“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para julio, 2012

La falacia de Internet en Cuba.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

No por emprenderla contra Granma pero sucede que es la única publicación a que estoy suscrito y yo, como millones de cubanos, tampoco dispongo de Internet de modo que aquí va mi desquite. No pude evitar leer en la sección de internacionales de su edición del pasado 6 de julio el lamentable modo en que la Agencia Prensa Latina se anota otra pifia, esta vez mediante declaraciones de su presidente Luis Enrique González, quien en medio de una cumbre mundial sobre medios de difusión acaba de afirmar que en Cuba ¨… más del 30% de la población tiene acceso a Internet, y otro 30 a las nuevas tecnologías, a través de servicios sociales que existen ahora en la red de redes

No salgo de mi asombro con tipos como Luis Enrique, que al decir esto mienten públicamente del modo más burdo. Al escuchar esto cualquiera supondría que Cuba tiene una tasa de conectividad comparable a cualquier otro país del área, cuando la realidad es bien diferente. Este señor sabe que las autoridades políticas y de gobierno cubanas han hecho hasta ahora todo cuanto humanamente les ha sido posible por mantener a su pueblo en el más absoluto oscurantismo cibernético; que en mi país sólo acceden a Internet unos cuantos privilegiados, y esto, con la amenazante daga de la censura amenazando con defenestrar al temerario que se atreva a colocar cualquier comentario ¨inapropiado¨, pues un partido que todo lo fiscaliza, no iba a hacer la excepción precisamente con algo tan estratégico como la información.

Si los selectos periodistas, rancios panelistas de mesas redondas, directores gerenciales y de firmas extranjeras, personal diplomático, altos funcionarios o excepcionales figuras públicas afines ideológicamente con el Gobierno cubano a los que este les permite conectarse desde su casa, o bien los estudiantes que conforman las patéticas brigadas de respuesta cibernéticas desde la UCI llegan a contabilizar ese 30%, eso sería una estadística que este cubano duda muchísimo, pero siempre habrá que tomar en cuenta, no obstante, que para mantenerse on line la condición sino cuo non siempre será la sumisión absoluta a lo normado por los inquisidores.

Espero que el Señor Director de Prensa Latina, cuando habla del otro 30% que tiene ¨acceso¨ a las nuevas tecnologías, no se esté refiriendo a la declinante red de ¨Joven Clubs¨ o a las mal llamadas ¨salas de navegación¨ existentes en algunas oficinas municipales de correo, lugares desde lo que, con mucha suerte, se puede apenas revisar un Email y a donde inexorablemente llega también el ojo revisor del partido, y llegado el caso, de la policía política, lo cual no es secreto para nadie. Igual espero que tampoco se refiera a ese más selecto aún sector que tiene la holgura económica necesaria para pagar en un hotel la extorsiva tarifa de entre 6.00 y 12.00 CUC por hora de conexión (entre $6.60 y $13.20 USD, o sea, de $150.00 a $300.00 pesos de un salario de $400.00 pesos mensuales) fijada por la Resolución No. 146/2012 del pasado 27 de abril, que establece el Ministerio de Finanzas y Precios para nuestro trabajador, todo lo cual movería a la risa si no se tratara de un asunto tan serio.

Independientemente de lo que afirme este obnubilado director sí sé algo muy concreto: será por pura fatalidad ¿? pero no conozco a un solo médico cubano de todo mi círculo de relaciones que se conecte a Internet, ni a uno sólo de mis vecinos en muchas calles a la redonda, ni uno sólo de mis familiares, ningún amigo, que lo haga libremente desde su casa e igual me pasa a mí y a cada blogger que conozco.

Este asunto no admite más vuelta de hoja: el Gobierno cubano mantiene a su pueblo privado deliberadamente del acceso a Internet porque le teme al libre flujo de información y necesita imperiosamente mantener el más absoluto monopolio sobre ésta para conservar su poder sin sobresaltos. Más de una vez lo he dicho: mantengo la más absoluta certeza de que si el poder en La Habana lo considerara conveniente para conservar su status, nuestro pueblo accediera a la red por encima de cualquier obstáculo económico o político, incluyendo el embargo estadounidense. Por todo esto le sugeriría al Señor Luis Enrique, todo un profesional de la prensa, que al menos aprenda a mentir con más sutileza por el bien de la flamante agencia que representa.

Puertas abiertas y cabos sueltos.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Después de la huelga de hambre que protagonizara el pasado mes de marzo, que derivó en nuestra habilitación para el ejercicio de la Medicina, nuevamente ejerzo mi profesión en Guanajay desde el 7 de mayo. Ahora bien, a más de 2 meses de haber comenzado a trabajar aún persisten un par de cabos sueltos: si bien es cierto que se nos restituyó todo el salario dejado de percibir durante aquellos 66 meses y se me permitirá reanudar desde tercer año mi especialidad en Medicina Interna a partir de septiembre, también es muy cierto que todavía no existe constancia alguna en nuestro expediente laboral de que se nos pagó aquella suma y de lo cual se deriva que estos 5 años y medio se contemplan como trabajados, que fue lo que se nos comunicó se haría y lo legalmente estipulado en el Decreto Ley 268-2009 (Modificativo del régimen laboral) en su Capítulo V.

Igualmente este Decreto Ley establece que en caso de ser revocada una sanción administrativa injusta, el trabajador que sufrió dicho prejuicio debe ser públicamente vindicado ante la asamblea de asociados de su centro de trabajo y esto es, en nuestro caso, una reunión igualmente convocada por la administración, el partido y el sindicato, tan pública como aquellas que se realizaron en 2006 para vilipendiarnos gratuitamente, donde se exponga por qué fue un error habernos sancionado y por qué se decidió ahora revocar aquel fallo. Esta reunión, aún no convocada –que no tiene que derivar en el Harakiri de nadie pues, en lo particular, no lo necesito– me encontraría más maduro que entonces y también creo, espero, un poco más sabio, por lo que nadie debe esperar que de esta boca salte una sola palabra manchada de odio o resentimiento, pero creo que esto sería un ejercicio muy saludable para todos y hablaría más a las claras sobre la verdadera posición de las entidades políticas ante este caso.

Una reunión de este tipo, realizada con mis compañeros en un clima de sosegado respeto, diría mucho sobre la tolerancia que hoy propugna públicamente nuestro gobierno, pero un gesto en cualquier otro sentido no haría más que denunciar exactamente lo contrario, pues la falta de humildad para reconocer los errores ha sido uno de sus grandes lastres y esto dejaría abierta la puerta para que historias como la nuestra se repitan una y otra vez en cualquier momento y lugar de esta islita nuestra. Este sería un acto que nos vindicaría a todos. Mientras este momento llega Ciudadano Cero, con paciencia, espera.

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