“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Archivo para noviembre, 2011

Mariela Castro en el Barrio Rojo.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

A finales de octubre, la socióloga Mariela Castro Espín, Directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba (CENESEX), durante su visita a aquel país, manifestó su admiración por la “manera digna” con que las prostitutas hacen valer su trabajo en Holanda.

Pero aquí en esta latitud, cuya Revolución desde sus primeros pasos eliminó la prostitución y donde llegara a institucionalizarse tan naturalmente en la década del 70 el envío de miles de cubanos a los campos de las célebres UMAP bajo la etérea categoría de “conducta impropia”, esto que expresa la hija de nuestro presidente, visto así de repente, cuesta un poco de trabajo digerirlo.

Es indiscutible que la sociedad cubana – no exenta aun de discriminación por este motivo – se ha hecho, para bien de todos, más tolerante en todo lo referente a la sexualidad, incluido el modo más permisivo en que se percibe el fenómeno de la prostitución luego del vuelco de valores agudizado con la llegada de los años 90, pero cabría preguntarse: ¿veremos en el 2012 a la Directora del CENESEX proponer la estructuración de un “Barrio Rojo” en La Habana? ¿Se oficializaría esta “profesión” como una alternativa de trabajo más para el millón cubanos que ha quedado cesante durante los últimos meses? ¿Contarán nuestras pintorescas jineteras con todo un gremio sindical que las represente? ¿Tendrían sus dirigentes de base, sus reuniones de asociadas, sus sedes a lo largo de todo el país? ¿Formaría este sindicato parte de la Central de Trabajadores de Cuba y como tal estarían representadas en sus congresos? ¿Nuestro gobierno se atrevería a llegar tan lejos?

Las palabras de Mariela Castro, inquietantes para unos, sorprendentes para otros, son harto elocuentes:Admiro y respeto el modo en que [las prostitutas del Barrio Rojo] han encontrado una manera digna de hacer su trabajo sexual y de hacerse respetar. Realmente me ha gustado mucho conocer directamente cómo es que lo hacen… Lo que más me ha gustado es que han podido procesar y dignificar la manera en que hacen valer este trabajo, porque es un trabajo. Y, además, de hacer valer derechos también. Eso me parece muy importante y los cuidados de salud, la protección de la violencia, la protección del abuso en sentido general.”

Aunque no aclara cómo ni cuan “directamente” conoció la Licenciada “cómo es que lo hacen”, es indiscutible que mucha de la evolución en el modo en que una parte de la sociedad cubana se proyecta con respecto a las personas homosexuales y transexuales, se debe en buena medida al trabajo sostenido por el CENESEX. Ahora bien,que junto a este paso adelante, se esté urdiendo un tratamiento distinto sobre el tema prostitución y que todo esto sólo forme parte de la estrategia que persigue exportar al mundo el espejismo de la apertura extendida a los derechos civiles, si bien es una polémica que entra en el terreno especulativo, es algo que aquí muchos dan por seguro.

No obstante, hoy mi vecina Eva, la jinetera, con mucha fe le puso sus buenas asistencias a Oshún y a Eleguá para que den su aché, para que le endulcen un poco la vida y para que le vayan abriendo, poco a poco, los caminos.

Paradoja para un encuentro.

La delegación cubana que asistirá al Encuentro Internacional de Fiscalías sobre Sociedad y Corrupción, a sesionar en La Habana en próximos días, estará representando a la misma Fiscalía que, increpada hace cuatro años, ignoró toda una serie de escandalosas irregularidades en nuestro caso, ilustrativas en gran medida del modus operandi del sistema político-autocrático cubano para “resolver” las discrepancias.

La premisa de oro que debe respetar una sociedad para que la Justicia sea el auténtico garante de los derechos del ciudadano frente al Estado y viceversa, es la absoluta e irreductible división de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Esta es la base que sostiene la democracia en la sociedad moderna y cada vez que se vio vulnerado este esquema fueron nefastas las consecuencias. De esto la Cuba de hoy es un excelente ejemplo.

El 21 de marzo de 2007 mi colega y yo pusimos en manos del Departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos de la Fiscalía General de la República de Cuba, los documentos que evidencian la injusticia contra nosotros cometida. Desde entonces nuestra Fiscalía General conoce que dos médicos cubanos fuimos inhabilitados para el ejercicio de nuestra profesión por tiempo indefinido por el simple hecho de haber entregado al Ministro de Salud Pública el criterio de 300 trabajadores acerca de nuestro salario. Conoce que no son ciertas las acusaciones usadas para inhabilitarnos, no porque lo digamos así llanamente, sino porque entregamos documentos concretos, acuñados por las instituciones donde fueron recepcionados, que avalan que la verdad nos asiste.

A pesar de todo el peso de la evidencia a nuestro favor, aquel “Departamento de Atención a los Derechos Ciudadanos” nunca dispuso de cinco minutos para entrevistarse precisamente con los ciudadanos que emitían la queja, sino que se volteó al Ministerio de Salud Pública (MINSAP), la institución que sancionaba, y emitió una respuesta que más bien parece un acta del Partido Comunista, donde se leen parrafadas enteras de la versión del MINSAP copiadas al carbón, íntegramente, que se contradicen por completo con la evidencia documental aportada por nosotros. Esta respuesta no contiene el esperado argumento técnico que demostrara que fuéramos expulsados del Sistema Nacional de Salud por haber violentado esta o aquella ley, este o aquel artículo de determinada legislación laboral, sino que se limita a repetir las mismas acusaciones sin fundamento que hizo el MINSAP para concluir que “… no se aprecian violaciones de la ley en el procedimiento utilizado para la inhabilitación…”. De aquí se infiere que la Fiscalía de mi país no considera violaciones de la ley la coacción y las amenazas de un funcionario de rango provincial sobre dos trabajadores, ni la adulteración posterior de documentos, ni la difamación pública, ni el gravísimo hecho de que un ministro aplique la sanción administrativa más extrema en ausencia de indisciplina laboral alguna. Castigar al inocente por consideraciones políticas, ¡vaya modo de entender nuestra Fiscalía lo que es un Estado de Derecho!

En resumen, que nuestra Fiscalía General conoce perfectamente que dos médicos cubanos permanecemos privados, desde 2006, de nuestro derecho de ejercer la Medicina sin haber incurrido jamás en ningún acto violatorio del Código de Ética Médica, sin que hayamos incurrido en ningún tipo de indisciplina laboral, ni en ninguna irresponsabilidad o impericia que pusiera en peligro la vida de algún paciente – lo cual reconocen incluso las Resoluciones que nos inhabilitan – a pesar de lo cual se nos aplicó una Resolución que sanciona este tipo de hechos; lamentable final de un proceso que nunca debió tratarse más que como un mero asunto sindical.

Mientras nuestra Fiscalía permita atropellos como este, no será posible plantear una lucha frontal y eficaz contra la corrupción política y administrativa que corroe hoy las entrañas de la nación cubana. En casos como el mío, y en otros muchísimo más graves, debería pensar la flamante delegación cubana a este encuentro internacional cuando haga uso de la palabra para asegurar como de costumbre que Cuba, paradójicamente Vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, es la panacea de la justicia universal.

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