“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para marzo, 2012

Entrevista concedida a Praxis

Entrevista concedida por el Dr. Jeovany Jimenez Vega aPraxis, informativo local de la Iglesia católica de Guanajay,publicada en su última edición.

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Un acontecimiento inédito por la responsabilidad social que ha asumido gran parte del pueblo guanajayense y en especial un sector importante de la Iglesia católica merece unas líneas de su protagonista.

Praxis.- ¿Por qué otra vez una huelga de hambre?

J.J.V.- No comparto la huelga de hambre como método de lucha o denuncia social; lo considero incivilizado pues atenta contra la vida, pero a su vez hay que reconocer que es usado solo cuando es igual de incivilizado el poder que se nos opone. Si en nuestro país imperara un Estado de derecho semejante conducta no fuera necesaria, pero a ella se acude cuando el ciudadano se ve aplastado por un poder que lo sobrepasa, sabiéndose víctima de una injusticia ante la cual agotó completamente cualquier recurso posible para su reparación.

Praxis.- No sabemos si eres cristiano, pero ¿que sientes por este acompañamiento especial de la Iglesia, sacerdote, Obispo, religiosas, laicos, prensa católica? ¿Están mediando en tu reclamación?

J.J.V.- La relación Estado-Iglesia Católica en Cuba hoy es muy compleja y polariza fuertemente las opiniones. Aquí solo me gustaría agradecer las profundas muestras de apoyo que me han mostrado la comunidad católica de Guanajay, el Padre Carreró, las hermanas Escolapias y el Obispo Serpa, preocupados y ocupados en ayudarme, comprometidos en acciones concretas. Igual agradezco al resto de las congregaciones religiosas, también atentos y orando con fe para que todo se resuelva.

Praxis.- ¿Por qué reclamar un trabajo cuyo salario no alcanza para vivir?

J.J.V.- No hay que confundir para nada el poco respeto mostrado por nuestros gobernantes o las autoridades del MINSAP hacia los profesionales del sector, con el amor que sentimos por la profesión a la cual le consagramos nuestra vida. Si este gobierno encuentra recursos para pagarle miles de pesos a otros sectores pero no los encuentra para retribuir a un médico que salva vidas será vergüenza para él. Yo vivo orgulloso de mi profesión.

Praxis.- ¿Has notado rechazo o quizás mucho más apoyo por parte del pueblo a tu reclamación? ¿Te persuade o te reafirma en tu opción?

J.J.V.- Algunas personas pueden opinar sin conocer las interioridades del caso, pero cuando se asoman y descubren la verdad quedan estupefactos. Por lo general, el pueblo de Guanajay sabe bien que está ante una gran injusticia y generalmente me ha mostrado un apoyo palpable y sincero. Me siento hijo de este pueblo. Todo este apoyo me ratifica en mi justo propósito.

Praxis.- Algún mensaje final.

J.J.V.- Sueño con el día en que ningún cubano acepte algo o haga concesión alguna si ésta le cuesta un grano de dignidad. Se trata de poner la dignidad humana por encima de todo.

Huelga de hambre, día 21. Bitácora 2.


Por: Jeovany Jimenez Vega.
Hoy se completaron tres semanas de iniciada mi huelga de hambre. El signo distintivo durante estos días ha sido el silencio absoluto guardado por las autoridades del Gobierno cubano y por los funcionarios del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). Absolutamente nadie, de ninguna institución gubernamental ni del MINSAP, han hecho ningún pronunciamiento público ni se me ha acercado hasta hoy a preocuparse por mi caso, ni por la huelga de hambre en sí, ni a preguntar siquiera humanamente por mi estado de salud.
Nada de esto me sorprende para nada; de hecho no esperaba otra conducta de instituciones y funcionarios que nos ignoraron durante cinco años pues, de hecho, fueron precisamente ese silencio y esa indolencia institucional las que me trajeron hasta aquí. Más de 70 documentos entregados personalmente en las sedes de las entidades centrales políticas y de gobierno, dejadas sin responder unas tras otras durante cinco años, así lo prueban. Todo esto explica que finalmente optara por la huelga de hambre como último recurso para vindicar nuestros derechos usurpados.
Cada día, durante toda la semana, he recibido llamadas de emisoras radiales de varios países que se mantienen interesadas en el curso de la huelga y difunden la verdad sobre este caso. En la tarde del sábado 24 recibí la visita de Emiliano Bos, periodista italiano acreditado en La Habana con motivo de la visita del Papa Benedicto XVI, a quien le concedí una entrevista para la emisora suiza RSI, que se escucha en buena parte de Europa. Ya el viernes 23, a las 5:00 pm, me había quedado con las ganas frente a Noticias ArTV, del Canal Educativo, esperando en vano la transmisión de la entrevista que le concediera al canal provincial el lunes 19 y que me aseguraron sería transmitido. Esto es un botón de muestra de que la censura siempre se impone, que no tienen el valor de publicar una verdad como esta y que todo fue una jugarreta para ser usada en su momento descontextualizándolo todo, pues no saben obrar de otro modo.


Aunque mi estado de salud es estable, pues intento dormir bien y mantenerme hidratado tomando frecuentemente agua y sales de rehidratación, ya comienzo a sentir cada día más el rigor del ayuno y el cansancio acumulado después de tres semanas, sintiendo ya un decaimiento cada vez más marcado y constante y ya he perdido, hasta este momento, unos 11 kg de peso (comencé el 5 de marzo con 70 kg).
Anuncié desde ayer por Tweeter y ratifico aquí que, ante el silencio mantenido por el Ministro, mañana martes 27 sobre las 9:30 am me presentaré en la sede del Ministerio de Salud Pública para solicitar personalmente un despacho. Igualmente ratifico mi intención de asistir, junto a los feligreses católicos de Guanajay, a la misa que oficiará el Papa Benedicto XVI en la Plaza de la Revolución el miércoles 28 de marzo.
Cada día que las autoridades cubanas y del Ministerio de Salud Pública decidan continuar con este ficticio silencio, sólo conseguirá hundirlos cada vez más en el lodo. Cuando reúnan el valor necesario para romper el silencio se presentarán ante ellos sólo dos alternativas: o reconocen con humildad que todo fue un error desde el principio y proceden a habilitarnos en nuestro trabajo y a reinsertarme en mi Residencia en Medicina Interna – algo que reconozco remoto pero posible y que sería, incluso para ellos, lo único acertado e inteligente – o deciden persistir en aquella insostenible mentira sembrada desde 2006. En el segundo caso, sería muy prudente para ellos que vayan contando desde ya con un muerto más en su récord y que vayan preparando, con sumo cuidado, el discurso que explique al mundo de qué modo aquel joven militante comunista de 2006, que no hizo otra cosa que estudiar Medicina y ejercerla con amor, sin antecedentes penales – ni siquiera sanciones administrativas previas – que luego quiso superarse haciendo una de las especialidades más difíciles, por lo abarcadora, lo cual no se le permitió, terminó convertido en ese ser execrable que dibujarán en su desesperado intento por justificar un crimen. Aunque no les importe el dolor humano que así generen, porque después de todo… ¿qué importa una raya más en la piel del tigre?
(*) Cualquier información a través de mi móvil +5358200251, teléfono fijo 362086 (Artemisa) o a través de Alfredo Felipe Valdés, portador del caso, exiliado en Málaga, España, (móvil 627222638). Informaré por Twitter (DrJVega).

Huelga de hambre, 18 días. ¿Qué más quieren demostrar?

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Ya quedó claro que son más machos y viriles que el resto de los cubanos, incluyéndome por supuesto, que tienen los genitales más legendarios y robustos, la testosterona más poderosa y que con ellos no se juega, que son los machos alfa de esta historia. Nada de esto se discute, más de 50 años deberían bastar para dejar las cosas claras, pero entonces ¿qué más quieren demostrar? Si yo solo estoy pidiendo que me devuelvan mi trabajo ¿qué oscuro complejo se oculta detrás de la fachada del supermacho? ¿Qué les impide reconocer humildemente que todo fue un error?

Ahora tienen delante a alguien dispuesto a morir y pueden evitarlo todo con una firma que se estampa en dos segundos; entre mi trabajo y yo, estoy convencido, sólo se interponen la tozudez y la soberbia.

Nota: Este post fue programado desde el lunes 19 de marzo de 2012.

Huelga de hambre, 16 días. ¿A quién inhabilitaron en 2006?

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Ahora dirán que soy un desalmado, que nada de mérito hubo en mi pasado, que todo en mí fue pura mierda. Intentarán demeritar hasta mi sombra, dirán que no soy más que un tipejo que engañó a sus compañeros e insistirán en su mentira como aferrados a una tabla de náufragos. Con el dedo acusador, como de costumbre, señalarán al renegado que hoy se codea con disidentes y bloggers incendiarios, pero fueron precisamente ellos quienes me trajeron a conocer a Yoani y a Reinaldo, a Orlando Luis, a Agustín, a Joisy, a Laritza, a Mirian, a Vallín, a Dagoberto y a otros que ni siquiera conocía entonces que existieran, y fue por culpa de ellos que me asomé a este mundo de irreverentes y contestatarios que asumen todos los riesgos de vivir con sus verdades a cuestas en un país que solo premia la indolencia y la mentira; fueron los acusadores, y nadie más, quienes me trajeron a inaugurar Ciudadano Cero.

Reza la sentencia que la defensa está permitida, y ahora sólo me alcanza el ánimo para recordarles que fueron precisamente ellos quienes me obligaron a dar el primer paso. Ellos saben que aquel joven que en 2005 se dirigió a su ministro, ya se había desangrado por todo aquello que creía desde que aprendió a balbucear apenas el nombre de los barbudos. Ahora soy el anticristo pero, aunque lo oculten, saben que antes de aquel mayo fatídico en que Fidel anunciara públicamente que solo nos merecíamos un “aumento salarial” de menos de 2 dólares al mes, este cubanito había dejado ya mucha salud y los mejores años de su juventud – o lo que es lo mismo, de su vida – militando en la dirección de la FEU, la UJC y luego en su propio Partido; que no fue gratuito ser elegido en septiembre de 1995 para viajar a París como parte del Proyecto de Intercambio Juvenil “Pasaporte Mundo”, auspiciado por la municipalidad de Saint Denis; que solo por coyunturas muy puntuales, que no vienen al caso, no fui condecorado por aquellos años con la Orden Julio Antonio Mella, para la cual fui candidato por este mismo Guanajay que hoy presencia como me consumo lentamente, como se consume en silencio la parafina para mantener viva, hasta el último momento, la dignidad de la llama.

Así las cosas, cuando desaten la jauría sólo les depararán estas preguntas: ¿a quién inhabilitaron hace 5 años, al irreductible Ciudadano Cero que habla desde Voces Cubanas o al militante comunista que quiso ser consecuente y sincero? En esta historia ¿qué fue causa y qué consecuencia? ¿Quién lanzó la primera piedra? Buscando estas respuestas, no me caben dudas, todos los dedos señalarán hacia La Habana.

Nota: Este post fue programado desde el lunes 19 de marzo de 2012.

Huelga de Hambre.Bitácora 1

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Por razones ajenas a mi voluntad no pude acceder hasta hoy a Internet y envío estas palabras a Ciudadano Cero a través de mi esposa. Durante la primera semana de mi huelga de hambre permanecí la mayor parte del tiempo en el parque Martí de Guanajay, ubicado delante del policlínico comunitario de este municipio y que fuera el último lugar donde trabajé hasta octubre de 2006. Durante esos días oscilé entre este parque y el parque central, frente a la Iglesia Católica – separados por unos 100 metros entre sí – según necesitara resguardarme del sol o beber agua.

