“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por: Jeovany Jimenez Vega

La Revolución cubana siempre levantó grandes pasiones. Millones dentro y fuera de la isla militan entre los que aplauden y elevan conmovedoras apologías, o entre los que crispan los puños y lanzan encendidas acusaciones. Pero sin dudas, entre las pintorescas barbaridades que florecen bajo este cielito tropical hay una especialmente atroz: la condición de semiesclavitud que padece nuestro profesional de la salud pública. Para esparcir algo de luz sobre el asunto, le propongo que me siga a través de este intento de crónica.

Imagine por un momento que usted decidió estudiar Medicina en La Habana y se gradúa en 1994, durante la peor crisis económica de nuestra historia. Algunos de sus amigos de preuniversitario, que se toman la vida más a la ligera, deciden criar y vender cerdos, abren un negocio por cuenta propia o comienzan a trabajar en el turismo. Una vez graduado, después de 6 años de grandes sacrificios personales, usted naturalmente aspira a vivir honradamente de su salario, pero comienza ganando sólo $ 231.oo CUP mensuales (*), o sea, ¡recibirá menos de dos dólares por todo un mes de trabajo durante casi dos años! De vez en cuando se encuentra con su amigo del preuniversitario, que ya compró un elegante automóvil que contrasta con su desvencijada bicicleta. Pero usted quiere superarse, y dedica a sus estudios cuatro añitos más de su juventud. Después de totalizar 10 años de estudios (sumados carrera y postgrado), termina por fin su especialidad en Medicina General Integral (MGI), con lo cual, ya especialista, su salario rondará los $ 525.oo CUP, o sea, que después de una década de estudios superiores usted trabajará todo un mes por un “salario” de $ 21.oo USD. Mientras tanto, el barman de un hotel ganará $ 200.oo USD ¡en un turno de trabajo! y un funcionario de la aduana del aeropuerto ganará $ 500.oo USD extorsionando a los turistas, y esto es 25 veces su salario mensual como médico ¡en sólo un turno de trabajo!

En esta abismal diferencia en los estándares de vida está la raíz de nuestros dramas. Dolorosamente, en Cuba el bienestar de su familia no dependerá de su consagración al trabajo ni de su afán de superación, ni del respeto que muestre por su profesión, todo lo cual ilustra el caos que ha regido nuestra vida durante los últimos 20 años. Es en esta selva donde “lucha” nuestro médico, que no vive en los alentadores noticieros de Cubavisión Internacional, donde la Revolución sigue su ritmo pujante y victorioso, con un PIB creciendo alrededor del 10 % por toda una década, mientras el cubanito de a pie sufre una economía en ruinas, un divorcio tal con la realidad que parece hablarse de países diferentes. Ante una realidad tan hostil, nuestro médico tuvo que inventar maravillas en su tiempo libre para mal alimentar a su familia, hizo “magia” en el mercado negro, trabajó como fotógrafo, payaso, carpintero, zapatero o cosmonauta, siempre ilegal, pues el Ministerio del Trabajo le prohibió por Resolución, hasta hace pocos meses, el acceso al trabajo por cuenta propia.

Suponga que usted, Especialista en MGI, decidió hacer una segunda especialidad. Después de otros cuatro años de grandes sacrificios se gradúa, por ejemplo, como cirujano y con esto su salario mensual aumentará $ 50.oo infames CUP (poco más de $ 2.oo USD) con los cuales comprará apenas 4 jabones. Así, mientras su salario mensual de cirujano es de $ 623.oo CUP ($ 27.oo USD), un custodio SEPSA, luego de un cursillo de un mes, gana alrededor de 1500 CUP mensuales contado el salario, un extra en alimentos y artículos de aseo, mientras un policía patrullero recibe hasta 1600 CUP, más otras atenciones. Por alguna oscura razón nuestro gobierno cree que sus médicos no merecen tales deferencias.

Después de reaccionar de su estupor usted dirá: ¡pero vamos hombre, si no le alcanza el salario ni para papel higiénico métase a barman, a inspector de aduanas, incluso póngase a custodiar la puerta de su hospital que de cualquier modo saldrá bastante mejor! Yo le respondería: amigo mío, los gobernantes de mi país convirtieron literalmente el sagrado ejercicio de la Medicina en la célebre túnica de Neso; nuestro médico no puede trabajar fuera del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) porque una Resolución del Ministerio del Trabajo ¡se lo prohíbe tajantemente! Ninguna entidad fuera del MINSAP tiene permitido ofrecerle trabajo. ¿Va comprendiendo? Pero usted medita y su rostro se ilumina: ¡emigre, en cualquier país se necesita un médico, al menos temporalmente, mientras todo mejora! Entonces yo le pido que se ponga cómodo y escuche con calma, que aquí viene la buena de verdad…

Todo lo que leyó hasta aquí le parecerá un juego de niñas en el jardín de un convento, comparado con lo que vivirá usted si decide viajar fuera de Cuba siendo médico y ciudadano cubano. En julio de 1999 el Ministro de Salud Pública de turno emitió la Resolución 54, aún vigente, cuya letra desconozco como la desconoce la generalidad de nuestros trabajadores, pues se nos oculta con el celo de un secreto de Estado. Esta Resolución de la Ignominia, que así la llamaremos, es el más humillante ultraje infligido a quienes abrazamos la profesión médica en Cuba desde la llegada de Colón. La misma dispone que si usted desea salir definitiva o incluso temporalmente al extranjero, tendrá que solicitar a su Ministro la “liberación” del sector. O sea, que si a usted se le ocurre la feliz idea de visitar a su familia o a un amigo en el extranjero durante sus vacaciones, tendrá que esperar obligatoriamente ¡5 años de su vida como mínimo! durante los cuales será retenido contra su voluntad por el Ministerio de Salud Pública sin alternativa posible. Nada importa que usted sea un recién graduado o acumule 30 años de trabajo, ¡igual esperará 5 años! Personalmente conozco casos retenidos durante 7 años por su “liberación”. Incluso ya jubilados los médicos y estomatólogos son retenidos por 3 años antes de ser autorizados a viajar; ¡así de enfermiza llega a ser esta aberración! Aclaremos que desde el momento en que usted inicie el primer trámite para viajar, pasará automáticamente a la lista de los no confiables, le serán retirados todos sus cargos administrativos y docentes, si los tuviera, y deberá ser trasladado de su puesto de trabajo a otro más lejano y de menor categoría. Mientras pasan estos años se rompen matrimonios, los niños se traumatizan y mueren padres sin ver nuevamente a sus hijos. No alcanzo a describir el sufrimiento humano que provoca este engendro a quien así ve mancillados sus derechos, pero esto no es nada que le preocupe al Sindicato ni al Parlamento: siempre se podrá culpar a la Ley de Ajuste Cubano de su muerte si usted no se resigna, improvisa una balsa y termina devorado por los tiburones. Como puede ver, bajo tales circunstancias hablar de semiesclavitud no es más que un eufemismo.

(*) Hace dos décadas en Cuba circulan dos monedas: el peso cubano (CUP), también llamado “moneda nacional” con el que el trabajador recibe su salario y el peso convertible (CUC), también llamado “divisa convertible” con el que le cobran en la cadena de Tiendas Recaudadoras de Divisas que operan sólo en esta moneda.

*TASAS DE CAMBIO:

1994: 1 CUC = 1 USD = 140 CUP

Desde finales de los 90 hasta 2001: 1 CUC = 1 USD = 21 CUP

Septiembre de 2001 hasta hoy: 1 CUC = 25 CUP

(Continúa…)

About these ads

Comentarios en: "Crónica de Esculapio en Cuba (I)." (4)

  1. [...] Tampoco creo que se le ocurra a nadie pensar que estos resultados son el fruto de las magníficas condiciones de trabajo de que disfrutamos, la excelente comida en nuestros comedores, o el elevado salario, la [...]

  2. [...] adquisitivo real – el nominal es otra burla al sentido común – y ya en el fondo de la escala, a un paso de la esclavitud, se nos trata como [...]

  3. [...] salir definitiva o temporalmente del país. ¿Cómo olvidar a esos miles de excooperantes del sector de la Salud Pública cubana, que agobiados por un salario espurio y las penosas condiciones de vida, y no encontrando en [...]

  4. [...] Crónicas de Esculapio en Cuba II Me gusta:Me gustaBe the first to like [...]

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 866 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: