“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Mi relación con el Sindicato de la Salud devino, durante 12 años, en monótonos cumplidos limitados al pago de una pequeña cotización mensual y una reunión de vez en cuando en que no se hablaba de nada trascendente. Guardo un patético recuerdo de aquellas reuniones: trabajadores esperando con premura el fin de la angustia, semidormidos, mirando indiferentes, sin escucharlo, al representante sindical que recitaba un aburrido discurso. Esta monotonía quedaba interrumpida únicamente, de vez en vez, por aquellas asambleas, más patéticas aún, en que se despedazaron amistades de años por ridiculeces tales como la asignación (venta a precio inferior al de la tienda) de un televisor o una bicicleta. Sin embargo, sí se sacaba algo en claro de aquellas jornadas agónicas: que todo era pura apariencia, pura formalidad, que se estaba allí únicamente para recibir orientaciones unidireccionales, siempre de arriba a abajo y nunca viceversa, que cualquier intento de abordar temas medulares, como por ejemplo los salarios miserables, sería una pérdida de tiempo.

La verdadera misión del sindicato se devela en el caso que motivó el nacimiento de este blog. A mediados de 2005, un “aumento” equivalente a menos de $2.oo USD a nuestro salario mensual generó una ola subterránea de descontento entre los trabajadores de la Salud Pública, que lo consideraron irrespetuoso. Esto provocó la entrega de un documento firmado por 300 trabajadores de seis municipios del oeste de la entonces Provincia La Habana, dirigido al Ministro de Salud Pública, en que quedaba implícita una demanda de mejor atención a los trabajadores del sector. Los detalles de esta historia se encuentran en el primer post de Ciudadano Cero. Lo que sucedió como colofón es muy ilustrativo de cómo el Gobierno y el Partido, esta vez Sindicato mediante, resuelven las diferencias en Cuba. En resumen: el Jefe Nacional del Sindicato de la Salud Pública dirigiendo personalmente reuniones sumarias ¡enjuiciando a dos trabajadores afiliados a su sindicato y proponiendo su expulsión del Sistema Nacional de Salud por haber escrito una carta a su Ministro para hablar de su salario! Resultado: ambos médicos inhabilitados para el ejercicio de la Medicina. Esto ofrece una idea de hasta qué punto se ha desvirtuado en Cuba el papel de las organizaciones sindicales, devenidas en sucursales de la Administración y del Partido, obedientes incondicionales de sus órdenes.

Los intereses más esenciales de los trabajadores no encuentran lugar entre las directrices del sindicato. Un buen ejemplo es que incluso en el actual contexto, en que quedan “disponibles” – léase cesantes – alrededor de 1 millón de trabajadores en todo el país como parte de la llamada por el gobierno “política de reordenamiento laboral” – léase despidos masivos – y que también incluirá a miles del sector de la salud, no se tiene ningún tipo de deferencia con quienes han solicitado su “liberación” de este sector para viajar al extranjero y que, lógicamente, deberían ser los primeros en ser exonerados de sus funciones si este sector, como los demás, dejará miles de cesantes – oficialmente “disponibles” – en pocos meses. Un asunto tan trascendente para la vida del trabajador no es nada que le preocupe en lo más mínimo al Sindicato de la Salud Pública (ver Resolución 54).

Todo esto explica por qué, entre otros complejos factores, no se conocen expresiones públicas de rechazo a políticas dictadas en Cuba que perjudican tan directamente al ciudadano común. Aquí el fin justifica los miedos. Si Usted tiene firmes criterios propios y está decidido a expresarlos y esos criterios se apartan un punto del discurso oficialista, no dude un segundo que contra Usted acometerán todos los recursos de un gobierno que no acepta la discrepancia, que interpreta cualquier gesto de expresión cívica como una amenaza o una provocación que tendrá que ser sofocada del modo más ejemplarizante y radical. En su tentativa de expresarse debe dar por seguro que no contará con un tribunal imparcial ante el cual interponer una demanda contra los maltratos, ni ante una Fiscalía que conmine a las autoridades a la “legalidad”, sino que Usted estará indefenso, en medio de una selva de impunidades a merced de las bestias.

A pesar del millón de cubanos despedidos, el sindicato no se pronuncia sino para aplaudir, da la espalda y no levanta la vista, ni echa rodilla en tierra por el trabajador despedido. Así se entiende por qué las calles de Cuba continúan siendo tan apacibles como siempre para los ojos de paso del turista o del embajador de buena voluntad, que continúan regresando maravillados por este oasis de paz en medio de un mundo tan anárquico, tan hostil y revuelto. En fin, que donde el capitalismo neoliberal diga despidos masivos de trabajadores, en Cuba se dirá “reordenamiento laboral”, y donde el empresario capitalista diga trabajador despedido desamparado a su suerte, en Cuba el Sindicato dirá “trabajador disponible”. ¡Nadie podrá negar que así todo resulta muchísimo más tierno para el oído!

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Comentarios en: "El sindicato y los disponibles" (5)

  1. [...] intactas leyes cuyo sentido práctico caducó hace mucho tiempo. Algo muy grave sucede donde el sindicato traiciona su razón de ser y se convierte en la punta de lanza capaz de herir a su trabajador por la espalda; donde [...]

  2. [...] velar por nuestro bienestar y de garantizarnos, al menos, las más mínimas condiciones de trabajo. No contamos ni siquiera con un sindicato que se precie como tal y plante bandera por sus “afiliados”, lo cual nos mantiene en un total [...]

  3. [...] que no cuenta con mecanismos para canalizar las reales aspiraciones de su gente de abajo; cuyos sindicatos son una grotesca caricatura que sólo coquetea con el poder; que no tiene una prensa con autonomía para denunciar a los [...]

  4. [...] hechos lesivos al paciente cuando eso nunca sucedió? ¿No es una atrocidad colosal que el Jefe del Sindicato Nacional de la Salud haya dirigido personalmente aquellas reuniones escandalosas para expulsar del Sistema Nacional de [...]

  5. [...] cuando no traicionados, por un gobierno, un partido y un Ministerio de Salud Pública que no hacen absolutamente nada para rescatarnos del [...]

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