Durante los tres primeros días recibí las visitas de rigor, que nunca faltan, de varios oficiales de la Seguridad del Estado para disuadirme de mi propósito, asegurarme que por esta vía no lograré nada y que no permitirían usar lugares públicos para este tipo de posturas. Después de un par de educadas conversaciones creo haber dejado claro que sólo me retiraría de estos lugares detenido por ellos y que estoy dispuesto a llegar hasta el final. Parece haber sido vehemente mi respuesta, porque después de esto sólo he sabido de su presencia a través de los viejitos cagalitrosos y chivatos de poca monta que ponen a coger sol en sus clásicos puntos de observación.

El jueves 8 de marzo me trasladé a La Habana, a casa de Antonio Rodiles, en el municipio Playa, donde grabamos una entrevista para Estado de SATS que ya teníamos previamente concertada y al regresar ya no he vuelto a abandonar el municipio de Guanajay

El lunes 12 de marzo, ya sintiéndome el rigor de mi primera semana de huelga y no pudiéndome dar el lujo de mantener este deambular de un parque al otro, decidí instalarme en el jardín de la Iglesia Católica de Guanajay, con el previo consentimiento del párroco, el muy estimado Padre Carreró, que no puso objeción alguna, y así durante toda la tarde de ese día quedaba plantado el campamento en ese sitio, delante de cuya verja pasaron cientos de guanajayenses, la mayoría de ellos mostrándome su ferviente apoyo. Esa noche, después de una llamada que recibiera desde el Comité Central el Obispo Serpa, de la Diócesis de Pinar del Río, y que transmitiera al Padre Carreró, decidí trasladarme al portal de las religiosas Escolapias, ubicado en el propio parque central de Guanajay, a 50 metros de la Iglesia Católica y ahí he permanecido hasta hoy.

En la tarde del viernes 16, a mis 11 días de huelga, recibí por segunda vez la visita de la tropa de Voces Cubanas: Yoani Sánchez, Reinaldo Escobar, Agustín y Orlando Luis Pardo; ya habían estado aquí el miércoles 7 y regresaban entonces preocupados por la marcha de este asunto. También Joysi García me entrevistó durante la primera semana y publicó una reseña muy objetiva en su sitio.

Y así completo hoy mi segunda semana de huelga de hambre. Me sostengo tomando sólo agua y algunas sales rehidratantes pediátricas. Me mantengo hasta hoy firme en mis demandas y el Ministerio de Salud Pública finge no darse por enterado, manteniendo hasta este momento un silencio absoluto con relación al caso y a mi huelga. Estoy aún bien de salud, aunque ya comienzo a sentir un decaimiento más o menos marcado pero constante y ya ha bajado unos 10 kg de peso (el lunes 5 de marzo oscilaba entre los 69 y 70 kg). Desde que aquellos oficiales de la Seguridad del Estado me insinuaran que me pudiera estar alimentando en casa de las monjas Escolapias no entré más a ese lugar y me he limitado a permanecer en el portal todo el tiempo a la vista de todos.

Desde aquí exijo al Gobierno cubano y al Ministerio de Salud Pública que se pronuncien sobre este caso y que nos habiliten en nuestro trabajo. Ahora sólo pueden elegir entre esto o dejarme morir.

Cualquier información a través de mi móvil +5358200251, teléfono fijo 362086 (Artemisa) o a través de Alfredo Felipe Valdés, portador del caso, exiliado en Málaga, España, (móvil 627222638). Informaré por Twitter (DrJVega).

Carta al Papa Benedicto XVI.

Artemisa, 20 de febrero de 2012.

