“Ciudadano Cero” ofrece el testimonio de dos médicos cubanos que permanecieron inhabilitados durante más de 5 años para el ejercicio de la Medicina en Cuba por haber canalizado ante su Ministerio la opinión de 300 profesionales de la Salud Pública acerca de su salario. El Dr. Jeovany Jimenez Vega, quien administra este blog, autoriza y agradece la divulgación, por cualquier medio posible, de toda opinión o artículo suyo publicado en el mismo.

Preguntas a Vladimir

Por: Jeovany Jimenez Vega.

Infiltrado durante 25 años entre lo más connotado de la disidencia cubana, según el artículo que devela nombres y fechas. Esto presupone un alto grado de constancia y profesionalidad y presupone, además, sólidos principios. Es sólo cuando termino de leer el tabloide publicado que me percato del detalle de que Moisés Rodríguez Quesada (agente “Vladimir” para la Seguridad del Estado) pertenece al sector de la Aduana General de la República de Cuba, aunque no se especifican tiempo ni lugar. Esto me llamó la atención porque resulta que he escuchado decenas – acaso cientos – de testimonios de personas que a su paso por la Aduana del Aeropuerto “José Martí” de la Habana han sido testigos y/o víctimas de todos los tipos imaginables del robo y la extorción. He oído que allí se ensañan especialmente con los turistas de Miami, que traen mercancía emanada de su trabajo para aliviar a su familia del rigor de esta vida difícil que llevamos. Escucho historias que indignan la fibra más profunda y que son un insulto al decoro de cada cubano digno. Me avergüenza pensar que para quien sufra semejante atraco en la puerta misma de este país, ya luego todos los cubanos le pareceremos de la misma calaña y seremos juzgados con la misma vara.

Pero sucede algo que es imposible soslayar, y es que estos señores cuentan para sus andanzas con una herramienta formidable: el Decreto Ley 178 sobre arancel de Aduana entrado en vigor desde diciembre de 1997. Esta desmesurada Ley obliga al viajero a abonar en el aeropuerto entre el 100 y el 300% – en dependencia de su precio de compra – de todo artículo que entre por dicha Aduana. Tan exagerada medida parece intencionalmente diseñada para conducir al viajero hasta las puertas del soborno, por lo que pronto se corrió la voz de que la “discreción” lo soluciona todo de un modo más rápido y barato. Por supuesto que lo pactado con el funcionario va a parar al fondo de su bolsillo. Pensando en esto me asaltan las preguntas, Vladimir, y se me agolpan en la cabeza. ¿Será que existe la más remota posibilidad de que el Ministerio del Interior y la Seguridad del Estado, para la cual operó Usted durante más de 2 décadas, desconozcan el grado de corrupción imperante en ese lugar? La misma Seguridad del Estado que conoce lo que piensa la CIA en Langley ¿puede acaso desconocer lo que sucede en su propia Habana a la vista de media humanidad? ¿Lo desconocía Usted, Vladimir, trabajando para la Aduana? ¿Cómo sería esto posible si lo conozco yo, que no soy policía ni inspector, que vivo a 60 kilómetros del aeropuerto y lo visito sólo eventualmente? Las historias que he escuchado durante años implican, presuntamente, toda una red de oscuras componendas, sin la cual sería imposible perpetuar este escandaloso fenómeno. Nadie en su sano juicio creería que un sector estratégico como la Aduana no esté plenamente cubierto por la Inteligencia cubana porque hay algo seguro: quien acepta un soborno de 100 dólares ¿acaso no hará la vista gorda si se le ofrecen, hipotéticamente hablando, 5000 por dejar pasar algunas drogas, por ejemplo? Ante semejante peligro ¿puede permanecer indiferente la Seguridad del Estado? Si esto es así ¿cómo es posible que se haya perpetuado en ese lugar semejante estado de cosas? ¿Acaso puede negar alguien que esto esté sucediendo aún? ¿Por qué un trasiego de inmoralidades tan vergonzoso y nocivo nunca es abordado frontalmente por la prensa cubana?

En aquel memorable año 80, cuando Usted comenzaba su misión como agente, a unos metros de mi casa se organizó uno de aquellos célebres “actos de repudio”, que aun siendo yo un niño de 10 años recuerdo como sucedido hoy mismo. Quiera Dios que mis hijos nunca sean testigos de tan denigrante barbarie. La raíz de aquellos ataques a personas indefensas habría que buscarla en la ancestral intolerancia que nos ha corroído durante décadas, la misma intolerancia que truncó más de una vida, que expulsó a más de un estudiante de la Universidad, a más de un obrero honesto de su trabajo y que, con toda certeza, le habría retirado a Usted todo aval para trabajar en el sector de la Aduana, de no haber sido por el obvio contexto en que lo hacía. Quien esto escribe, Vladimir, es un vivo testimonio. Soy médico y tal vez no crea que bastó escribir una carta a mi Ministro para que fuera inhabilitado hace más de 4 años para el ejercicio de mi profesión por tiempo indefinido, pero en este blog puede encontrar mi historia (ver Médicos inhabilitados en La Habana). Créame que lo entiendo cuando asegura haber sufrido cuando era juzgado socialmente por algo que no es. Humanamente lo entiendo porque también yo he llevado esa carga en el corazón, también yo he sido emplazado y juzgado por hechos que nunca cometí, también fui acusado de traición a mi patria, todo únicamente por haber ejercido mi natural derecho a opinar y ahora por eso vivo estigmatizado por algo que no soy.

Aunque Usted reconoce haber viajado al extranjero en aquella misión de la Inteligencia cubana, reconozca que únicamente de ese modo se le permitió tal privilegio porque, precisamente por ser privilegio y no derecho, son incontables los casos que por consideraciones netamente políticas no han podido hacerlo nunca, dada la facultad discrecional que se atribuye el gobierno para negarles terminantemente el permiso de viaje. ¿No cree Usted que, de no haberse mantenido durante décadas esta política, pudieron evitarse las crisis de Camarioca y del Mariel e incluso el drama de los balseros? ¿No será precisamente verse privado de este y de otros derechos esenciales lo que ha lanzado a más de un cubano a la confrontación con el gobierno? y cuando esto sucede ¿automáticamente se convierte en camaján ante sus ojos, en alguien desalmado y sin principios, capaz de moverse sólo por dinero y afán de protagonismo? Que ese cubano anhele tener libertad para viajar al extranjero y regresar sin restricciones de ninguna clase, acceder libremente a Internet, tener acceso a información sin censura, expresar libremente lo que piensa sin ser molestado por eso y tener un espacio en la vida social donde ejercer criterios propios ¿lo convierte inexorablemente en un contrarrevolucionario? Afirmar esto sería admitir que el libre ejercicio de estos derechos es incompatible con la existencia misma de la Revolución, lo cual no es congruente con el concepto que de la Revolución yo tengo y, además, extendería esa grave acusación a millones de cubanos que igualmente aspiran a la conquista de aquellos humanos derechos.

Muchas voces se han levantado durante estos años para advertir sobre el gigantesco peligro que para la sociedad cubana implica el gravísimo problema de la corrupción de cuadros administrativos o políticos, voces que emanan a veces de esa disidencia que según Usted no existe, pero que otras veces emanan de personas comprometidas con la Revolución, aunque en la abrumadora mayoría de las veces todo cae en saco roto, lo cual por desgracia ha generado una asfixiante indolencia social. Basta asomarse con asombro a un caso bien reciente e ilustrativo, el del Profesor Esteban Morales, quien fuera expulsado del Partido Comunista por haber atacado frontalmente el fenómeno de la corrupción.

Espero Vladimir, que a partir de ahora, como Jefe de turno de Enfrentamiento en el aeropuerto elimine por fin la impunidad de los corruptos y nunca más me llene de vergüenza escuchando historias denigrantes de esa Aduana. Igualmente supongo que viva Usted en una humilde vivienda de alguna barriada obrera, o al menos en la misma que habitara hace 25 años cuando comenzó su misión. Comprendo que en el cumplimiento de la misma estaba obligado a ostentar un determinado nivel de vida coherente con la fachada que mantuvo. No lo conozco, por lo que no tengo otro remedio que especular sobre algunos puntos. Imagino que no tenga Usted un auto, dado que esto sólo lo pudo obtener lícitamente siendo trabajador vanguardia nacional y eso, dado el rostro de disidente activo que Usted exportaba, queda completamente descartado en Cuba, ni siquiera siendo el mejor trabajador del país, mientras que comprar un auto de otro modo implicaría una suma de dinero inalcanzable para el salario miserable que nos pagan. En caso de equivocarme y ostentar Usted hasta ahora un nivel de vida superior al permitido a su salario, poder mantener un auto del tipo que sea, haber mejorado ostensiblemente su casa o haber permutado a un elegante barrio previo pago de miles de “sucios dólares” por el cambio, en ese caso, Vladimir, espero que su vocación de hombre ético lo compulse a ser consecuente y proceda a devolver todo lo mal habido durante estos 25 años, todo lo que considere que sea producto de sus relaciones con aquellos mercenarios. Créame, esto me ayudaría a mantener viva, perenne, mi fe en el mejoramiento humano.

Le desea suerte en su nuevo trabajo.                                       El Ciudadano Cero.

About these ads

Comentarios en: "Preguntas a Vladimir" (3)

  1. Yo soy el hijo de Papín Rodríguez el Pastor.
    El agente ” Vladimir” que es en seudónimo de Moisés Rodríguez Quesada , hijo de un intachable Pastor Bautista, “Papín” Rodríguez * ( represaliado por el régimen) ,creció dentro de una familia bautista conocida en Cuba.
    Pues bien, este personaje a quien conocí primero en la sede de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional ( CNDHRN) ; donde andaba birlando un “almendrón “ que había conseguido Elizardo Sánchez Santa Cruz ,y después en la casa de la Calle 13, (sede de Cuba Pres) ahora se destapa como agente de la policía política cubana. Aunque con menos merito que Serpa Maceira según las informaciones. Este sujeto también espiaba dentro de la Iglesia.

    “Yo soy el hijo de “Papín” el Pastor”…., así me dijo cuándo iniciamos una conversación en el portal de “la casa de la calle 13”, en esa ocasión la conversación se inició hablándome de su reciente viaje a los Estados Unidos de ahí surgió el tema de la denominación bautista.
    “Dentro de mi trabajo en la Comisión Nacional de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, me dijo el Chivato, está la de entrevistarme una vez al mes con el Presidente de la Convención Bautista de Cuba Occidental”, en aquel momento el Pastor Leoncio Veguilla, no le di mucho crédito a esto, pero así me dijo.Incluso dudo de que en ese momento el Pastor Veguilla fuera el Presidente de dicha organización religiosa.
    No podemos descartar que también el miserable chivatiente espiara a la Iglesia a la cual perteneció su Padre y posiblemente parte de su familia.
    http://religionrevolucion.blogspot.com/search/label/Elizardo%20Sanchez%20Santa%20Cruz

  2. [...] Preguntas a Vladimir. Me gusta:Me gustaBe the first to like [...]

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nube de etiquetas

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 827 seguidores

%d personas les gusta esto: