“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

El solo hecho de oírlo en la televisión me petrifica, pero escucharlo del Presidente de mi país ha sido alucinante, porque en la Cuba revolucionaria hay asuntos tan etéreos que jamás encuentran una ocasión adecuada para ser planteados “procedentemente”, tabús cuyo sola mención pone algunas pieles de gallina, temas que no es posible abordar sin que te escudriñen con ojos desorbitados de terror. Este es el caso de la política migratoria mantenida por el Gobierno cubano durante los últimos 50 años, que ha conformado una de las aristas más traumáticas y peliagudas de la sociedad cubana. Los retorcidos mecanismos creados para obstaculizar el libre flujo de las personas para viajar o emigrar, han convertido lo que normalmente sería una alternativa más en la vida de cualquier cubano, en una auténtica odisea.

Durante el discurso pronunciado ante el Parlamento cubano el 1 de agosto de 2011, Raúl Castro anunció que ahora se trabaja “… para instrumentar la actualización de la política migratoria vigente…” Aunque saludo la propuesta – dado que Fidel Castro nunca anunció algo así durante todo su gobierno – sin embargo, pronto se me marchitaron las alas cuando un minuto más tarde Raúl precisaba que “… la flexibilización de la política tendrá en cuenta el derecho del Estado revolucionario de defenderse de los planes injerencistas y subversivos del gobierno norteamericano y sus aliados y al propio tiempo, se incluirán contramedidas razonables para preservar el capital humano creado por la Revolución frente al robo de talentos que aplican los poderosos.” Dicho así, de este modo ¿pone el típico parche antes del descosido? De repente me sentí aludido, pues siendo médico estoy sujeto a la archirepudiada Resolución 54 del Ministerio de Salud Pública, que coloca al profesional de mi sector en la base de la guillotina en cuanto al tema viajes se refiere.

Hasta hoy el ciudadano cubano que desee viajar fuera de Cuba tiene que sortear todo un rosario de obstáculos: obtener una “carta de invitación” de algún ciudadano extranjero, lograr el visado del país en cuestión, contar previamente con un depósito bancario de miles de dólares – condición obligatoria para muchos países de destino – y luego… ¡ah!, luego… el tremebundo “permiso de salida”, llamado también “carta blanca”, que puede ser otorgado o negado a voluntad según la potestad discrecional – que además incluye un “permiso de entrada” – otorgada a las autoridades migratorias del Ministerio del Interior por el Decreto Ley 989 del 5 de diciembre de 1961, lo cual ya lo dice todo. Esto tuvo una obvia consecuencia para los cubanos dentro y fuera de la isla, que durante 50 años estuvimos sujetos a la tácita prohibición de viajar al extranjero, pues el mencionado mecanismo funciona como un acérrimo filtro de trabeculado insalvable para cualquier estigmatizado por razones políticas y para todo sospechoso de ser un emigrante si así lo dispone aquella autoridad. Este engendro, pérfidamente dosificado, devino en un sistemático método de coacción del gobierno sobre sus individuos. Se trata de una estrategia de premio-castigo carente de ética, propiciatoria de miles de hechos de extorción, soborno, cohecho y degradación moral que implicaron tanto a funcionarios como a ciudadanos de todo el país.

Pero como esta es la tierra de lo real-maravilloso, un gobierno que ha practicado durante tanto tiempo esta política de hermetismo con relación a los viajes, ha llegado al cinismo de cuestionar públicamente las políticas migratorias de otros. Emplaza reiteradamente, por ejemplo, al Gobierno de EE.UU. por prohibirle a sus ciudadanos viajar a Cuba a consecuencia del embargo – lo cual ciertamente es violatorio del derecho del pueblo norteamericano – y hasta convoca a encuentros con la diáspora donde se aboga poéticamente por “normalizar” las relaciones con los emigrados, incluidos supongo, aquellos salidos de Cuba en 1980 bajo su respectiva lluvia de pescozones y huevazos. En estos encuentros no se escucha una palabra de disculpa, ni siquiera se menciona la necesidad de reformar la política migratoria; convocados por el Gobierno cubano, sus representantes arremeten a lanzar piedras desde un tejado de cristal. Cuando oigo noticias como estas apago la tele, porque nací con un solo hígado y mi tolerancia tiene sus límites.

