“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.


A Ricardo Alarcón de Quesada.
Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

Recientemente Usted se hizo eco de un informe de la CIA – ¡sacrilegio! – para asegurar que los cubanos percibimos un ingreso anual percápita equivalente a $ 9900.00 USD, según lo cual seríamos superados en el área sólo por Brasil, la sexta economía mundial. Para semejante chiste la Agencia, cuya faceta humorística francamente desconocía, se basaba en las presuntas “gratuidades” que nos garantiza nuestro humanitario gobierno. No sé de qué modo, al hablar así, Usted parecía olvidar o desconocer que durante toda la vida laboral de un trabajador cubano el Estado le rebaja el 30% de su “salario” cada mes, precisamente, para asegurar su jubilación y las demás garantías de la Seguridad Social.
Tal vez piense Usted que todos los cubanos tenemos las puertas abiertas que tiene Usted en sus funciones de Presidente del Parlamento por decir públicamente tontadas como esta, pero por suerte o por desgracia no es así. Sería tan simple la vida para los millones que no podemos darnos el lujo de dar una alimentación adecuada a nuestros hijos; que estamos obligados a contratar profesores particulares para nivelar sus conocimientos después que uno de los experimentos de Fidel Castro destruyera, durante la pasada década, la infraestructura funcional del Sistema de Educación; que cuando debemos trasladar a un anciano a un turno médico tenemos que pagar por el alquiler – pues el Sistema de Transporte es una ruina – más de lo que recibimos de su gobierno por un mes de trabajo; que no tenemos modo humano de construir una vivienda decente por medios lícitos; que cuando entramos a una tienda recaudadora de divisas ese Estado, que habla de gratuidades, se desquita con unos precios extorsivos que no admiten comparación con el resto del planeta .
Señor Presidente: si vamos a hablar de subsidios, saquemos las cuentas en claro: si lo que me subsidia mensualmente el Estado mediante su mermada libreta de des–abastecimiento sólo alcanza para mal comer a lo sumo 10 días cada mes, esto quiere decir que me subsidia una tercera parte sólo de mi necesidad más primaria. Ahora bien, si por un mes de trabajo este Estado me paga un “salario” que se esfuma, con mucha suerte, en una semana, eso quiere decir que yo entrego subsidiado al Estado tres cuartas partes del trabajo que genero y así quedamos a mano. Aunque sí quisiera estrechar algún día la mano generosa del Jeque de los Emiratos Árabes, o del magnate petrolero saudí que puntual nos dona esos millones que cada año engrosan gratuitamente los presupuestos estatales; espero que así sea, porque de no ser el caso significaría que ese tesoro público que el Estado destina a “subsidiarme” la vida, emana únicamente del sudor de mi pueblo y punto. Por lo tanto, es evidente que en este asunto no hay nada gratis; pero si encima el Estado se atribuye el derecho de exigirnos a cambio unas altísimas cuotas de libertad personal entonces sí, definitivamente, la cuenta no resulta.
Pero, según Usted, todo es cuestión de una mala administración doméstica, y sería por eso que nuestro salario no alcanza para comer, por eso nuestros niños no tienen garantizado un litro de leche, por eso comen con demasiada frecuencia arroz con huevo, por eso dependen de la caridad de amigos y familiares que envían zapatos y ropas, sin lo cual andarían semidescalzos y/o semidesnudos. Sería por dilapidar todo ese “ingreso anual percápita” que refiere la Agencia que nuestros profesionales, incluyendo médicos de todas las especialidades, estamos obligados a ejercer algún oficio o a criar cerdos al salir del policlínico o del hospital para sostener a nuestra familia, y todo nos sucede por irresponsables, pues $ 825.00 USD percápita mensuales deberían bastarnos para vivir holgadamente.
Entonces, señor mío, los cubanos nos damos la mala vida porque queremos y yo, por sólo citar un ejemplo, fui inhabilitado por estúpido, porque con semejante “salario” me bastaría para criar a mis hijos, pues en mi caso debí percibir, siendo de cinco miembros mi familia, casi $ 50000.00 USD anuales, según palabras suyas y de la CIA. Entonces reconozco que fui inhabilitado por estúpido, pues de haberme percatado a tiempo del detalle nunca me habría dirigido de aquel modo tan “irreverente” al Ministro Balaguer a finales de 2005 para hacerle reflexionar sobre aquel irrespetuoso “aumento” de menos de 2 dólares a nuestro salario mensual. ¡Vaya estupidez la mía, con más de $ 4000.00 USD aquel mes en el bolsillo y sin saberlo! ¡Mira que buscarme todos estos dolores gonadales por aquella banalidad! Pensando de este modo no podría menos que disculparme con el Dr. Balaguer. No en vano él, ofendido y más enterado que yo, nunca me respondió, y por eso no respondió tampoco Usted cuando le dirigimos nuestro caso desde marzo de 2007.
En resumen, Señor Alarcón, que todo se reduce a un problema de mala aritmética, o sea, que si los 10 millones de cubanos excluidos de los privilegios no encontramos la manera de convertir los miserables $20.00 USD promedio que nos paga el gobierno en los $ 825.00 USD mensuales que Usted “confirma” citando a la hasta ahora execrable CIA, no lo hacemos únicamente porque somos más brutos e ineptos que los brasileños. Esta masa de millones de estúpidos incapaces de solucionar una operación tan simple que hasta los energúmenos de la CIA pueden resolver, pasamos las de Caín porque preferimos guardarnos, todos los meses, los $ 800.00 USD de diferencia.
Señor Presidente del Parlamento, un último favor sí le pido: cuando no tenga nada inteligente que decir, al menos calle que será más útil; si no lo hace por amor propio – pues decidió no respetarse a sí mismo – al menos hágalo por los cubanos que como yo sufrimos una auténtica vergüenza de tener a alguien como Usted al frente de nuestro Parlamento. Por su culpa, el mundo que escucha pudiera pensar que todos los cubanos somos unos tarados mentales capaces de creer sus tonterías. De cualquier modo, piénselo mejor al citar palabras de la CIA, no sea que al Comité Central del Partido termine no gustándole la broma – pues, nadie lo dude, tiene la potestad para eso – y termine desplegando su evidente veta de jodedor criollo en algún programa humorístico de la televisión. Dirigentes como Usted son una vergüenza para el pueblo cubano. En lo personal hace años que lo considero un cadáver político, pues si alguna vez tuvo algún crédito ante mi pueblo, lo perdió definitivamente aquel día que el mundo presenció cómo el Presidente de nuestro Órgano Legislativo, en medio de la más ridícula jerigonza, no supo responderle tres preguntas a un humilde estudiante universitario.

