida? ¿Qué justifica que desde el especialista MGI o estomatólogo en el área hasta el último superespecialista del Instituto tengan insatisfechas sus necesidades básicas, y de no ser el caso, las satisfaga a expensas de cualquier oficio y nunca a partir de su salario como profesional?

A nuestro trabajador se le pide un espíritu altruista y desinteresado, capaz de altas dosis de sacrificio y que tenga una gran sensibilidad humana, cualidades todas que sin duda posee. Pero desgraciadamente, en la cadena de tiendas por divisas, donde es el Estado quien fija los precios y vende muy duro, donde terminan al final muchas diligencias cotidianas, las divisas que se nos cobran no son el altruismo, el sacrificio ni la dignidad (que fuera realmente conmovedor) sino llanamente el CUC… Entonces nuestro profesional, sin alternativa posible, sale a la calle a esa otra “lucha diaria” para no tener que prostituirse en su profesión vendiendo certificados, medicamentos o a cambio de prebenda alguna. Se trata de una situación tan agobiante que lo obliga a buscar una fuente alternativa de ingresos de formas tan exóticas y disímiles que lo llenarían de estupor: criando cerdos, planchando para la calle, vendiendo pizzas, jamón o huevos, como albañil, carpintero, zapatero o simplemente alquilando por un precio fijo mensual el auto que mereció en una misión internacionalista por no tener manera de costear la gasolina; actividades todas que tienen algo en común: le restan ánimo y tiempo para su superación profesional, lo sustraen de lo que debería ser su única preocupación, el estudio, que debería revertirse en una atención más exquisita a su paciente desde el punto de vista científico.

Si es posible que hoy se enarbole la bandera del internacionalismo a través de las misiones médicas en decenas de países, eso es gracias también al espíritu de entrega de cuantos permanecemos en Cuba. Nuestro trabajador ha debido asumir el trabajo de quienes salen a la misión y así un médico cubre el trabajo que antes realizaban 3 o 4 compañeros, existiendo incluso casos más dramáticos, todo esto tratando de entregar el mismo esmero al paciente y recibiendo a cambio la misma retribución de siempre mientras sabe que su colega internacionalista, muy merecidamente es cierto, recibe varios cientos de dólares al mes y a su regreso recibirá un estipendio mensual nada desdeñable bajo las circunstancias actuales…

Bajo este contexto nuestro personal se creó una expectativa mayor con respecto al aumento salarial del mes de junio de 2005, por lo que este fue recibido realmente con desilusión. Bajo estas circunstancias aumentar $ 48.oo MN al salario mensual de un médico fue poco menos que simbólico. En los pasillos de nuestros hospitales y policlínicos se escucharon duras palabras, cargadas de agravio y resentimiento, se murmuraron frases injuriosas que no repetiremos aquí por una cuestión de pudor elemental.

Nuestro Ministerio está en la obligación moral de dar una respuesta respetuosa a sus trabajadores dada la altísima sensibilidad del tema que aquí se trata, el mismo trabajador que en el momento más álgido y triste del período especial se mantuvo por $3.00 USD o menos al mes junto a su puesto de trabajo sosteniendo en pie la valía de esta obra y que merece saber que sus criterios son tenidos en cuenta… Todo aquí se dijo adecuadamente con total apego a la verdad, se dijo de modo mesurado y obedece a una razón muy simple: si bien es la justicia el ideal supremo de la Revolución no es justa ni proporcional, sin embargo, la retribución que actualmente recibe nuestro trabajador aún después de décadas de esfuerzo y consagración, mientras otro sectores estatales son retribuidos varias veces más, situación nada compatible con el principio marxista ¨…a cada cual según su trabajo.¨

el problema en sí es mucho más polémico y profundo y nunca será resuelto con remedios paliativos ni tímidos aumentos salariales. Solo podemos, humildemente, alertar; el que tiene oídos para oír, oiga. La realidad es mucho más dura que cualquier palabra y esa, aunque nos queme las manos, no cabe en ningún discurso. Son miles los trabajadores… que esperan su respuesta. Confiamos en que sea moderada y juiciosa, argumentada e inteligente, alejada de cualquier asomo de torpeza. La dureza de estos tiempos no nos ha hecho perder la ternura de nuestros corazones. Tenemos fe en que se tomarán decisiones consecuentes con el espíritu de esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

-Fin del documento-.

P.D.: Once meses después de entregada esta carta en la sede del Ministerio de Salud Pública sus dos autores fuimos inhabilitados durante más de 5 años.

Comentarios en: "Recordatorio necesario." (4)

  1. Angel Martinez dijo:

    Los Castros gobiernan porque los cubanos obedecemos.

  2. Hola Geovani, si puedes investiga mejor las respuestas que recibieron los cirujanos del Calixto, pues analizando bien las fechas, la carta fue enviada en agosto del año pasado y a mediados de este año 2012 se conocio del “explote” del director del Calixto y de un grupo de cirujanos que segun se filtro hacian operaciones quirurgicas y cirugias plasticas por la “izquierda” como una forma de mejorar sus ingresos personales. A mi entender esa fue la respuesta del Gobierno ante los reclamos de los trabajadores de la salud, buscarle la quinta pata al gato para demostrar que los firmantes de la carta son unos corruptos, gusanos que no tienen derecho a reclamar. Ud mejor que nadie conoce el modus operandi para responder a cartas de ciudadanos que reclaman derechos. Seria interesante una investigacion mas profunda para conocer si algunos de los firmantes de la carta forman parte de los cirujanos defenestrados recientemente.

    Saludos y felicitaciones por este blog donde reflejas el pensar de la mayoria de los cubanos. Ya es conocido que el Gobierno de Cuba solo le hace caso a lo que se publica en Internet y en los medios de comunicacion del extranjero, pues ni ellos mismos leen, ni creen en la prensa nacional.

    • Liborio: Tengo entendido que lo del Director del Calixto no guarda relación con su gestión en ese hospital. Según un viejo amigo, mejor enterado que yo y muy cercano a ese centro, el mencionado director cae por una redada que se hizo en el Hospital Ginecobstétrico Maternidad Obrera, en Marianao, centro en el que él sí era director durante el tiempo en que operó el presunto team que operaba cobrando por cirugías de diferentes tipos, supongo -no estoy seguro sobre este punto- pero en el momento que ese team es desarticulado ya ese doctor era Director del Calixto hacía casi un año, por lo que este hospital no fue el realmente implicado en el caso que Ud. refiere. No obstante, como razonamiento es válido, pues ya sabemos cómo opera el poder si se le cuestiona más allá de la linea que la “prudencia” define. Saludos.

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