Escudado tras el argumento de la “… legítima defensa ante las agresiones a que hemos sido sometidos por más de 50 años…” – perpetradas por los sucesivos gobiernos estadounidenses, pero de las cuales mi pueblo no tuvo la culpa – el Gobierno cubano, sin embargo, la emprendió indiscriminadamente contra nuestra libertad y extendió esta guerra “migratoria” al resto del universo conocido. Dado por descontado que las administraciones del norte ciertamente no descansaron, ni lo harán, en su intención de derrocar a la Revolución, sin embargo, todavía se cuentan más de 180 países con los cuales Cuba mantiene relaciones diplomáticas, consulares o mercantiles plenas. Por tanto, si de ningún modo puede considerarse “enemiga” a toda la humanidad, entonces ¿por qué no tenemos derecho de viajar libremente al resto del mundo? ¿Por qué esta prohibición se mantiene incluso para países con gobiernos “amigos” como China, Bolivia, Ecuador y la aliada Venezuela? ¿Por qué se ha mantenido este control enfermizo sobre algo tan natural? Esto evidencia que la política de muro hermético se enmarca dentro de la línea dura de una estrategia de control mucho más amplia. Para el mantenimiento de esta política nuestra condición de archipiélago cae como anillo al dedo. Nuestra insularidad le facilita muchísimo las cosas al gobierno cubano, que se da el lujo de pisotear derechos que no monopolizaría tan absolutamente si tuviéramos fronteras terrestres.

Añade Raúl en su discurso: “Este sensible asunto ha sido objeto de manipulación política y mediática durante largos años en el propósito de denigrar a la Revolución y enemistarla con los cubanos que viven en el extranjero.” Como si alguien necesitara tergiversar nada con relación a esta política para mostrarla justo en lo que es: la garrafal y masiva violación de un derecho inherente a cada homo sapiens sobre la tierra. No es posible defender éticamente una postura semejante, ni es necesario desgastarse en ningún tipo de “manipulación” para “denigrar” a los culpables, porque esta política es ya, en sí misma, una manipulación lo suficientemente denigrante para condenar al descrédito universal a cualquiera que la perpetre. Tampoco se necesitó “enemistar” a nadie con la Revolución, pues esta misma política se ocupó de hacerlo dando un tratamiento realmente bestial a sus emigrantes; basta recordar aquellos vergonzosos mítines de repudio del 80, la satanización del que partía, la estigmatización social de todos aquellos “lumpens”, “gusanos”, de toda aquella “escoria social” arrastrada por las calles de toda Cuba por su “pecado” de emigrar, la confiscación de todos sus bienes, todo aquel desarraigo… Fue esta brutalidad la que mantuvo separadas a familias enteras durante cinco décadas – y no sólo a las residentes en territorio “enemigo” – sino a todo cubano residente en cualquier país, desde la Manchuria hasta la Patagonia. Esta política es culpable, en buena medida, de miles de las vidas perdidas en el mar durante las últimas dos décadas, una estela de muerte que se pudo evitar con una política propiciatoria al flujo natural de los cubanos a través de vías legales. Nadie, ante una alternativa civilizada para viajar, se hubiese arriesgado a terminar a la deriva entre tiburones.

Ojalá, por el bien de todos, que se imponga finalmente la cordura, porque una vez eliminada esta política de encierro perpetuo, mantenida contra la voluntad del pueblo cubano, terminarán en el acto sus consecuencias más inmediatas y visibles – el tráfico ilegal de personas a través del golfo, por ejemplo – y luego el tiempo sanará, poco a poco, sus secuelas generacionales – que son crónicas, y por lo mismo, más profundas – a la vez que el Gobierno cubano se desembaraza de este grave estigma. De momento, una conclusión queda clara: no podrán existir “relaciones normales” con la emigración mientras no sean normales los mecanismos legales que regulen el fenómeno migratorio; mientras así no sea, todo intento de acercamiento será una farsa si no viene de la mano de una sincera voluntad política.