A Su Santidad Benedicto XVI:

Como a la mayoría de los cubanos, mucho me regocija su anunciada visita a nuestra patria, a la que sin dudas será bienvenido. Llegará Usted a un país que vive el momento más complejo de su historia. Para entonces, con toda certeza, nuestras autoridades le mostrarán, entre otros, los logros de nuestra Salud Pública y le asegurarán que esta es una prueba inexcusable de los desvelos del Gobierno cubano por su pueblo. Por eso debe saber, Su Santidad, que hay una parte de la historia que le será ocultada a Usted y al mundo: la desesperante situación económica, rayana con la pobreza, en que estamos obligados a vivir los artífices del milagro. Pero la arista más degradante del asunto – más grave aún, si se quiere, que el hecho en sí – es que nuestro gobierno no admita cuestionamientos y castigue, inexorablemente, a quien se atreva a criticar la indigencia en que nos obliga a vivir.
Le escribe un médico cubano graduado desde 1994, inhabilitado para el ejercicio de la Medicina en mi país por tiempo indefinido, desde octubre de 2006, junto a mi colega el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa. Por más inverosímil que parezca, nunca pusimos en peligro la salud o la vida de ningún paciente, no vulneramos la disciplina laboral ni faltamos nunca a nuestro Código de Ética Médica; para ser privados del ejercicio de nuestra profesión bastó que canalizáramos, ante el entonces Ministro de Salud Pública, el criterio de 300 profesionales del sector sobre un aumento salarial irrespetuoso realizado, a mediados de 2005, bajo el gobierno de Fidel Castro.
Su Santidad: Aunque nuestro gobierno asegure que las diferencias con su Iglesia son asunto del pasado, que corren otros tiempos y que ellos mismos han cambiado, sin embargo, la intolerancia que creara durante los años 60 los célebres campos de trabajo forzado de las UMAP – donde también padecieron decenas de miles de creyentes – fue exactamente la misma que 40 años después nos inhabilitaba por dirigirle la palabra a aquel ministro, lo cual denuncia que esa sonrisa que hoy le muestran no es más que pura simulación.
Cuando nuestras autoridades le expongan, Su Santidad, los loables indicadores de salud; cuando le comenten sobre exitosos trasplantes de órganos; cuando le sean mostrados los avances en la Ingeniería Genética y la Biotecnología aplicadas a la Medicina y le hablen sobre las misiones médicas sostenidas por el Gobierno cubano en más de 70 países no le dirán, sin embargo, que este prodigio fue logrado gracias a un ejército de profesionales que recibimos mensualmente un salario básico miserable equivalente a $ 25.00 USD, aún cuando los servicios médicos en aquellos países – convertidos en el primer renglón exportable de este país – generan al menos 8000 millones de dólares cada año; tampoco le dirán que los trabajadores del sector somos retenidos obligatoriamente durante cinco años por nuestro ministro si deseamos viajar al extranjero y que estamos indefensos ante los más escandalosos abusos, pues no contamos con un gremio ni con una representación sindical efectiva, recibiendo del poder, a cambio de nuestro admirable trabajo, la más absoluta inatención.
La proverbial injusticia que motiva esta carta – denunciada en mi blog “Ciudadano Cero”, que se encuentra en el portal “Voces Cubanas” – fue cometida con el beneplácito de todas las instituciones centrales de nuestro país; esto incluye a la Fiscalía General de la República, al Comité Central del Partido, al Presidente del Parlamento, al Consejo de Estado – incluidas cuatro cartas dirigidas al Presidente Raúl Castro y dos al Vicepresidente José Ramón Machado Ventura – y por supuesto, al Ministerio de Salud Pública, al cual nos dirigimos en 20 ocasiones sin recibir respuesta. Alrededor de 80 documentos enviados durante más de cinco años – incluyendo dos serias tentativas de huelga de hambre – ilustran la insensibilidad de las autoridades cubanas hacia los problemas de su pueblo. Además, Santidad, como parte de nuestro esfuerzo, desde octubre de 2010 nos dirigimos al Arzobispado de La Habana, mediante documentos enviados a Su Eminencia el Cardenal Jaime Ortega Alamino, donde le solicitamos que, en virtud del papel jugado por la Iglesia Católica como mediadora en eventos políticos recientes, interceda por nuestro caso ante el Gobierno cubano para que sea enmendada esta injusticia.
Su Santidad: El gobierno que hoy lo recibe, que se autoproclama respetuoso de los Derechos Humanos y no duda en ostentar a los médicos como trofeo, es el mismo que nos mantiene en la pobreza deliberadamente, a la vez que perpetra villanías como esta. El caso que aquí le esbozo, trasciende el mero interés personal y es altamente ilustrativo del modo en que un gobierno intolerante se proyecta hacia su pueblo. Este ultraje a la dignidad humana, que se ha mantenido impune durante más de cinco años, desmiente definitivamente las ínfulas de apertura que hoy pregona el Gobierno cubano. Por todo esto, Santo Padre, con toda humildad, le solicito y agradezco de antemano que interceda ante nuestras autoridades para que nos restituyan al trabajo que nos fue usurpado. Hoy me dirijo a Usted como cumbre de la Iglesia Católica y como al hombre en Jesús, el Cristo que nos compulsa a sentir en nuestra mejilla el ultraje hecho a cualquier mejilla de hombre.

