“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

La historia sin fin nos trae otra vez malos augurios. Una nota oficial del Ministerio del Interior – emitida a través de Granma el pasado viernes – trae a colación una vez más el drama perpetuo de los balseros. Esta vez fueron rescatadas 18 personas en la costa de Palmarejo, municipio de Santa Cruz del Norte, en la occidental provincia de Mayabeque, de un grupo que zarpara ilegalmente en una embarcación rústica a finales de noviembre desde el norte de Artemisa, reportándose además 5 personas fallecidas.

La crisis de Camarioca, en 1965; la crisis del Mariel, en 1980; el dolorosísimo crimen de Tarará, en 1992; el trágico hundimiento del remolcador “13 de Marzo” con sus 41 almas perdidas, 10 niños incluidos y la crisis de los balseros, maleconazo incluido, en 1994; el drama humano de Elián González; la tentativa de secuestro de la lancha de Regla, con su secuela sumaria de fusilamientos, en 2003; por sólo mencionar algunos de los más notables eventos de esta luctuosa saga, y dando por descontado que el número real de las decenas de miles de cubanos que han muerto en el estrecho quizás no se conozca nunca.

Todos estos episodios de nuestra historia reciente, que han marcado profundamente a generaciones enteras de cubanos, tienen algo en común: con toda seguridad no se habrían producido si el Gobierno cubano no nos hubiera privado de los mecanismos legales para viajar libremente al extranjero, como sucede en virtualmente el resto del mundo civilizado. Aquí es donde los escépticos ripostan “… pero si igual se lanzan al mar dominicanos y haitianos, y se lanzan al desierto abrazador los mexicanos…” y yo les haría notar algunas diferencias esenciales: esas chalupas que zozobran repletas de antillanos e igual los mojados que se arriesgan a la ruta del coyote, son los desposeídos absolutos, hijos de una pobreza ancestral que los priva de cualquier posibilidad de procurarse los medios legales establecidos en su país – pasaporte, visado, pasaje, etc. – para emigrar a su destino, casi siempre los EE.UU. y en última instancia, es el país de destino quien les niega la visa, pero no están sometidos, en principio, a una prohibición de sus gobiernos de viajar al resto de mundo; son personas que de contar con los recursos necesarios nunca se lanzarían a tan temeraria empresa. Sin embargo, en el caso cubano se cuenta más de un balsero que de una manera u otra disponía de la solvencia necesaria, pero quefue privado en absoluto por su propio gobierno del derecho a viajar, no sólo a EE.UU. sino a cualquier otro país del mundo, aun contando con la visa en cuestión, y este es el detallito esencial que distingue a nuestro balsero del resto de la casi totalidad de los terrícolas.

Si bien la controvertida Ley de Ajuste Cubano, vigente desde principios de los 60, estimula el riesgo de emigrar ilegalmente a ese país, es indiscutible también que se ha mantenido incólume hasta hoy precisamente sostenida por esta absurda y sistemática política de encierro de nuestro gobierno. Aunque conociendo la psicología de las sucesivas administraciones de EE.UU. y su reiterada postura con respecto a Cuba me atrevería a aventurar un pronóstico: si hoy mismo el Gobierno cubano levanta la prohibición y permite viajar libremente a sus ciudadanos, el Congreso estadounidense reconsideraría inmediatamente su posición y derogaría o “reajustaría” la Ley de Ajuste, dado que dejaría de serle útil para mantener el goteo perenne de salidas ilegales desde la isla con su respectiva cosecha mediática – más conveniente que los grandes éxodos – y se vería obligado, restringiendo las visas, a detener esa primera oleada que seguramente se produciría, pero que por vías legales y organizadas no dejaría el lastre de muertes necesario para los fines propagandísticos del lobby anticomunista.

Aunque hay algo muy cierto en este asunto: si como ciudadano cubano no tengo derecho a exigir a un gobierno extranjero – cualquiera que sea y cualquiera que haya sido su relación con Cuba – que modifique su legislación, en cambio sí me asiste absolutamente todo el derecho de exigir a mi gobierno que haga todo lo que esté en sus manos para poner fin a esta larga estela de muertes innecesarias, pues lo más desgarrador es que pudieron evitarse. La prohibición de viajes actúa como el eje central alrededor del que giran todas estas desgracias. Lo dije antes y lo repito: el principal responsable de la muerte de cubanos en el mar buscando emigrar es, y siempre ha sido, la política migratoria del Gobierno cubano. Sólo queda dejar tiempo al tiempo… la vida lo demostrará.

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Comentarios en: "Balseros: ¿la historia sin fin?" (2)

  1. Coincidimos plenamente con Claudia. Todo lo relativo a la Ley pies secos, pies mojados, dejaría de existir en caso que Cuba dejara salir libremente y además los Norteamericanos se verían obligados a establecer cuotas de inmigrantes, lo que estimularía la inmigración ilegal. Es una horrible cadena de acciones y reacciones entre Cuba y USA. Pero el problema es entre cubanos y no con USA, el problema de USA es con un gobierno que se declara su enemigo. El problema de los cubanos es la intolerancia, la exclusión por motivos religiosos, sociales políticos y económicos que se ha establecido en Cuba.
    LA SOLIDARIDAD DE TRABAJADORES CUBANOS, se pregunta, si los despidos masivos de hasta 500,000 (se supone que el año próximo ésta cifra se aumente) no terminarán siendo otros balseros más, muchos de los cuales integrarán la lista de desaparecidos en el mar.
    Si no hay trabajo estable, por la creación de empresas, e inversiones que generen empleos, el número de pobres sin remedio aumentará peligrosamente. La STC exige al gobierno cubano acciones claras, rápidas y concretas para la generación de empleos estables, bien reenumerados que eviten el incremento de los balseros y la creciente ola de delincuentes, arrastrados por el desempleo.

  2. [...] patria de origen…”, cuando nunca ha sido ni remotamente normal, sin embargo, la relación del Estado cubano con respecto a esa emigración. En cuanto al “perfil” de esos emigrados, el señor Alarcón sabe que eso cambió [...]

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