Ya es hora de que viajar en mi país no sea más agasajo devengado por una casta de privilegiados, ni dádiva que premie posturas acríticas o serviles, sino una decisión estrictamente personal, inconsulta, no subordinada a la potestad de ningún ministro. Se impone devolver al ciudadano su libre albedrío, mediante leyes vinculantes inequívocas que ninguna autoridad se atreva a quebrantar. Garantícese el respeto irrestricto al derecho individual y devuélvase a la nación todo ese caudal de la diáspora, todo ese universo cubano más allá del mar del que se nos alejó por demasiado tiempo; universo que en su momento fue la poesía de Gastón Baquero, la narrativa de Cabrera Infante, o el lirismo tras la prosa de Reinaldo Arenas; la música de Sandoval y Willy Chirino, o la voz perdida de Celia que ya no vibrará con Los Van Van en La Piragua; los brazos del Duque y de Contreras, que no lanzan contra su equipo Cuba, pero que son excluidos de hacerlo junto a él en un Clásico Mundial; hablo de la pintura generacional de José Bedia y de otros tantos, cubanos como yo, que conforman una cosmología infinita que nos pertenece. Cabemos todos bajo el cielo tricolor de nuestra única nación cubana, pero concretar este milagro exigirá de nosotros pulverizar para siempre el fatídico Diccionario de Analogías Absurdas y admitir, definitivamente, que nunca serán sinónimos conceptos como viajar y renunciar; emigrar y traicionar; abdicar… y perdonar.

Sin embargo, queda el escozor de la incertidumbre: en caso que la Dirección del país esté pensando ciertamente en liberar los viajes al extranjero sin condicionamientos – cosa que sinceramente dudo – ¿quedaremos excluidos los médicos y demás profesionales? ¿Se tomarán “contramedidas razonables” – palabras de un raro exotismo entre nosotroso se irá nuevamente a los extremos? Para no caer en especulaciones estériles sólo podemos esperar. Pero de momento recupero la esperanza de ver nuevamente a viejos amigos, alejados por este muro de discordias hace más de 10 años, cuando partieron a por nuevos horizontes. Porque decidieron no vivir bajo este gobierno vieron cerrarse, detrás de sí, las puertas de su país. Digo de su país, porque esa sagrada posesión espiritual que es la patria siempre la llevaron dentro. Esos, mis amados seres que buscan nuevos derroteros, convencidos – ya lo dijo el más universal de los cubanos – de que patria es también humanidad.

Comentarios en: "Actualización de la política migratoria en Cuba" (7)

  1. En sentido general me ha gustado mucho su artículo, muchas de las cosas que planteas son ciertas. Sin embargo una frase me hizo reflexionar:

    “Esta política es culpable, en buena medida, de miles de las vidas perdidas en el mar durante las últimas dos décadas, una estela de muerte que se pudo evitar con una política propiciatoria al flujo natural de los cubanos a través de vías legales. Nadie, ante una alternativa civilizada para viajar, se hubiese arriesgado a terminar a la deriva entre tiburones.”

    Sin embargo, las muertes en el estrecho de la Florida también son la responsabilidad del Gobierno de Estados Unidos que a través de leyes de Pies secos/pies mojados estimula este tipo de prácticas. Si no existiera una ley así, muchas personas no se arriesgarían de esa forma. También estados unidos ha limitado en mucho las visas otorgadas a partir de aquellas pactadas en los acuerdos migratorios del 94.

    Sea como sea, ojalá los cambios para bien se den..se normalicen las relaciones migratorias de cuba para el mundo. Los cubanos nos lo merecemos.

    • Oscar: Es muy cierto lo que dices, estamos atrapados entre dos fuegos, cada cual hace su juego y nosotros el pueblo somos los perdedores al final, aunque me refería al hecho muy cierto de que no es Estados Unidos el único país que algún cubano desea para visitar o emigrar, está el resto del mundo igualmente sujeto a esa traba y a eso no le encuentro explicación posible. Saludos.

  2. José Raúl dijo:

    Simplemente genial tu reflexión, amplia en razones y argumentos. Ojalá la leyeran aquellos que impiden que una situación normal como es viajar y conocer el planeta en el que vives, tal como señalas, se lleve a cabo sin ninguna dificultad ni traba burocrática. Enhorabuena.

  3. es cierto todo lo que dicen ,yo aspiro y espero a que esas medidas sobre migracion sean un exito para todos los cubanos sin distincion de profesion porque si asi sucede al final seguiran las ilegalidades migratorias para cada cual resolverlo a su manera ,en fin la vida es muy corta para sufrir tanto porque alguien lo imponga ,hemos vivido 52 años esperando un cambio con deseos de viajar y conocer otros lares sin necesidad de quedarse en otras regiones como los miles de turistas que aca vienen y vuelven a su pais ,es algo insolito que yo trabaje todo el año y no pueda decidir ni elegir en que lugar voy a pasar y a disfrutar mis vacaciones

  4. ABAJO EL MARICÖN DE FIDEL CON HERMANA RAULITA, nosotros no deberíamos estar hablando de esta mierda de políticas migratorias esclavistas si ellos no gobernaran nuestro país.

  5. Estoy de Acuerdo con todos, Pero la responsabilidad de lo que nos Sucede es siempre individual. Somos los unicos que encontramos o no una razon para hacer o no algo, Desde que tenemos uso de razon y por eso tambien tengo ganas de un nuevo gobierno en Cuba, Yo tambien pago la condena de haberme graduado de medico hacen ya 20 annos. Y sigo en prision
    Se que esta cerca y alli Estare

  6. ¿Qué pasará y pasa realmente?
    No soy adivino y mucho menos Nostradamus pero, si puedo asegurar lo siguiente:
    1-La mayoría de países nos cerrarán aun más la entrada a sus naciones.
    2-Ecuador exigirá aun más que los otros países pues tiene libre entrada y eso hará que nos den un trato inferior a los cubanos y tanto amigos como enemigos nos vera como una plaga y nos diferenciaran siempre negativamente.
    3-Nuestros “hermanos latinoamericanos” son hermanos cuando vienen a Cuba a estudiar en nuestras universidades y a vivir por encima de nosotros mismos y nunca cuando queremos ir a sus naciones por lo que nos prohibirán aun más las visas que solicitamos para ir a visitar amigos que hemos logrado en esos países.
    4-Ya varias naciones se habían preparado para esto y nos exigen hasta visa de transito cobrada solo a los cubanos, entre esos esta Panamá.
    5-Aumentará la xenofobia contra los cubanos en todas las naciones que supuestamente son nuestros amigos y que los cubanos les hemos dado hasta nuestra sangre voluntariamente.
    6-El termino ahora para no dejarnos salir será el “robo de cerebros” pero, los “cerebros” que van mandados por el gobierno castrista a trabajar como esclavos del siglo XXI esos si podrán seguir saliendo.
    7-La realidad es que nuevamente el “glorioso estado cubano” esta ahogado en todo lo mal que ha hecho y nuevamente nos trata de sacar de nuestra propia patria. Los hombres mienten pero la historia no, recordar los éxodos masivos de cubanos provocados por el mismo estado que hoy nos “da la libertad de viajar libremente”.

    Como conclusión:
    No sé porque la mayoría que han opinado han dado gracias al gobierno cubano, emigrar es un derecho humano establecido en la carta magna de los derechos humanos. Hasta la fecha el gobierno cubano lo ha violado así que gracias porque. Yo no daré gracias por lo que me toca por derecho propio e internacional y si aseguro que los únicos perjudicados seremos nuevamente los cubanos pues de nuestro “glorioso Partido Comunista” y “grandioso Gobierno” nunca ha venido nada que ayude realmente a los cubanos. Por último, que perjudica esto a EEUU, que creen que harán; lo mismo de siempre, lo mismo que hace el gobierno de Cuba, USARNOS y nada más.

    PD: esto lo publicaré hasta en las nubes así que si quieren hacen como siempre borrarlo pues es lo único que saben hacer ustedes, quitarnos todo, hasta nuestro derecho de opinar.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 853 seguidores

%d personas les gusta esto: