“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

A: Roberto Morales Ojeda.

     Ministro de Salud Pública.

El pasado 2 de octubre se cumplieron cinco años de que fuimos oficialmente notificados de nuestra inhabilitación para el ejercicio de la Medicina, en todo el territorio nacional por tiempo indefinido, mediante las Resoluciones 248 y 249, del 27 de septiembre de 2006. Todos los detalles de nuestro caso han sido expuestos reiterada y exhaustivamente a la Dirección del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) mediante casi una veintena de documentos que han sido entregados en su sede desde que nos dirigiéramos por primera vez a su predecesor, el Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, en marzo de 2007. Todos y cada uno de estos documentos fueron ignorados por completo por aquel y luego por Usted, no dignándose ninguno de los dos a emitir la más mínima respuesta, ni tan siquiera ante las misivas remitidas a Usted, presuntamente, desde el Consejo de Estado en marzo de 2008 y más recientemente desde la Dirección del periódico Granma el pasado mes de noviembre.

Desde noviembre de 2005, fecha en que fueran recepcionados los documentos que generaron la polémica, el MINSAP quedó en posesión de los manuscritos auténticamente firmados por aquellos 300 trabajadores, lo cual queda probado por las copias acuñadas en el momento de su recepción. De esto se deducen dos conclusiones básicas; la primera: que no es cierta la acusación principal que se nos hizo de no haber entregado este documento firmado por 300 trabajadores sino, presuntamente, sólo un segundo documento con las firmas “anexadas”, acusación sin fundamento usada para inhabilitarnos; la segunda conclusión: que si es así, entonces Usted está en la obligación ética y moral de derogar estas sanciones, emitidas injustamente, y reparar hasta donde le sea posible el daño que se nos hizo.

Ministro: Si queda demostrado que somos inocentes del hecho que se nos imputa, hay un único modo en que Usted pueda hacer justicia:

  1. Disponiendo que sean revocadas las Resoluciones Ministeriales 248 y 249, emitidas por el Dr. José Ramón Balaguer Cabrera, y que seamos devueltos ambos a los originales puestos de trabajo que ocupábamos en abril de 2006. Esto implicaría una reparación moral pública y la indemnización económica consistente en el monto salarial íntegro dejado de percibir durante estos más de cinco años dejados de trabajar contra nuestra voluntad.

  2. Disponiendo la revocación de la Resolución Decanal 14-06 emitida por la entonces Decana de la Filial Oeste del Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana, y que sea devuelto el Dr. Jeovany Jimenez Vega al régimen de Residencia permitiéndosele terminar la especialidad en Medicina Interna que le fuera suspendida arbitrariamente mientras cursaba su último año.

La solución a este caso no admite términos medios: o bien Usted considera que nuestra inhabilitación fue justa y en consecuencia decide no derogar estas sanciones – en cuyo caso quedamos en libertad de decidir qué hacer – o bien considera que fue injusta y procede a derogarlas – pues cuenta con la herramienta legal necesaria (Decreto-Ley 268-2009, Capítulo V) – en cuyo caso debe cumplirse todo lo arriba expuesto, pues aceptar otra salida, en nuestro caso, sería admitir tácitamente que traicionamos la confianza de nuestros compañeros con la mezquindad de que se nos acusa. Todo lo que queda sugerido está contemplado dentro de sus facultades como Ministro de Salud Pública. Al reintegrarnos a nuestro trabajo Usted repararía, desde la sensatez y la responsabilidad, el perjuicio causado por la insensatez de otros. No pedimos nada que no nos pertenezca, únicamente aspiramos al justo desagravio ante un castigo inmerecido. Al derogar estas sanciones Usted nos habrá restituido algo que siempre ha sido nuestro, pues lo aquí reclamado nos fue arteramente usurpado hace cinco años en medio de aquella cruzada contra el derecho de un grupo de 300 trabajadores a expresar, desde la libertad, el civismo y la decencia, su criterio con respecto a un aumento salarial irrespetuoso. Sólo una reparación justa y acertada nos vindicaría a todos.

En espera de su comprensión y respuesta:


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Comentarios en: "Carta al Ministro de Salud Pública." (2)

  1. [...] una carta al ministro cubano de Salud Pública que espera respuesta. Publicado enEn Cuba, 0 [...]

  2. La revolucion continua devorando a sus hijos.

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