Jeovany Jimenez Vega.
Médico cubano inhabilitado.

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Comentarios en: "Ricardo Alarcón y el humor criollo." (9)

  1. Hidrocefalico el tarado oportunista aristocratico y burgues como nunca existio en la isla caribena,la dictadura asesina y vitalicia mal llamada socialista creo una nueva mafia gobernante y super burguesa que no tiene que contar con su riqueza personal a base de trabajo familiar y corporativo de sus empresas porque cuenta con el estafado dinero del arca publica para sus caprichos mas extravagantes,se roban todo el dinero del pueblo que hacen trabajar como nuevos esclavos del pasado siglo 20 y actual 21 para su solo provecho,asi son los terratenientes y feudales hermanos de Biran lo unico que la finca la extendieron a toda Cuba y como en su momento hacian los senores les daban alguna “gratuidad” a sus “empleados” y los “dejaban” vivir en “sus” tierras

  2. Jeovany Jimenez Vega, hace un buen tiempo leo sus artículos en su Blog Ciudadano Cero, muy reflexivos y ciertos, en resumen usted analiza muy bien a ese enajenado mental llamado Ricardo Alarcón de Quesada: “…en medio de la más ridícula jerigonza, no supo responderle tres preguntas a un humilde estudiante universitario.”
    Tuve la oportunidad de por estos medios ver dicha disertación con el joven Eliecer Ávila que me dejó pasmado con su respuesta llena de ambiguedades y en ese entonces me pregunté, ¿y ese imbécil de dónde salió?, pero no le pregunto porque ese régimen castro-comunista debe de estar lleno de tarados mentales como él, que dicen que la mentira es una verdad y que la verdad es una mentira, su artículo lo recoge todo y el comentario anterior lo define muy bién, continue con su valentía.

  3. La exp[licacio tecnica me es dificil expresarla, pero en lenguaje llano los 9,900 dolares que tocan a cada cubano no es mas que el producto neto del pais dividido entre la fuerza laboral. La cifra es cierta, la interpretacion es solo el producto de la falta de cerebro de ese baboso.
    Todo el mundo sabe que un sueldo promedio de un obrero en Cuba es de 30.00 a 40.00 dolares mensuales.

  4. Excelente artículo! Pienso que si un dia Alarcón despertara de su imbecilidad, se cortaría las venas…

  5. Por que creen Uds., que el dueno absoluto de la finca “CUBA”.,permitio se le concediera el rimbombante titulo de presidente a ese acefalo, imbecil , tonto util, cuando para el, el unico e indiscutible ” auto-proclamado ” PRESIDENTE., es “el”.,??? Porque era consciente que en su absoluta nulidad, este bitongo devenido socialista, le serviria, por su ignorancia, como un tapujo y darle visos de pluralidad a su ferrea dictadura. Este payaso, me recuerda al tristemente bufon del pasado Otto Meruelo. Lo recuerdan Uds.,???