Con todo respeto, agradece su atención:

Jeovany Gimenez Vega.
Calle 54 # 2914. Artemisa.
Provincia Artemisa. Cuba.

Se declara en Huelga de hambre el Dr. Jeovany Jimenez Vega.

En la tarde de hoy, siendo la 1:30 PM, entregué en la sede del Ministerio de Salud Pública un documento dirigido al Ministro Dr. Roberto Morales Ojeda, mediante el cual me declaro en HUELGA DE HAMBRE, que mantendré hasta mi muerte si no se cumplen las siguientes condiciones:

1.- Sean derogadas las Resoluciones Ministeriales 248 y 249, del 27 de septiembre de 2006, que nos inhabilitaron para el ejercicio de la Medicina en Cuba por tiempo indefinido a quien escribe y a mi colega el Dr. Rodolfo Martínez Vigoa respectivamente.

2.- Sea derogada la Resolución Decanal 14-06, del 25 de abril de 2006, que suspendió arbitrariamente mi Residencia en Medicina Interna mientras cursaba su último año.

3.- Le sea entregado al Dr. Alfredo Felipe Valdés, ciudadano cubano exiliado en Málaga, España, su título universitario debidamente homologado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, según lo pactado entre los gobiernos de Cuba y España a finales de 2010 al acoger a los refugiados políticos de la causa de 2003, compromiso incumplido hasta este momento.

Me declaro en huelga de hambre en pleno uso de mis facultades mentales, en buen estado de salud y sin tener asociada ninguna condición orgánica que pueda causar mi muerte durante los siguientes tres o cuatro meses, por lo que responsabilizo al Ministerio de Salud Pública, al Partido Comunista de Cuba y al Gobierno cubano de mi muerte y de cuantas consecuencias se deriven de esta actitud que asumo luego de agotar absolutamente todos los recursos civilizados que como ciudadano común tuve a mi alcance. Esta es una decisión que asumo ejerciendo la soberanía que en lo individual tengo sobre mi vida, como persona adulta y conciente del paso que doy, por lo que no se podrá acusar a terceras personas de instarme de ningún modo a asumir esta conducta.

La huelga de hambre la realizaré físicamente en el Parque Martí del municipio artemiseño de Guanajay, frente al Policlínico Comunitario, que fue mi último centro de trabajo. Sólo me retiraré de ese lugar en caso de ser detenido por la Policía o los Órganos de la Seguridad del Estado. Informaré a travéz de Ciudadano Cero, de Twitter y a través de +5358200251.

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