“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Habría que hacer un puente.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

No es su mejor canción, pero el tema me cala hasta los huesos. Repaso el clip de Arjona y otra vez me estremezco, me levanto y castigo el teclado con un dolor que me doy pena, un dolor que intento poner en palabras que no bastan, porque 50 años ya parecen demasiado tiempo y hay demasiadas esperanzas rotas, dispersas, prometidas y pospuestas, que naufragaron hasta hoy en el estrecho.

Causa primera y medular de todas y cada una de las muertes sufridas por los balseros en el abismo del estrecho, la prohibición de viajar siempre fue una bofetada en la mejilla de este, mi único pueblo partido en dos, más que por la corriente del golfo, por las borrascas de la intolerancia. Debido a esta villanía ¨desertan¨ el profesional y el deportista; se sirven ciudadanías a la carta, española o mesopotámica, quienes de repente avalan su lejano pedigrí; trafican su cuerpo las jineteras que parten; venden su escupitajo de silencio los cobardes que simulan por migajas; veo como se prostituye la dignidad de buena parte de los cubanos.

La separación familiar provocada por la política migratoria que ha impuesto el Gobierno cubano durante más de medio siglo merece ser catalogada como un crimen de lesa humanidad en cualquier estrado que se respete. Ninguna otra arbitrariedad, entre las mantenidas por el Gobierno cubano durante este tiempo, ha sido tan traumática y nefasta para el pueblo que la sufre. Digo el pueblo, porque su naturaleza selectiva potencia su matiz más ultrajante: a la vez que privan al pueblo de su genuino derecho a viajar, los altos funcionarios políticos y de gobierno sí se pasean el mundo, y como ellos sus hijos, esposas y ¿por qué no? sus amantes; van y vienen sin tapujos bajo la coartada de misiones oficiales o como ¨gerentes¨ de firmas fantasmales que nadie sabe de qué van, y así aquellos disfrutan de sus becas en Europa mientras estas se dan su paseíto por Cancún, en tanto yo y los míos jamás hemos pasado de Matanzas.

Hace más de un año Raúl Castro anunció públicamente que su gobierno instrumentaría cambios, que no precisó, en los mecanismos migratorios, pero ya asoma nuestro sutil otoño y da la impresión de que no les importara, de que tuvieran aún toda una vida para apostar por la reunificación de la familia cubana. Cada día que pase sin que se abran las puertas será un día de vergüenza y una tentación nueva para las desgracias. Pocas veces un gobernante estuvo ante tal encrucijada teniendo en sus manos tan a las claras la potestad para remediarla; hoy descansa sobre sus hombros la responsabilidad por cada nueva muerte en el estrecho como hasta ayer fue responsable Fidel Castro de instrumentar y mantener intacta por medio siglo este engendro que tanto dolor provoca a mi pueblo, causante esencial de los éxodos más dramáticos de la Historia cubana. Ahí están para contarlo el luto de las madres y la ausencia y la mirada de los niños huérfanos y muertos. ¡Ya es hora de vindicar, de forma incondicional, este derecho del pueblo cubano! Todo aquel que se oponga en esta hora será juzgado ante la Historia, inexorablemente, como culpable por este lento genocidio.

Pero mientras el poder calcula en las sombras, yo vivo con un sueño recurrente: en medio de un mar extenso y apacible, sobre un puente sin fronteras ni peajes dos niños se miran a los limpios ojos, se regalan diáfanas sonrisas, se abrazan sin recelos y lo olvidan todo. Sentados sobre un montón de sueños nuevos contemplan en paz un cálido sol que nace al borde del estrecho sobre el horizonte común, ¡ya amanece hermano! se dicen… ¡ya amanece!…

Ver: Identidad cubana: entre la verguenza y el orgullo.

Ver: Ábrete sésamo.

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Comentarios en: "Habría que hacer un puente." (2)

  1. Angel Martinez dijo:

    Los Castros han cometido un crimen,han destruido una nacion,economica y socialmente.Pero que hacemos los cubanos?.Obedecer,obedecer,y legitimizar al esclavista en cada epoca de elecciones,en cada concentracion de apoyo al gobierno,con la asistencia a las reuniones,las guadias cederistas,lo legitimizamos participando.Nada se puede hacer si el pueblo quiere ser esclavisado.

  2. [...] expectativa sin precedentes en más de 50 años para un pueblo que sufrió ya por demasiado tiempo la separación familiar y el luto por las terribles muertes en el mar. Se supone que a partir de este momento dejó de [...]

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