  6. Como es posible que soportemos tanto y en todos los sentidos

  7. Manos amigas me pidieron que subiera este comentario:

    Recientemente en la reunión partidista el día 1ro de febrero 2012 trasmitida por la TV, usted hace referencia muy emocionado a un artículo de la Agencia Central de Inteligencia, publicado en internet, donde se asegura que los ingresos del cubano promedio son de 9900 dólares percápita al año, solo superados por el ciudadano brasileño y alegando que este serio artículo debe ser usado como un arma para combatir las mentiras de la mal intencionada prensa extranjera de que los cubanos viven con solo 20 dólares al mes. Primero, resulta interesante que ahora, según usted, la CIA emita un artículo serio y decente referido a nuestro país, cuando hasta este momento todo lo que ha venido de esa agencia ha sido extremadamente nocivo para nuestro pueblo. Son ustedes los que pueden navegar por ese “dañino” Internet, sea durante 2 semanas o por el tiempo que usted entienda, para de ahí seleccionar la información que ustedes entiendan que el pueblo necesita saber.
    Yo, como la mayoría de este pueblo al cual en teoría usted representa, soy de los que ganamos un promedio de 20 dólares mensuales y le pregunto ¿Como logro el milagro de de convertir esos 20 en los más de 900 a que usted se refiere? Acaso, señor Alarcón, ¿sabrá usted que esos 20 dólares, sumados a los alimentos de la, irónicamente llamada, canasta básica subsidiada, alcanzan para una alimentación sin lujos de 10 a 15 días? ¿Acaso la canasta básica de usted y su familia difiere tanto de la de este pueblo, al cual usted representa en las más justas y democráticas elecciones que el mundo ha conocido?, pues ahí se acaba el dinero de la familia cubana señor. ¿Sabe usted que además de comer, hay que vestirse, calzarse, transportarse, comprar disimiles cosas para el hogar y para el uso personal, que sin ellas la vida moderna no funciona, pagar electricidad, gas, canastillas para la pareja que decida tener un bebé, materiales para estudio, libros y muchísimas cosas más? Fíjese que no menciono un auto, un aire acondicionado, un televisor o un equipo de música que, según los precios que ustedes le fijan a este pueblo, podrían costar entre 500 o 1000 salarios íntegros, ¿tendrá usted acaso un aire acondicionado? ¿Cuál es su salario? ¿Cómo se las ingenió?
    Pudiera usted decirme cuánto gasta su casa en electricidad, casi puedo adivinar que esos 20 dólares no alcanzan. Posiblemente la ropa, el calzado y el reloj que usted usaba el día que realizó ese comentario cuesten muchas veces esos 20 dólares. Por favor, señor Alarcón, no se burle irrespetuosamente de este pueblo, como un día lo hizo el Comandante en Jefe cuando se refería a los ventiladores hechos de motores de lavadora y demás cosa que este sufrido pueblo ha tenido que ingeniarse para sobrevivir durante estos años de revolución.
    Como supongo que en esos 900 y tantos al cual la CIA y usted hacen referencia están incluidos la educación y salud gratuitas, le doy algunos detalles que ni la CIA ni usted, por estar tan lejos de la situación real de este pueblo de 20 dólares, conocen. Quiero hacerle saber que aunque la calidad de la asistencia brindada por los médicos es buena en la mayoría de los casos, esta pudiera ser 3 veces mejor si estos profesionales contasen con los medios necesarios para la superación constante que todo profesional, y especialmente el médico, necesita. Entre estos se encuentra contar con una computadora, que cuesta 40 veces nuestros 20 dólares de salario, y el acceso a la internet que usted navega cuanto desea. Además, sería mucho mejor si ese médico pudiera concentrarse en su trabajo sin tener que pensar cómo sostener con esos 20 dólares a su familia. Le recuerdo además que muchos de los centros de salud en que este pueblo se atiende y no suyos, pues debe asistir a centros de altísima calidad, se encuentran en malas condiciones estructurales y carecen de muchos recursos. Además de que en caso de tener un familiar operado que necesita viajar a determinada consulta, pues ese pasaje de una solita vez le cuesta esos 20 dólares, y esto es solo un ejemplo entre miles.
    Con respecto a la otra gran gratuidad a la cual hago referencia, la educación, le explico a la CIA y a usted, que solamente en llevarle meriendas, tener que darles algo de dinero en dependencia del nivel de enseñanza que se curse, comprarle algunos materiales de enseñanza necesarios porque no todo se le da, calzarlos, vestirlos, en no pocos casos tener que pagarles un maestro particular por la mala calidad de los que tienen, sobre todo después de la gran idea del comandante sobre los maestros emergentes; pues solo en esos pequeños detalles pueden sobrepasarse ampliamente esos 20 dólares.
    Dígame por favor señor Alarcón ¿cómo me explico el milagro de que esos 20 dólares me rindan por 900? Quisiera que lea este artículo y por la prensa oficial, esa que solo publica lo que ustedes le permiten y que sería incapaz de publicar algo como esto, me responda a mí y a este pueblo cubano de 20 dólares mensuales al cual, no se le olvide, usted “representa”.
    El cadete DGR

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